Inflación y déficit, los principales problemas que traerá la poscrisis

Por la reactivación, vuelven éstos y otros desafíos previos a 2008, como la puja distributiva
Oliver Galak
(0)
13 de diciembre de 2009  

Con una actividad económica que da señales de recuperación y una mayoría de pronósticos para el año que viene que muestra un crecimiento del PBI, reaparecen algunos problemas pendientes que la crisis que empezó en 2008 había logrado postergar o disimular.

La aceleración de la inflación es, claramente, el primero de esos problemas que pueden estar asociados al crecimiento. Pero hay otros, según advierten los especialistas. Despejados los temores por la posible destrucción masiva de empresas y puestos de trabajo asociada a la recesión, resurgen los desafíos ligados al gasto público y el déficit fiscal, la puja distributiva, el estancamiento de la inversión y la reaparición de cuellos de botella, entre otros.

"A medida que la economía vaya afianzándose en un escenario de puja distributiva fuerte, uno puede esperar una inflación un par de puntos más alta que la actual", pronosticó el economista Miguel Bein. "Un país que tiene una inflación alta debería estar pensando en bajarla dos o tres puntos", evaluó.

Analistas y empresarios prevén que el año próximo, al calor del mayor consumo y la actualización tarifaria, la inflación se ubicará un escalón por encima de la de 2009, probablemente entre un 15 y un 20% anual.

De una caída en torno al 2 o 3% del PBI estimada para este año, todos los pronósticos apuntan a que 2010 será un año de recuperación, con un crecimiento que -según el grado de optimismo del consultado- puede variar entre el 2 y el 5 por ciento.

Ese escenario, en el que algunos sectores particulares podrían expandirse a tasas aun más altas, reaviva la necesidad de mantener el nivel de inversiones. "Los sectores industriales no están invirtiendo todo lo que deberían", sostuvo Enrique Dentice, investigador de la Universidad Nacional de San Martín. Y puso como ejemplos el 82% de utilización de la capacidad instalada en la industria alimentaria y los picos del 98% que se registran en el sector petrolero.

"El plan de asignación universal por hijo implica un gasto de casi 10.000 millones de pesos y eso se va todo al consumo de alimentos", analizó Dentice. "Con el actual uso de la capacidad instalada, el mayor consumo de alimentos genera inflación porque la demanda no puede responderse con rapidez."

Junto a la suba de precios, aparece otro desafío: el aumento de la conflictividad laboral asociada con los reclamos salariales.

Juan Miguel Massot, director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad del Salvador, estima que las negociaciones salariales podrían arrojar aumentos cercanos al 20 por ciento. "Y eso conlleva el riesgo de que se registren tasas de inflación de ese orden", indicó el economista.

Según Luciano Laspina, economista del Banco Ciudad, la conflictividad social tiene dos variantes: la que está asociada con la puja distributiva y la vinculada con la pobreza. "En teoría, durante una recuperación económica, debería ser la primera la que entra en juego, pero en este caso no está tan claro", señaló Laspina, en relación con la combinación de baja creación de empleo (por la inversión rezagada) y la alta inflación, que empujaría a más hogares a la pobreza.

Otra cuestión problemática que podría reaparecer son los cuellos de botella en las cadenas productivas. "Algo que viene amenazando desde hace varios años es la restricción energética, que puede generar un cuello de botella para algunos sectores que hacen un uso intensivo, como la minería", explicó Eduardo Fracchia, del IAE.

Fracchia aclaró que esas restricciones no deberían ser generalizadas ni inmediatas para una economía que crezca entre el 3 y el 4 por ciento, pero podrían ser una realidad más pronto que tarde en aquellos sectores que experimenten una recuperación más repentina que el promedio.

Dentice también mencionó el tema y consideró que constituye una traba al crecimiento potencial.

Otros problemas están ligados a las cuentas públicas. "Es un desafío todo lo que tiene que ver con el gasto público, que crece diez puntos por arriba de lo que tiene que crecer desde hace tres años", advirtió Bein. Massot coincidió: "La Argentina tiene déficit fiscal y no se prevé que el gasto se desacelere sustantivamente. Los aumentos del gasto están más que duplicando el crecimiento de la recaudación". Según el análisis de Laspina, "el tema fiscal comienza a ser más estructural".

Por último, los economistas consultados mencionaron otros factores: una recaída de la situación económica internacional (especialmente si la evolución del PBI estadounidense dibuja una W), el estancamiento de los precios de alguna commoditie clave (como la soja), las regulaciones en sectores como carnes y lácteos, y la posible devaluación de los socios comerciales.

Señales de alarma

  • Precios . Por el mayor consumo y los aumentos tarifarios que el Gobierno completaría el año próximo, la inflación se ubicaría en 2010 unos escalones por encima de 2009, probablemente entre un 15 y un 20% anual.
  • Cuentas en rojo . El gasto público "crece 10 puntos por arriba de lo que debería crecer desde hace tres años", dice el economista Miguel Bein. Se afianzaría así un déficit fiscal estructural.
  • Cuellos de botella . La restricción energética puede generar cuellos de botella en algunos sectores industriales de demanda intensiva, como la minería. En 2007 hubo cortes rotativos de electricidad a las empresas.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Politica

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.