Investigan a un sindicalista por desvío de fondos tras chocar con un Audi

Horacio Boix, jefe de los taxistas de Rosario, fue denunciado por la comisión directiva del gremio
Horacio Boix, jefe de los taxistas de Rosario, fue denunciado por la comisión directiva del gremio Crédito: Captura de video
Germán de los Santos
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2 de septiembre de 2019  • 12:18

El titular del Sindicato de Peones de Taxis de Rosario, Horacio Boix, dejó al descubierto una trama por supuesta malversación de fondos en ese gremio tras protagonizar un choque con un Audi A7, valuado en más de 95.000 dólares, contra un patrullero.

El secretario adjunto de ese gremio, Horacio Gianotti, admitió hoy que Boix está suspendido de sus funciones en el sindicato que agrupa a los choferes de taxi desde el jueves pasado, luego de que se abriera una investigación por supuesta "malversación de fondos", que habría radicado el tesorero del gremio, debido a que Boix le impedía entrar al gremio para revisar las cuentas del sindicato. Por eso ahora la justicia encargó una auditoría externa para determinar si Boix malversó fondos de esa entidad.

El escándalo en torno al titular del Sindicato de Peones de Taxis, quien está al frente de la entidad desde hace 25 años, se desató este domingo, luego de que Boix chocara contra un patrullero de la Policía Comunitaria en Gaboto y San Martín, en la zona sur de Rosario. Lo que llamó la atención era que el sindicalista se movía en un Audi A7, valuado en más de 95.000 dólares, que pertenece al gremio.

Los taxistas se enteraron por los medios de prensa que Boix había comprado ese vehículo de alta gama para uso de las actividades gremiales, lo que desató el enojo de muchos choferes a través de las redes sociales.

"Nosotros tenemos un gremio con muchos trabajadores en situación de pobreza y la verdad es que no estamos en condiciones de comprar un auto de alta gama y en eso creo que se equivocó el secretario general. No es el primero que hace 'percha', es el tercero en menos de un año y medio", afirmó el secretario adjunto del gremio.

Boix afirmó además algunos detalles del choque y de la investigación que encendieron algunas alarmas, sobre todo porque se negó a hacerse el control de alcoholemia. Según publicó La Capital, el sindicalista dijo que después de la colisión "no podían localizar al fiscal y no resolvían la situación. Lo más grave es que me querían hacer la alcoholemia a las 19.30, cuando después del choque me fui a almorzar a las 17.30 y me tomé uno o dos vasos de vino. ¿Por qué no me hicieron la alcoholemia enseguida después del choque? Por eso me negué a este control", enfatizó.

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