Incendian trenes y saquean locales en la estación Once

Un corte de vías originó los incidentes Disturbios en Castelar no permitieron que se cumpliera el servicio Ante ello, los pasajeros reaccionaron con violencia Unos diez colectivos trasladaron a los perjudicados
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29 de diciembre de 2001  

Luego de un corte de vías que efectuaron ayer en Castelar unos 90 empleados de la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria, el caos se instaló en la estación Once: aproximadamente 15 vagones destruidos -11 de ellos incendiados-, negocios y la boletería saqueados y destruidos y peleas entre los pasajeros y los empleados de la estación fue el resultado.

El incidente se originó poco después de las 18, cuando los habituales pasajeros llegaron a la estación para regresar a sus hogares y se encontraron con que los trenes no iban a salir por el corte en la estación de Castelar de la línea Sarmiento de Trenes de Buenos Aires (TBA).

Los frustrados pasajeros comenzaron primero a quejarse a viva voz. Las protestas se tornaron cada vez más fuertes. Unas 50 personas ingresaron en la zona de las máquinas y rompieron los vidrios de algunos vagones. Este grupo creció y decidió quemar las máquinas de boletos, saquear los negocios y pelearse con los trabajadores de la estación, que, hierros en mano, peleaban para defender sus puestos de trabajo.

A la media hora de que comenzaron a arder las unidades ferroviarias llegaron varios cuerpos de bomberos. Intentaron detener a los manifestantes y apagar el fuego, pero su tarea se vio dificultada porque fueron atacados por los violentos.

El jefe del cuartel central de bomberos, Aníbal Jue, relató a LA NACION: "Nos cortaron cuatro mangueras mientras nos tiraban vidrios y todo tipo de objetos contundentes. Por suerte no tuvimos heridos de gravedad; sólo un efectivo resultó con un principio de asfixia".

Una vez controlado el fuego, los pasajeros se aglutinaron en el hall central de la estación, debajo de las oficinas de la empresa, y comenzaron a insultar a las autoridades y a los nuevos miembros del Gobierno: "¡Que se vayan, que se vayan!", "Devuelvan nuestro dinero, ladrones", mientras vociferaban todo tipo de insultos.

Cuando uno de los empleados de TBA salió de su oficina para anunciar que un coche saldría hasta Morón fue agredido verbalmente. Un pequeño grupo de enardecidos quiso entrar en las oficinas sin lograrlo.

"Si no nos ponen un tren que nos lleve, vamos a entrar y a quemar todo", gritó uno de los cabecillas. "¡Cállese! Yo no estoy de acuerdo con la violencia; sí con la protesta", le contestó una señora mayor que también se quejaba, pero pacíficamente.

Aplausos

Luego, a las 20.30, comenzó a llenarse el tren del andén 5. Minutos antes de partir, cuando se encendieron las luces de los vagones, se escuchó un espontáneo aplauso de los pasajeros que festejaron su "victoria". A las 21.07 salió totalmente lleno, con las puertas abiertas y la gente virtualmente colgada de las puertas.

Para los miles de usuarios que no pudieron subirse al tren, desde las 22.10 partieron unos 10 colectivos de la línea Plaza desde Once, que, tras pasar por Liniers, llegaban hasta la localidad bonaerense de Moreno. Los vehículos salían colmados con gente subida en los estribos y no llegaron a cubrir toda la demanda de pasajeros.

Mabel, que viajaba a Ituzaingó y estuvo esperando más de dos horas para tomarse uno de los colectivos de urgencia, se quejó: "Esto no me soluciona mis problemas porque el colectivo va a tardar 2 horas y con el tren demoro sólo 40 minutos".

Finalmente, la policía cerró todas las puertas de la estación.

Todo comenzó por los reclamos laborales

La violenta reacción del público que provocó destrozos y el incendio de un vagón en la estación Once se generó a partir de la interrupción del servicio entre esta estación y la de Morón. Pero todo empezó por la protesta de empleados ferroviarios de la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria en la estación Castelar (que actuaron por su cuenta y desautorizando a la conducción general del gremio) y que impidió la circulación por las vías y quemaron dos vagones, lo que obligó a la concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA) a suspender momentáneamente el servicio.

Los 90 trabajadores que ayer causaron los disturbios protestaron por la decisión empresarial de pagar fragmentadamente el aguinaldo.

En tanto, los episodios violentos no fueron justificados por la Unión Ferroviaria (de donde pertenece el personal que quemó los vehículos) y una fuente del sector señaló a LA NACION que las autoridades gremiales habían firmado un acta anteayer en el Ministerio de Trabajo con ejecutivos de TBA por la cual rechazaban la decisión empresarial de abonar el aguinaldo hasta el 15 de febrero. "Adoptamos una decisión de protesta, pero pacífica", dijo.

El vocero de prensa de TBA, Jorge Molina, dijo que la concesionaria "iniciará juicio contra los empleados que provocaron esta situación y destruyeron materiales".

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