Impulsan la realización de debates presidenciales

Expertos de países de la región y EE.UU. compartieron experiencias y propusieron avanzar también en la Argentina
Lucrecia Bullrich
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31 de octubre de 2014  

Que la Argentina pueda imitar a los países del continente para tener, por primera vez en su historia, un debate presidencial el año que viene. Con ese objetivo, protagonistas del desembarco del formato en Brasil, Chile, Perú, Paraguay y los Estados Unidos se reunieron ayer en Buenos Aires para exponer sus experiencias.

Pese a los matices y diferencias por la evolución dispar del debate presidencial en sus países, los especialistas coincidieron en defender el intercambio polémico entre candidatos como una pieza "crucial" de la democracia y una herramienta para "alimentar" la conciencia ciudadana. Coincidieron también en que "instalar la cultura del debate" no es nada fácil, en que la clave es generar condiciones para inaugurar la tradición y apostar a que vaya perfeccionándose con el paso de las elecciones.

Convocados por Argentina Debate, un grupo de académicos, juristas, dirigentes políticos, economistas, empresarios, periodistas y sindicalistas conformado para "lograr" el primer debate presidencial local, los expertos disertaron en la Facultad de Derecho de la UBA

"Por naturaleza, los políticos no quieren hacer debates, especialmente si lideran las encuestas. Por eso, el desafío es convencerlos a todos de hacerlo y de valorar el debate como manifestación suprema de la democracia", aseguró el periodista Ricardo Boechat, moderador de los debates entre Dilma Rousseff y Aécio Neves de la cadena Bandeirantes.

En Brasil, hay debates presidenciales previos a la primera y segunda vuelta desde 1989. Cada cadena de TV produce el propio.

A la hora de los consejos, Boechat planteó que para lograr un debate presidencial es crucial la negociación entre organizadores y candidatos. "Empiecen a negociar cuanto antes. Mientras no están consolidados en las encuestas, los candidatos tienen menos margen para fijar reglas", razonó. Además, instó a "no esperar" que la opinión pública "pida" un debate, sino ofrecerlo, apostar al "hecho político" más que "al éxito de audiencia".

A su lado, Ricardo Solari, presidente de la Televisión Nacional de Chile y jefe de campaña de Michelle Bachelet en 2006, opinó, por el contrario, que el debate obliga a "conquistar audiencias amplias" para "contrapesar" el desinterés de buena parte de los chilenos en la política (de las últimas elecciones participó el 55% del padrón). En esa senda, afirmó Solari, hay que elegir "temas que interesen a la opinión pública", atender "a la heterogeneidad de las audiencias" y ofrecer un formato "lo más atractivo posible". En Chile, los debates se transmiten por todos los canales de aire.

En el primer panel, "Cómo hacer del debate presidencial un hito de campaña", Javier Portocarrero, director del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), de Perú, donde los candidatos a presidente debaten desde 2006, apuntó que para afianzar el formato hace falta una "alianza estratégica" entre el Estado, la sociedad civil y los medios, y recomendó aprovechar el "alto costo" que para cualquier candidato puede tener, incluso en las urnas, no participar del debate.

Lo siguió Fernando Masi, miembro de Paraguay Debate, que logró la primera discusión conjunta entre candidatos el año pasado. "Hay que promover el debate con anticipación e involucrar a los equipos técnicos de los partidos políticos", recomendó.

Cerró el panel el ex embajador en Washington José Octavio Bordón, integrante del comité ejecutivo de Argentina Debate y encargado de moderar, que volvió sobre "la importancia del tiempo y el trabajo conjunto entre instituciones".

Sumaron su experiencia la presidenta de la Comisión de Debates Presidenciales de EE.UU., Janet Brown, y Marty Slutsky, productor ejecutivo de la misma organización.

Brown puso el acento en el rol del moderador. "Debe tener un conocimiento profundo de la agenda y facilitar el debate. Cuanto más invisible, mejor", graficó.

Precisó que en EE.UU. la transmisión simultánea de los debates (90 minutos sin comerciales, divididos en bloques temáticos) es obligatoria para todas las cadenas y que, en términos de audiencia, sólo están por debajo de las transmisiones del Superbowl.

Slutsky incluyó el "factor Internet" a la discusión, pero advirtió: "Claro que hay que incluirla, pero sólo antes y después del debate, nunca durante. Es el único momento en el que los políticos no están guionados", concluyó.

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