Kirchner, negociador duro, pero capitalista

Los empresarios dicen que impuso reglas jurídicas claras
Alejandro Rebossio
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17 de mayo de 2003  

En el hotel Presidente de Buenos Aires se conocieron una vez el gobernador santacruceño, Néstor Kirchner, y uno de los máximos directivos de una empresa multinacional. El ahora presidente electo lo trató en forma tan agresiva que el inversor estuvo a punto de levantarse de la mesa de reunión para arrojársele encima. Con el tiempo, la relación se tradujo en buenos negocios para la provincia.

"Conozco a otros dos empresarios a los que les pasó lo mismo", cuenta un influyente empresario de un grupo nacional. "Kirchner se muestra fuerte en primera instancia para negociar mejor. Es como el puma, que gruñe si se le acerca un hombre, pero no lo ataca. En esta clave hay que entender su frase de que no quiere ser presa de las corporaciones", observa el ejecutivo.

Los grandes empresarios de la Argentina están preocupados por el primer discurso de Kirchner como presidente electo y porque los ha esquivado en la campaña.

Reglas establecidas

No obstante, los hombres de negocios de Santa Cruz y los que invirtieron allí coinciden en que el futuro jefe del Estado no obstaculiza el desarrollo del capitalismo, interviene poco, respeta y mantiene las reglas establecidas, pero es un negociador duro, que les exige la creación de empleos, de carácter fuerte y no muy agradable, desconfiado y también renuente a las reuniones con ellos.

Gobernar Santa Cruz, que representa el 1% de la economía nacional y cobija al 0,5% de los argentinos, no será lo mismo que sentarse en el sillón de Rivadavia. Pero la experiencia de sus empresarios suministra claves para entender a Kirchner.

"Nos dejó trabajar tranquilos", dice uno de los principales empresarios pesqueros. "Nunca nos hizo un pedido de ninguna naturaleza", agrega, al recordar que funcionarios provinciales le rechazaron una caja de pescados que les envió una Navidad porque no querían despertar suspicacias.

"No nos perjudicó ni nos benefició", admite el representante del sector pesquero, dominado por el capital extranjero. "Siempre hubo seguridad jurídica y eso llevó a que muchas empresas prefirieran Santa Cruz en lugar de Chubut. Eso sí, cuando anduvimos mal, pedimos crédito y no nos dio nada. También nos pidió que tomáramos mano de obra que había quedado sin trabajo en la industria petrolera", comenta el empresario pesquero, que pocas veces vio al presidente electo y siempre se manejó con sus subalternos.

A Kirchner no le gusta recibir comitivas. Sí de a uno o dos. Escucha, sabe dialogar, pero no decide en el acto.

"No va a ser un Chirolita", predice el empresario pesquero. "Tiene mucha ambición de poder y no gasta un mango que no tenga", añade el ejecutivo, que niega que la pesca, el petróleo y la minería actúen en connivencia con el gobernador.

Los empresarios destacan que los impuestos que pagan se traducen en una de las obsesiones del gobernador: la obra pública, ya sean escuelas, hospitales, rutas, puertos o aeroparques. "Pero muchas de esas obras fallan en el contenido: no hay buenos médicos o maestros", opina un destacado productor ovino, que aprecia las numerosas ventajas fiscales que dio a la ganadería.

El director de una petrolera, otro sector controlado por las multinacionales, aseguró que la experiencia con Kirchner ha sido buena, pero recordó algunas disputas. Cuando en 1999 se derrumbó el precio del crudo, Chubut otorgó ventajas impositivas para reactivar los equipos de perforación, pero Santa Cruz no. El año pasado, Kirchner atacó las retenciones a las exportaciones petroleras, pero después quiso cobrar las regalías sobre las ventas brutas y no sobre el neto después de impuestos.

"Es un buen administrador de riqueza", juzga el director de otra petrolera. "Es muy estricto con el sector privado y trata de sacar la mayor tajada de las inversiones para su administración", define el ejecutivo, que recuerda que muchas inversiones llegaron a Santa Cruz por leyes impulsadas por el gobierno de Carlos Menem. Y hace mención a que el gobernador le exigió a su empresa que contratara empleados de la provincia: "Eso fue negativo, pero igual invertimos".

Uno de los máximos representantes del supermercadismo destacó que Kirchner nunca intervino en su sector. También destacó su personalidad: "No es (Fernando) de la Rúa".

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