Kirchner arma su gabinete en soledad

Sólo confirmó a Lavagna y definirá todos los nombres en Santa Cruz; convocará a extrapartidarios para Defensa y Educación
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16 de mayo de 2003  

Néstor Kirchner quiere construir un gobierno de consenso y como primer gesto ya reservó dos ministerios de su futuro gabinete para dos extrapartidarios: Defensa y Educación. Y los nombres de quienes los ocuparán sólo los sabe el presidente electo, que se niega a revelar hasta a sus colaboradores de confianza con quiénes integrará el gabinete que anunciará el lunes próximo apenas regrese de su provincia, Santa Cruz.

Lo único que existen son versiones no confirmadas por Kirchner de que ofrecería la cartera de Defensa al actual secretario de Asuntos Militares, Angel Tello, un dirigente radical que integró el equipo de campaña de Leopoldo Moreau. Para el Ministerio de Educación suenan los nombres del diputado de ARI y referente en esa área de Elisa Carrió, Eduardo Macaluse, pese a que Carrió advirtió que iba a apoyar a Kirchner pero no a cogobernar. Para ese cargo también se menciona a la ex secretaria de Ciencia y Técnica del gobierno de Fernando de la Rúa y dirigente del Frepaso Adriana Puiggrós.

Alberto Fernández, mano derecha de Kirchner, sólo dijo que se definirá "un gabinete amplio", al referirse a los posibles ofrecimientos a extrapartidarios. También aclaró que su jefe se reserva sorpresas que sólo él conoce y "tiene en su cabeza".

El único ministro confirmado por Kirchner es el de Economía, Roberto Lavagna, que seguirá en el cargo los primeros seis meses del gobierno para pasar después a convertirse en canciller y manejar desde allí la relación con los organismos internacionales. Con Lavagna fue con él único que se reunió ayer para definir las primeras medidas económicas (sobre lo que se informa en la página 6).

Después fue al programa de Mirtha Legrand, como tenía planeado antes de que Carlos Menem renunciara al ballottage, confirmó que hará los anuncios del gabinete el lunes próximo y ya desató la primera polémica como presidente electo cuando advirtió que no hablará "con piqueteros ligados a la política" (sobre lo que se informa en la página 8).

Después preparó su viaje y se fue con su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, a Santa Cruz, donde anoche fue recibido por una multitud y donde se quedará todo el fin de semana. Apenas aterrizó, intentó frenar cualquier especulación sobre su eventual gabinete: "No puede ser que la torpeza de uno me haga cambiar los términos". Con esa frase intentó ratificar que aún no tiene los nombres porque había prometido que iba a definir su gabinete después de la segunda vuelta. Con la renuncia de Menem confirmada, después de 36 horas de incertidumbre, Kirchner quiere mantener sus planes y dar a conocer el gabinete después del domingo próximo. "No sé si será acá o allá (por Buenos Aires)", dijo en referencia al anuncio, aunque fuentes de su confianza dijeron que se realizará en la Capital.

Estilo y nombres

"Ahora habrá que acostumbrarse al estilo patagónico", dijo ayer una fuente cercana al presidente electo. Kirchner tiene un esquema de decisión que se reduce a él. Opinan e influyen su esposa y su mano derecha Alberto Fernández, pero siempre decide él. Por eso Fernández dijo a LA NACION que no podía hablar del gabinete porque "Néstor" no se lo había contado ni a él.

El vicepresidente electo, Daniel Scioli, aseguró ayer a LA NACION: "Yo no sé nada, lo va a pensar en Santa Cruz". Scioli contó que está definido que seguirá a su cargo la Secretaría de Turismo y Deporte, pero ad honórem. En su casa del barrio de Abasto, Scioli organizó anteanoche un asado para celebrar la llegada a la Casa Rosada, al que fueron Kirchner y su esposa, entre varios dirigentes. Tampoco en ese encuentro Kirchner y Scioli hablaron del futuro gobierno.

La estrategia de todos los que se mencionan para el futuro gobierno es no decir nada porque, pese a los rumores, Kirchner no le ofreció cargos a nadie. Los ministros duhaldistas a los que consultó LA NACION negaron ofrecimientos y todos dijeron lo mismo: hay que esperar a que decida Kirchner.

Sin embargo, antes de la renuncia de Menem existían algunos hombres casi confirmados.

El actual ministro de Salud, Ginés González García, que comparte una visión del país con el presidente electo y a quien éste le reconoce capacidad de gestión, seguiría en el cargo.

Los otros hombres de Duhalde que podrían seguir en el Gobierno serían Aníbal Fernández, en el Ministerio de Trabajo, y José Pampuro (el único funcionario que defendió como pocos la estrategia de Duhalde para apoyar a Kirchner), que podría ocupar la SIDE o el Ministerio del Interior.

Gente de confianza

Una impronta que quiere Kirchner para su gabinete es tener en lugares clave a hombres de su confianza. Por eso Julio de Vido, que manejó sus equipos técnicos y es el actual ministro de Gobierno de Santa Cruz y un experto en políticas públicas, ocuparía un nuevo ministerio: el de Obras Públicas e Infraestructura. La obra pública será uno de los ejes de la gestión de Kirchner con la que planea bajar el desempleo y la pobreza.

Fernández quedaría a cargo de la Jefatura de Gabinete, aunque también se lo menciona para la Secretaría General de la Presidencia, en caso de que De Vido no ocupe el Ministerio de Obras Públicas y se quede a cargo de la Jefatura de Gabinete.

Otro cargo que Kirchner reservó para alguien de su extrema confianza es el Ministerio de Desarrollo Social, que quedaría a cargo de Alicia Kirchner, que es una experta en acción social con trayectoria en el área.

Para el Ministerio del Interior se menciona al gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, luego de que su par de Jujuy, Eduardo Fellner, hasta hace 48 horas seguro ministro del Interior, le dijo a Kirchner que se quedaría en su provincia para articular desde allí un acuerdo de gobernabilidad con los gobernadores del PJ y otros partidos.

Para la Cancillería se menciona a Juan Pablo Lolhé, Martín Redrado y José Octavio Bordón, aunque una fuente cercana a Kirchner dijo que en ese cargo también podría haber una sorpresa. Rafael Bielsa es el más nombrado ministro de Justicia.

La definición se conocerá dentro de 48 horas. Los hombres de Duhalde aseguran que el Presidente no influirá en la decisión de su sucesor que, en definitiva, decidirá solo.

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