Italia ofreció ayuda política incondicional

Berlusconi se lo transmitió a Ruckauf y se comprometió a hablar con sus pares de los quince países de la Unión Europea El jefe del gobierno italiano buscará apoyo en la UE para avalar a la Argentina ante organismos internacionales Italia invertirá en el país 100 millones de euros
Berlusconi se lo transmitió a Ruckauf y se comprometió a hablar con sus pares de los quince países de la Unión Europea El jefe del gobierno italiano buscará apoyo en la UE para avalar a la Argentina ante organismos internacionales Italia invertirá en el país 100 millones de euros
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31 de enero de 2002  

ROMA.- El presidente del gobierno italiano, a cargo también de las riendas de la Cancillería, Silvio Berlusconi ofreció ayer un apoyo político "incondicional" a la Argentina.

Lo hizo durante una reunión de media hora mantenida en su despacho del palacio Chighi con el canciller argentino Carlos Ruckauf.

El jefe de gobierno italiano se comprometió a hablar con sus pares de los 15 países de la Unión Europea para instarlos a presentar una posición común en favor de la Argentina ante organismos internacionales como el Grupo de los Siete (G7) o el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A pesar de ser un magnate de los medios de comunicación, Berlusconi rehusó transmitir todo esto directamente a la prensa, pero hizo saber por sus voceros que "el respaldo de Italia será concreto y continuado, a diferencia del de otros países".

Poco más tarde, el ministro para los italianos en el mundo, Mirko Tremaglia, anunció -esta vez si "cara a cara" al periodismo- que en los próximos días se firmará un acuerdo de cooperación por el cual Italia desembolsará 100 millones de euros (unos 90 millones de dólares).

Un 75 por ciento de esos fondos se destinarán al sector de las pequeñas y medianas empresas (Pyme) y el 25% restante al área sanitaria.

"El milagro es posible. La Argentina superará la crisis", vaticinó Tremaglia, que también, se asegura, habló ayer con el presidente de la Fiat, el senador vitalicio Gianni Agnelli, para pedirle que la compañía anule sus planes de cierre y reestructuración de varias de sus plantas de automóviles en la Argentina.

Actitud de apoyo

El tema formó parte también de la charla mantenida ayer por Ruckauf con el ministro para las Actividades Productivas, Antonio Marzano. El canciller argentino dijo haber encontrado una "actitud de apoyo sin cortapisas" no sólo en ese encuentro, sino en todos los mantenidos en su primer día de visita oficial al país donde fue embajador durante la primera presidencia de Carlos Menem.

La actitud de apoyo del gobierno de Berlusconi fue más allá del dato puntual de que entre 200 y 400 mil ahorristas italianos quedaron atrapados en el corralito financiero.

Ruckauf dijo haber adelantado a las autoridades italianas que el gobierno argentino dará prioridad en ayudar a los inversores no institucionales "que son los que no gozaban de la información de la cual sí pudieron haberse beneficiado las instituciones bancarias".

Mientras decía esto, una veintena de manifestantes italianos y argentinos realizaba un cacerolazo en la esquina de la sede gubernamental italiana con pancartas de "Ruckauf-ladrón" y "FMI-usureros" bajo la mirada impávida de los carabinieri. "Es una expresión más del comprensible fastidio popular colectivo", estimó el ex gobernador bonaerense.

La misión

Ruckauf explicó que su misión en Europa tiene dos etapas. "La primera es lograr que el plan argentino no tenga hostilidad política. En cuatro días estamos visitando a los que toman decisiones en los Estados Unidos, Italia y España porque sentimos que hay una fuerza política que puede entender lo que pasa y ayudar a acelerar las decisiones del FMI."

"La segunda etapa consiste en poder vender nuestros productos. Yo no pretendo a esta altura que Europa vaya a cambiar la política agraria común, pero que por lo menos nos abran un poco más la puerta."

El secretario de Comercio Exterior Martín Redrado, que ayer se entrevistó con su par italiano, dijo haber recibido "buenas señales" en materia de eliminación de aranceles, pero admitió que éstas sigan atadas al avance de las negociaciones Mercosur-Unión Europea. Y en este frente los Quince esperan un gesto positivo de Brasil en el área de servicios, especialmente financieros, antes de dar "luz verde" al levantamiento de barreras a productos agropecuarios y de siderurgia.

"Nosotros vamos a hacer una integración regional como la que hace Europa -advirtió Ruckauf-. Eso quiere decir que bajaremos los aranceles, pero sin desguarnecernos."

Su encuentro con el jefe de Estado italiano, Carlo Azeglio Ciampi, fue el de tenor más caluroso. "El comprendió perfectamente que uno puede hacer un plan económico, pero si no tiene ingresos de fondos para poder cumplir con esos objetivos es muy difícil. Y el ingreso de fondos llega por los créditos, que van a venir sólo de los organismos multilaterales -precisó- y por una balanza comercial positiva."

El canciller entregó a Ciampi y a Berlusconi una carta del presidente Eduardo Duhalde de "tono similar" a la transmitida el día anterior al gobierno norteamericano y discutió el "espíritu" de las medidas económicas que se anunciarán el próximo sábado, aunque no los detalles que dejó al ministro responsable de esa cartera.

"Lo que ya pude decirles es que el proyecto de presupuesto que vamos a presentar no tendrá un pronóstico de crecimiento del 6 por ciento como el esbozado por la administración De la Rúa, sino uno con una caída del 6 por ciento. Será un presupuesto realista", indicó.

Hoy, el ministro argentino mantendrá una audiencia privada con el secretario de Estado del Vaticano, monseñor Angelo Sodano, y reuniones con los presidentes de las regiones italianas antes de volar a Madrid para reunirse con el primer ministro José María Aznar y su canciller Joseph Piqué.

Facilidades en los trámites

ROMA (De una enviada especial).- El ministro para los italianos en el mundo, Mirko Tremaglia, expresó que su país aumentará el personal de sus consulados en la Argentina de modo de facilitar la entrega de pasaportes a aquellas personas de descendencia itálica que quieran emprender el exilio.

Tremaglia precisó, además, que durante el último año se entregaron 33.000 pasaportes, pero aseguró que la demanda "es ahora mucho mayor". Durante los últimos meses aumentaron los pedidos de ciudadanía italiana en Buenos Aires.

El ministro prometió ayuda a los jubilados italianos con pensiones bajas que estén radicados en la Argentina, así como la puesta en marcha de un programa de asistencia, que tendrá como objetivo la búsqueda de puestos laborales para los que decidan emprender el regreso a la madre patria.

Tremaglia también dijo que propondrá a su gobierno la creación de un "fondo de solidaridad" para la Argentina a partir de dineros recogidos de los distintos gobiernos regionales de Italia.

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