Kirchner no logró despejar las dudas que hay en EE.UU.

Inquietan las visitas de Castro y de Chávez
Jorge Rosales
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28 de mayo de 2003  

WASHINGTON.- Los gestos y las primeras señales del flamante presidente, Néstor Kirchner, en materia de política exterior no terminaron de disipar las dudas que subsisten en Washington sobre el rumbo que adoptará finalmente su gobierno.

"La administración norteamericana quiere trabajar con el gobierno de Kirchner y tener una relación como la que mantiene con Brasil. Que sea pragmático, como el presidente (Luiz Inacio) Lula da Silva, es lo mejor que se puede esperar bajo las actuales circunstancias", dijo a LA NACION Mark Falcoff, experto en América latina del influyente centro de investigación American Enterprise Institute.

"El puede tener la relación más estrecha con Fidel Castro y con Hugo Chávez, pero en la realidad ellos no van a resolver los problemas de la Argentina", dijo a LA NACION Joseph Tulchin, director del programa para América latina del prestigioso Woodrow Wilson Center.

"Hay muy buenas lecciones que Lula puede dar a este presidente", comentó un funcionario diplomático que pidió no ser identificado.

Las señales dadas por Kirchner desde el momento en que asumió indican ciertamente que él quiere implantar un cambio de rumbo. "¿Pero ese cambio será pura retórica o realidad?", se preguntó el economista principal para América latina del banco ABN Amro, Fernando Losada.

Las primeras impresiones que dejó Kirchner después de asumir fueron las de un presidente decidido a marcar rápidamente una línea que lo diferencie tanto de Carlos Menem como del flamante ex presidente y principal mentor, Eduardo Duhalde.

Un gesto importante, que en cierta forma va a condicionar sus pasos -como ocurrió con Lula en diciembre último cuando se reunió con el presidente Bush en la Casa Blanca-, es haber aceptado la invitación del mandatario norteamericano e iniciado las gestiones para viajar a los Estados Unidos en los próximos 90 días. Bush no invitó nunca a Duhalde a visitar la Casa Blanca.

"La decisión de Kirchner de venir a Estados Unidos es inteligente, porque aquí hace falta definir qué es lo que representa. Se sabe que es el antimenemismo, pero no se conoce lo que él representa", dijo Miguel Díaz, director del programa para América del Sur del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS).

El especialista del American Enterprise Institute Mark Falcoff considera que el "alineamiento conspicuo con Estados Unidos" que caracterizó la década del noventa "no volverá a repetirse".

A Falcoff no le merece importancia el "eje latinoamericano" del que se habló en Buenos Aires, "pues Cuba está en bancarrota, Chávez tiene problemas propios en la vida política de su país, Colombia está alineado con Estados Unidos, y Brasil y la Argentina tienen deudas externas muy pesadas que resolver. Veo problemas muy importantes en América latina como para hablar de un eje", señaló.

"Hay una gran indefinición sobre qué hará" Kirchner, indicó Falcoff. Sin embargo, destacó que su discurso ante la Asamblea Legislativa "fue moderado, centrista y pragmático", con lo cual "todo esto deja una definición abierta".

Para Tulchin, del Centro Woodrow Wilson, Kirchner "tiene una posición progresista, pero marcando caminos hacia el futuro utiliza signos y símbolos del pasado. Esto puede vender bien en la Argentina, pero si nos ponemos a analizar las consecuencias de estos símbolos me pierdo...", dijo.

"En el corto plazo lo que vale es la política comercial de Martín Redrado (vicecanciller confirmado) y financiera internacional de Roberto Lavagna. La confirmación de Redrado es mucho más importante para el Gobierno que los códigos simbólicos de una relación anacrónica" dijo con relación a Cuba. Pero destacó que el punto más importante del discurso en materia internacional es la relación con el presidente de Brasil, que quedó opacada por la visita de Castro.

Para Miguel Díaz, del influyente think thank CSIS, Estados Unidos "está tratando de dar los mejores pasos para establecer una relación de trabajo con Kirchner, similar a lo que hizo con Lula". La "buena predisposición de Estados Unidos", opinó, se debe a la historia de buenas relaciones entre ambos países.

Un país normal

"No diría que el interés de los Estados Unidos es un tema determinado en la relación con la Argentina, como podría ser la lucha contra el terrorismo. Lo que quiere esta administración es que esa parte del mundo no viva en crisis, quieren un país normal y saludable", señaló Díaz.

Lo importante, indicó, "es tener un plan que sea coherente y políticamente factible. Kirchner tiene un gran capital para trabajar y su gran desafío es cómo priorizar ese capital: puede usarlo para ganar puntos domésticos abrazando la política de Castro o Chávez, o usarlo para dar señales positivas en tratar de resolver problemas controvertidos en una manera sensible", sostuvo Díaz.

La pregunta que se formula aquí es cómo será la relación que pretende mantener Kirchner con EE.UU. y con qué valores de Castro y Chávez, que están en las antípodas de Washington, se identifica el flamante mandatario.

Pero hay muchos en Estados Unidos, como el economista del banco ABN Amro Losada, que consideran que todavía hay que darle un poco más de tiempo "para ver si su postura tiene que ver más con la retórica que con la realidad".

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