Impulsan una ley para garantizar los tratamientos de fertilización

El oficialismo presentó un proyecto en la Cámara baja; busca establecer un marco regulatorio para esos procedimientos
Gabriel Sued
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26 de marzo de 2014  

En paralelo a la resistencia que genera en el ala progresista del oficialismo la reforma del Código Civil y Comercial, once diputados del Frente para la Victoria acaban de presentar un proyecto de ley para garantizar los tratamientos de fertilización asistida, un tema sensible para la Iglesia.

La iniciativa fue presentada por María del Carmen Bianchi (Capital Federal) y cuenta con el respaldo de otros diez diputados kirchneristas, entre ellos el presidente de la cámara, Julián Domínguez, y la titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Diana Conti.

Pensado como complemento de la ley 26.862, que estableció la gratuidad de los tratamientos de fertilización, el proyecto crea un marco regulatorio integral para esos procedimientos, una respuesta ante el vacío legal hoy existente.

Avanza así el oficialismo en un tema sensible para la Iglesia. También resuelve, de forma elíptica, el estatus jurídico de los embriones: en línea con la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, no los considera personas, sino material genético. Brinda así garantías legales a la realización de los tratamientos.

Esa cuestión había quedado el año pasado en el centro de la polémica durante la discusión del código, a partir de los cambios introducidos a pedido de las autoridades eclesiásticas. La discusión más intensa giró en torno del artículo 19 del proyecto, que estipula el momento en que empieza la vida.

La redacción original establecía que "la existencia de la persona humana comienza con la concepción" y aclaraba que "en el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer". Pero el oficialismo borró la última parte del artículo a pedido de la Iglesia.

Quedó abierta la cuestión acerca de si los embriones fecundados por medio de técnicas de fertilización asistida pueden ser considerados personas, incluso aquellos que no son implantados en el vientre materno. Esto puso en riesgo la legalidad de los tratamientos.

Antes de que se aprobara en el Senado y se girara a Diputados, donde todavía no se definió cuándo llegará al recinto, el jefe de bloque del kirchnerismo en la Cámara alta, Miguel Pichetto, desnudó las resistencias. "No comparto este código, pero lo voy a votar porque tengo obligaciones políticas", dijo.

En el bloque de diputados kirchneristas las resistencias también son públicas. Mara Brawer y Aracely Ferreyra organizaron una audiencia pública sobre el tema en la que se comprometieron a militar por una reforma del artículo 19 del proyecto de código, que consideran "inconstitucional".

En el proyecto aprobado en el Senado se dispuso que la cuestión de la fertilización asistida sería abordada más adelante por medio de una ley especial. A resolver esa cuestión apunta la iniciativa de Bianchi. "Si no legislamos, hay una libertad absoluta para hacer lo que a cada uno le parezca. Este proyecto evita la comercialización y el mal uso del material genético", dijo la diputada a LA NACION. "Estamos hablando de material genético; no podemos estar hablando de vida, hay fallos internacionales que así lo establecen", agregó.

Por el momento, la Iglesia no se pronunció sobre la iniciativa. En el Instituto de Bioética de la Universidad Católica dijeron a LA NACION que estaban analizando el tema. Conscientes de que puede acarrear una polémica, uno de los firmantes del proyecto le hizo llegar por vías informales el texto a la Comisión Episcopal hace dos semanas. Pero por ahora sólo le respondieron con silencio.

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