Kirchner logró el efecto sorpresa con un anuncio atípico

Estaba en Santa Cruz, sin sus elegidos Hubo sorpresas debido al fuerte hermetismo que impuso el presidente electo Dijo que será un gabinete duradero Destacó que no recibió presiones de nadie
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21 de mayo de 2003  

RIO GALLEGOS (De un enviado especial).- Néstor Kirchner leyó la lista como un director técnico de fútbol que anuncia el equipo para un clásico decisivo. Terminó y se hizo un silencio glacial como el día en este rincón de la Patagonia. Los nombres estaban dentro de una carpeta verde.

El buscado efecto sorpresa era un hecho y el presidente electo parecía disfrutar de esos segundos de desconcierto que ganaron el salón de la Casa de Gobierno de Santa Cruz donde ayer, al mediodía, se develó la incógnita del gabinete que asumirá el domingo próximo.

Cuando se habilitaron al fin las preguntas, Kirchner se esforzó por fortalecer la posición de sus futuros ministros y destacó más de una vez que no se trata de un gabinete provisional. "Este es mi gabinete, no hay un gabinete inicial. Si decimos que éste es mi gabinete y después los cambiamos vamos a seguir en la Argentina de la incertidumbre. Dios quiera que sean buenos ministros", afirmó.

Hasta pocos minutos antes de la conferencia se mantenía aquí el misterio sobre la hora e incluso el día del anuncio oficial. Apenas media hora antes de las 11 se avisó que en ese momento se daría la información.

Río Gallegos amaneció con una densa neblina, una temperatura cercana a 0 grado y una llovizna persistente, que aquí llaman escarcha blanca.

Tres contactos

Kirchner había permanecido encerrado en su residencia y habló sólo con tres de sus futuros colaboradores: Aníbal Fernández (Interior), José Pampuro (Defensa) y Oscar Parrilli (Secretaría General).

El designado jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se encargó de completar la ronda de llamadas a los demás ministros, para confirmarles el cargo que ocuparían.

La noche anterior, el presidente electo había recibido una llamada de Ricardo López Murphy, afirmaron fuentes de su círculo íntimo. Poco después fue el ex presidente Fernando de la Rúa quien quiso transmitir una señal de respaldo: llamó por teléfono a Scioli, que estaba en el Hotel Santa Cruz, agregaron los informantes.

Los únicos dirigentes que tuvieron acceso a la intimidad del presidente electo los instantes previos al anuncio fueron Scioli, Alberto Fernández, Julio De Vido y Sergio Acevedo.

Justamente este último fue quien más sorpresas generó aquí cuando Kirchner anunció, casi al final, que sería jefe de la SIDE.

Resulta que Acevedo es el candidato natural a ganar la gobernación de Santa Cruz en septiembre próximo y no se esperaba que apareciera en el primer gabinete de Kirchner.

"¿Esto significa que no será candidato?", le preguntaron. "No necesariamente. Hoy tiene una tarea que cumplir, después se verá", respondió, hermético, Kirchner.

Elogios y expectativas

En otro tramo de la conferencia de prensa, el presidente electo adelantó que en el discurso que pronunciará ante la Asamblea Legislativa el próximo 25 de mayo expresará "los lineamientos globales" de su gestión.

Kirchner se negó a anticipar nombres de los secretarios que acompañarán a los ministros. "Este es un gabinete de punta, homogéneo, con gente nueva que tiene la misma visión, con mucho futuro. Ya se irá conociendo el resto de los lugares, como hicimos hasta ahora", indicó.

Y volvió a pedir "paciencia", con una sonrisa. Sabía que su forma de jugar con la ansiedad potenció el interés por el anuncio de los ministros que estarán con él.

"Jamás recibí presiones para designar a nadie. Este gabinete no estuvo hecho en quintas. No tuve ningún llamado que me haya generado alguna idea clara y concreta. Se me respetó plenamente la decisión como presidente de formar este gabinete", afirmo, con tono orgulloso.

Sobre el final dedicó unas frases a Scioli, sobre quien dijo: "Me ayudará a coordinar el área de Turismo, que tantos éxitos cosechó durante los últimos tiempos". El vicepresidente electo asintió, pero no tomó la palabra durante la conferencia. La locutora cortó pronto el ping-pong. Eso sí, Kirchner aceptó seguir a un costado las preguntas y respuestas. Poco más pudo entenderse en medio del enjambre de micrófonos y cámaras.

Ceremonia sin antecedente

  • En un hecho que no encuentra antecedente en la historia del país, la ceremonia de traspaso del mando presidencial se realizará el próximo domingo en el Congreso de la Nación y no en la Casa Rosada, como tradicionalmente sucedió. A partir de las 13, el jefe del Estado, Eduardo Duhalde, entregará los atributos del mando a su sucesor Néstor Kirchner. En esta oportunidad, en la sede del Gobierno sólo jurarán los ministros, a las 16. Los argumentos esgrimidos para justificar el cambio de escenario del acto radican en la masiva concurrencia prevista.
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