Incertidumbre en las Fuerzas Armadas

Los militares desconocen la política de defensa de Kirchner; preocupación por su discurso público de tono confrontativo
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17 de mayo de 2003  

El relevo de las cúpulas de las Fuerzas Armadas, casi en simultáneo con la asunción del elenco ministerial que acompañará a Néstor Kirchner en su gestión, permitiría medir el interés del presidente electo en la defensa nacional, cuyas políticas al respecto hasta ahora se desconocen.

La incertidumbre podría acrecentarse si se confirman las versiones que surgieron desde Santa Cruz, donde Kirchner se recluyó para delinear su gabinete. Anoche se deslizó la posibilidad de eliminar el Ministerio de Defensa -que maneja unos 120 millones de pesos anuales- y de delegar esas funciones de coordinación política en manos del Estado Mayor Conjunto.

Como la hipótesis parece estar en pañales, no quedó en claro si la redefinición del área implicaría una relación directa entre los militares y el presidente o si, en todo caso, el Estado Mayor Conjunto sería liderado por un civil que funcionaría como un secretario de Guerra.

Durante su campaña proselitista, el candidato del Frente para la Victoria no hizo ninguna mención sobre lo que espera de los hombres que tendrá bajo su mando, ya que el 25 del actual se convertirá además en el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

Y en su primer discurso como presidente electo -el miércoles último, desde el hotel Panamericano- advirtió que "no he llegado hasta aquí para pactar con el pasado ni para que todo termine en un mero acuerdo de cúpulas dirigenciales; no voy a ser presa de las corporaciones", lo que generó incertidumbre entre los uniformados, que percibieron un tono de voz sesentista y de escaso espíritu conciliador.

"Desde nuestro lado, la defensa nacional no es un área conflictiva, sino que es un ámbito muy preocupado por ayudar a la reconstrucción del país", admitió en las últimas horas a LA NACION un militar de alta jerarquía que ha visto desfilar en menos de cuatro años a cinco presidentes.

Y recordó que, por caso, el Ejército está abocado a atender las necesidades de los santafecinos inundados (hay 2500 hombres destinados en esa provincia), a contribuir a superar la crisis nutricional de Tucumán (donde murió más de una veintena de menores en los últimos meses) y a liderar los planes de vacunación y de asistencia médica y odontológica en La Matanza y en Córdoba.

"Dado el tiempo transcurrido no me acuerdo de sus palabras", ironizó otro militar al desear que "haya sido el último mensaje del candidato y no el primero del presidente" y admitir que "desconozco cuáles son las intenciones del presidente electo sobre la defensa nacional".

Buena parte de los oficiales aguarda un pronto recambio de las conducciones militares del Estado Mayor Conjunto, del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea por el desgaste que han sufrido en estos casi cuatro años.

La cúpula de las Fuerzas Armadas asumió en diciembre de 1999, con la gestión de Fernando de la Rúa, y ha sufrido los avatares económicos de su gestión. Por nombrar algunos, la reducción del 13% de los salarios en 2000, el congelamiento de ejercicios internos e internacionales debido al plan de déficit cero, los disturbios de diciembre de 2001, además de los cambios de jefe del Estado y estos últimos meses de "veranito" debido a la carrera presidencial.

Reserva de nombres

Aunque para algunos funcionarios de la cartera de Defensa un cambio de cúpula militar en las próximas semanas no sería bueno porque está iniciado "el año militar", entre los oficiales se espera un cambio lo antes posible y se admite que "las cuatro cabezas de las Fuerzas Armadas deben ser nuevas".

Pero a diferencia de otras épocas en las cuales se deslizaban con ligereza nombres de probables nuevos jefes, en esta instancia reina la prudencia "debido a las palabras que escuchamos del presidente electo", justifican en más de un comando militar.

"Es que el hermetismo de Kirchner es tan severo que nos genera cierta incertidumbre. Los hombres que vayan a manejar los destinos de las Fuerzas Armadas deberán mantenerse fieles al mandato constitucional y estar en sintonía con el pensamiento del presidente electo. Un estilo difícil de conseguir debido a nuestra formación", deslizó a LA NACION un oficial con buena llegada a las cúpulas castrenses.

Los analistas del área, que desconocen también los proyectos de Kirchner, lo único que atinan a predecir es que el próximo jefe del Estado Mayor Conjunto debería ser un oficial proveniente de la Fuerza Aérea.

Pero poco se puede decir a ciencia cierta de quién sería el mejor candidato para suceder al tres veces ministro Horacio Jaunarena. Si es que se preserva ese asiento en el gabinete nacional.

Pero es obvio que deberá tener un concepto similar al de Kirchner, ya que tendrá en sus manos la conducción de más de cien mil efectivos en actividad y varios miles más en retiro, de los cuales unos 1800 podrían ser citados por la Justicia si la Corte Suprema decide declarar la inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final.

Incógnita

Altas fuentes de Defensa negaron a LA NACION que hayan recibido la visita de enviados de Kirchner para averiguar sobre el área. Pero en los pasillos castrenses y en los del hotel Panamericano se escucharon algunos nombres, como Humberto Romero, ex ministro de la gestión menemista, con asistencia a casi todos los actos proselitistas del dirigente patagónico.

También José Pampuro, secretario general de la Presidencia, aparece como otro de los candidatos por su decisivo aval a Kirchner desde los días en que su figura no despertaba demasiado fervor en el duhaldismo.

Aunque desde Santa Cruz el propio Kirchner ha desmentido versiones al respecto, Angel Tello surge como la figura extrapartidaria con los mejores diplomas para suceder a Jaunarena. El ex secretario de Asuntos Militares de las gestiones alfonsinista y aliancista, graduado en La Soborna, no negó estar en la terna de los candidatos, pero aclaró que no recibió ofertas.

Casi con una sonrisa pícara algunos operadores justicialistas deslizaron el nombre del teniente general retirado Martín Balza, que después de conducir por 9 años el Ejército en las dos presidencias de Carlos Menem fue alcanzado en la investigación judicial del contrabando de armas a Croacia y Ecuador -por lo que permaneció detenido- y todavía está profesado por malversación de caudales por cambio de destino.

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