Inusual cierre de campaña de Walsh

La candidata de IU habló en la marcha de los trabajadores de Brukman
Gabriel Sued
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23 de abril de 2003  

La candidata de Izquierda Unida (IU), Patricia Walsh, cerró ayer su campaña en forma atípica: con un golpe en la nariz, que le atribuyó a un policía en los enfrentamientos de anteayer en los alrededores de la textil Brukman, improvisó un discurso frente a los miles de manifestantes que se congregaron en la esquina de Belgrano y Jujuy, de esta capital, en solidaridad con los trabajadores que en 2001 tomaron aquella fábrica.

"El mejor cierre que yo hubiera pensado es éste", indicó la postulante a LA NACION, mientras se dirigía al Obelisco, donde hizo el cierre de campaña de rigor ante unos 2000 militantes de IU-una coalición integrada por el Partido Comunista (PC) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST)-. La acompañaron los legisladores porteños Patricio Echegaray y Vilma Ripoll, y su compañero de fórmula, Marcelo Parrilli, que anteayer fue retenido por la policía tras los incidentes desatados en el barrio de Balvanera.

"Que yo pueda hablar acá (en el nuevo acto realizado frente a Brukman), en calidad de diputada, y que no me reprochen significa que hemos hecho un gran trabajo, que va más allá de lo electoral", se entusiasmó la candidata de IU, hija del escritor Rodolfo Walsh, desaparecido durante la última dictadura militar.

Unos minutos antes, rodeada de cámaras de televisión, había ensayado un breve discurso, en el que afirmó que Brukman -una empresa desalojada y devuelta a sus dueños el viernes último tras una orden judicial- era de sus obreros, y que la Policía Federal era "la vergüenza nacional".

Ante militantes de otros partidos y sin un palco a su disposición, había calificado de cobarde a "la patronal de Brukman" y denunció una dura represión policial dentro de la comisaría 8a.

"Con esto se demuestra que no hay contradicción entre las distintas formas de acción política", reforzó Echegaray, orgulloso de cerrar la campaña "al calor de la lucha".

En diálogo con LA NACION, Walsh fijó su objetivo para los comicios del domingo próximo: quedar detrás del pelotón de los cinco candidatos mejor posicionados en los sondeos. "Para nosotros será muy importante superar al candidato oficial de la UCR (Leopoldo Moreau)", detalló.

Aspiraciones

En las filas de IU aspiran a obtener 800.000 votos, que los ubiquen por encima del 3 por ciento de los sufragios, y muy por arriba de los 107.000 cosechados en las elecciones presidenciales de 1999. No pierden de vista tampoco el objetivo de consolidarse como la principal fuerza de izquierda.

En ese camino, los dirigentes de IU identifican el voto en blanco como su principal adversario. "El voto en blanco no castiga, Izquierda Unida, sí", afirma un afiche callejero estrenado en los últimos días.

Walsh agregó que la financiación de los gastos proselitistas había sido "esforzadísima" por el retraso del Gobierno en el envío del dinero para los partidos políticos. "Hicimos una campaña de papel, porque es lo más barato", graficó. Y se jactó de que en relación a lo gastado, IU es la fuerza más importante de la Argentina.

Pese a que sostuvo que el balance preelectoral era bueno, admitió que sigue insatisfecha por la imposibilidad de ampliar la unidad de la izquierda. "Eso nos pone en debilidad", reconocieron allegados a Walsh.

De acuerdo con el plan original, el cierre de campaña de IU comenzó a las 16, con una caravana que partió desde Primera Junta.

Por cuatro carriles de la avenida Rivadavia marcharon unos 4000 militantes de IU, ante la mirada asombrada de los vecinos. Unos pocos los aplaudían al pasar, mientras que gran parte de los comerciantes bajó sus persianas ante el paso de los manifestantes por prevención de eventuales disturbios.

Al llegar a la Plaza Miserere se sumaron a la manifestación de piqueteros, organizaciones sociales y otros partidos de izquierda, y marcharon hacia Brukman, en la avenida Jujuy al 500.

Con claras muestras de cansancio, Walsh llegó hasta el Obelisco, donde dio el último discurso antes de las elecciones del domingo. Para el día de los comicios, la candidata se reservó una dura tarea: será fiscal de mesa de la escuela San Martín de Porres, en el partido bonaerense de San Martín. "Voy a estar de 8 a 18 sentadita en la mesa porque además de conseguir los votos hay que cuidarlos", afirmó. Y argumentó: "Si en alguna mesa no hay fiscales de los partidos chicos, el PJ y la UCR son capaces de repartirse los votos.

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