Industriales del interior pidieron la pesificación total

Los recibió el ministro De Mendiguren, que convocó al consenso
Los recibió el ministro De Mendiguren, que convocó al consenso
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26 de enero de 2002  

Las representaciones industriales del interior del país reclamaron ayer al ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren, una "urgente pesificación de la economía" para evitar que "caiga el sistema productivo en su conjunto".

"Si no se pesifica la economía, el sistema financiero no le va a cobrar a nadie", expresó el presidente de la Unión Industrial Patagónica, Juan Moravec, que agregó que "los sectores productivos no podrán hacer frente a las deudas que tienen".

Moravec aclaró que de esa pesificación que solicitaron deberían quedar excluidos los depositantes, a quienes "hay que mantenerles el poder adquisitivo".

El dirigente comentó también que, junto con De Mendiguren, "se evaluó cuáles son los sectores de cada región que más rápidamente pueden responder a una devaluación competitiva y a una sustitución eficiente de importaciones".

"Con la pesificación va a haber certidumbre", afirmó Moravec, que también reclamó "la salida, lo antes posible, del corralito" financiero que tiene inmovilizado los depósitos de los ahorristas.

Por su parte, De Mendiguren planteó "la necesidad de convocar a las mesas de consenso regionales, para establecer una estrategia productiva nacional".

La reunión entre De Mendiguren y las representaciones fabriles del interior se concretó en el Ministerio de la Producción. En la reunión, cada provincia presentó sus problemas específicos y las posibilidades de crecimiento que tienen sus principales sectores productivos.

"El objetivo es realizar todos los esfuerzos posibles para que la devaluación sea competitiva", dijo Moravec, que comentó que, en su región, las industrias que más posibilidades tienen de desarrollo son la frutícola, la textil y la de la pesca.

Encuentro con Walsh

En tanto, De Mendiguren también se reunió ayer con el embajador de los EE.UU., James Walsh, con quien analizó la situación política y económica argentina y coincidieron en que el país debe solucionar "la enorme distorsión de los precios relativos y los elevados costos de los servicios".

"La transición no fue ordenada, como todos hubiéramos querido", explicó luego el ministro, mientras que Walsh se retiró del encuentro sin hacer declaraciones.

"Se dio de una forma caótica, y lo que hoy pretendemos, y en esto coincidimos con el embajador, es que el país debe transitar el camino de una economía que dé solución a la enorme distorsión de precios relativos y elevados costos de los servicios".

Los funcionarios también evaluaron la mejora que tuvieron empresas norteamericanas que operan en el país a partir de la devaluación del peso. "Estas compañías cuentan con capital de trabajo y posibilidades de desarrollar mercado en otras partes del mundo y podemos iniciar, a través de ellas, un proceso más rápido en distintos rubros exportables", opinó De Mendiguren.

"El embajador desearía (que la Argentina) fuera más previsible en el mediano plazo, lo mismo que deseamos todos", agregó el ministro.

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