Intentan definir la comunicación oficial

El equipo que asesora a Duhalde en la difusión de su política le sugirió no hablar por cadena nacional
El equipo que asesora a Duhalde en la difusión de su política le sugirió no hablar por cadena nacional
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24 de enero de 2002  

Al Presidente le aconsejaron no exponerse, no anunciar medidas económicas ni transmitir mensajes en cadena nacional. Eduardo Duhalde escuchó los consejos de sus principales colaboradores y tomó una decisión: preservarse y delegar en su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, la explicación de las medidas económicas.

Duhalde sólo dirigió un mensaje en cadena nacional cuando hizo la convocatoria al "diálogo argentino", con el aval de la Iglesia y de las Naciones Unidas. La idea es que él haga los grandes anuncios. Los hombres que integran el círculo íntimo presidencial (algunos con funciones en el Estado y otros que sólo están a su lado) aseguraron a LA NACION que su jefe además intenta definir una "respuesta económica y social para la gente" y el diseño de un plan económico, del que además depende una eventual ayuda del FMI.

Pese a que delegó en su ministro de Economía y amigo la comunicación de las medidas en el Gobierno se desató un debate aún no resuelto sobre cómo comunicar a la gente desde la flexibilización del corralito a la pesificación de las deudas.

Varios ministros admiten, sólo en privado, que se está "pagando caro" la falta de una comunicación eficaz y que a la vez evite generar más tensión social de la que existe. A esto se suma otra situación: el Gobierno se toma "tiempos generosos" (según las palabras de un ministro que no simpatiza con Remes Lenicov) para definir temas referidos a las operaciones bancarias posibles y dicen que esas demoras generan un clima más denso.

Remes Lenicov utilizó hasta ahora la estrategia de mostrarse poco y sólo adelantó a los medios gráficos algunas medidas para que su publicación sirviera además para medir el impacto de los distintos anuncios.

"Estábamos acostumbrados a que todos los sábados Domingo Cavallo nos sometiera a largas conferencias de prensa que se transmitían por TV y mire cómo nos fue", reflexionó ayer un ministro que goza de la confianza del Presidente. Esta fuente admitió, sin embargo, que no se podían estirar las definiciones y menos que las que se toman se publiquen en una solicitada (como se hizo en los medios de ayer).

Hasta Eduardo Amadeo, vocero presidencial, confesó en privado que existía un cierto déficit respecto de la información que debía llegar a la gente. Anoche, algunos colaboradores del Presidente analizaban esta situación que inquieta a varios ministros.

En una de las reuniones que se realizan en la residencia de Olivos para definir la estrategia de comunicación, Duhalde dijo que la prioridad debía ser la cautela, que cada ministro debía informar sobre su área (no quiere superposiciones que desaten peleas en su gabinete) y además se tenían que anunciar "de a poco" porque los argentinos no están dispuestos a aceptar equivocaciones.

El Presidente fue víctima de sus palabras cuando tuvo que admitir públicamente, a menos de un mes de haber asumido, que no iba a cumplir con su primera promesa: devolver los fondos en la moneda en que se depositaron. La decisión no fue fácil para Duhalde.

"El Negro (por el Presidente) tuvo que decirlo porque se encontró con una situación muchísimo más grave de la que suponía. Cuando dijo eso en la Asamblea Legislativa lo hizo porque en el fondo quería hacerlo y ahora no puede condenarlo", señaló un secretario de Estado a LA NACION.

Los hombres de Duhalde que definen su estrategia de comunicación son el secretario de Medios, Carlos Ben, Amadeo, y Luis Verdi (que conduce hace años un equipo de sociólogos e intelectuales que escriben los discursos de Duhalde), entre otros. A ellos se suman las opiniones de otros hombres en los que confía el Presidente y de Remes Lenicov o el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández.

La tensión que atraviesa a Duhalde y sus ministros llega a tal extremo que una de las reuniones del grupo que diseña la estrategia de comunicación se dijo que no se podía irritar a la gente pasándole un mensaje en cadena nacional. "Si alguien está viendo una película y encima de los problemas que hay se la cortás para que hable Duhalde se arma otro cacerolazo", dijo un secretario de Estado.

En las próximas horas, el Gobierno intentará definir una estrategia para llegar a la gente. Mientras tanto, la piel del Presidente y la de todos sus ministros está erizada ante la primera protesta organizada que se hará mañana en la Plaza de Mayo. La orden de Duhalde fue cuidar que eso no se convierta en un desborde violento.

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