"Juan Pablo II sólo pidió preservar la familia"

Según Carlos Custer, la postura del Papa no fue novedosa El diplomático argentino destacó que su discurso estuvo en todo momento lleno de cariño hacia la Argentina "Son muchos más los puntos de coincidencia que las disidencias", dijo
Jaime Rosemberg
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29 de febrero de 2004  

Horas después de presentar, de riguroso frac y ante el papa Juan Pablo II, sus cartas credenciales como nuevo embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer todavía está emocionado. "Fue muy fuerte para mí, sobre todo porque estuvieron conmigo mis hijos y nietos, y al Papa, cuando vio a los chicos, se le iluminó el rostro", dice a LA NACION desde el frío invierno romano.

"Me agarró poco antes de cenar", bromea el diplomático, como para relativizar las advertencias al gobierno argentino del Santo Padre, que ayer, durante la ceremonia diplomática, se manifestó en contra de una eventual legalización del aborto en el país.

Habitualmente locuaz, el diplomático prefiere esta vez ser cauto. "Es que el Papa no habló de aborto; no mencionó esa palabra en todo su discurso. Lo suyo fue apelar en positivo, como siempre lo hace, por la preservación de la familia", se atajó Custer.

De todas formas, el embajador se mostró reacio a extenderse en consideraciones sobre el tema durante el contacto telefónico con LA NACION, y aclaró que su tarea es "ayudar y colaborar en todo lo que pueda para que las relaciones diplomáticas mejoren cada vez más".

Para Custer, sindicalista ligado a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), quien a los 64 años,sucede en el cargo a Vicente Espeche Gil, las palabras del Papa no significaron una crítica a la designación de Carmen Argibay como postulante a jueza de la Corte Suprema de Justicia.

"La doctora Argibay fue elegida por el Gobierno debido a su extraordinaria trayectoria jurídica. No me corresponde a mí emitir más juicio que ése sobre su persona", definió.

El nuevo embajador, que ya se había reunido con el Papa en varias ocasiones, conoce de memoria los pasillos del Vaticano. Es miembro del Pontificio Consejo de Justicia y Paz desde hace ocho años, luego de ejercer como diputado nacional por el peronismo bonaerense y haber sido secretario de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), la central sindical socialcristiana, con sede en Bruselas.

Semejante experiencia lo lleva a pensar que las exhortaciones de Juan Pablo II no afectarán en lo más mínimo los vínculos entre el país y el Vaticano. "No habrá ningún problema. En los dos primeros párrafos de su discurso, el Papa habló del clima de respeto y estima mutuos que hay con la Argentina. Son muchos más los puntos de coincidencia que los de disidencia", detalló Custer.

Poco antes de escuchar al Pontífice, él mismo dio su discurso de asunción, en el que puso énfasis en la defensa de los derechos humanos, criticó el injusto proteccionismo de los países ricos, y destacó que la deuda externa se convirtió en el problema más grave de la Argentina después de la cuestión social.

Para Custer, la advertencia del Papa al Gobierno, expresada concretamente en su llamado a "cuidar el valor de la vida con esmero", no es novedosa. "Tiene que ver con una postura que el Santo Padre ya ha expresado en repetidas oportunidades y en distintos ámbitos". Y cree que la postura del Papa frente a la Argentina es de comprensión y afecto."Su discurso estuvo en todo momento lleno de cariño hacia la Argentina", definió.

Y enseguida se entusiasma con la gestión que acaba de comenzar: "Creo que hay tres o cuatro cuestiones fundamentales, a las cuales puedo dar un agregado personal, y una de ellas es el futuro del trabajo humano, una preocupación que comparten el Papa y el presidente Néstor Kirchner. Como dirigente social, es para mí una cuestión central: la sociedad del futuro no tiene solución si no logramos resolver este tema".

-¿La Argentina va a seguir con su apoyo incondicional a la postura de la Iglesia en los temas de familia, como en los gobiernos anteriores?

-Creo que el Gobierno va a resolver cada instancia y cada caso de acuerdo con el contexto en el que vivimos. Pero nunca hay una continuidad absoluta; los tiempos son diferentes y los protagonistas, también. No me gusta hablar de alineamiento automático porque me parece que ningún país lo hace, sobre todo quienes tienen respeto de su propia soberanía.

-¿Puede dar detalles?

-El alineamiento y la incondicionalidad van a estar con los principios que la Argentina profesa y defiende, que son los que rigen la Constitución y las leyes.

-¿Es imaginable que el Vaticano apoye la postura argentina en su negociación por la deuda externa?

-Creo que la Iglesia Católica, el Papa personalmente y muchos documentos hechos por dicasterios vaticanos han tenido posiciones muy claras y muy enérgicas sobre la cuestión de la deuda externa y del desorden económico internacional. Ciertamente nosotros esperamos como argentinos contar con el apoyo moral de la Iglesia, y en la medida que su voz sea escuchada, seguramente vamos a contar también con un apoyo importante.

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