Kirchner ordenó proteger a De Vido

Varios funcionarios aseguraron que el Presidente lo apoyará "hasta las últimas consecuencias"; defensa de Alberto Fernández
Mariano Obarrio
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24 de mayo de 2007  

El presidente Néstor Kirchner considera que su ministro de Planificación, Julio De Vido, transita ahora el peor momento de su gestión y que "está golpeado políticamente". Sin embargo, les envió un mensaje claro a todos sus ministros: es su operador histórico en las obras públicas y "la voluntad es respaldarlo hasta las últimas consecuencias".

Su decisión no será beneficiosa desde lo electoral, pero sí es política. "Tocar a De Vido es tocar a Kirchner. Y su caída tendría implicancias demasiado graves para el Presidente". Así lo comentaron varios altos colaboradores presidenciales, consultados por LA NACION, luego de que anteayer renunciara el tercer funcionario clave de De Vido en menos de una semana por el caso Skanska.

En la Casa Rosada no descartan que la investigación judicial escale hacia arriba en la jerarquía de la cartera de Planificación. En ese caso, podrían renunciar otros funcionarios de rango ascendente.

"Precisamente, echaron a los de segunda línea para mantener a flote a De Vido; es preventivo y una forma de echar lastre", dijo a LA NACION un funcionario de trato con De Vido. El objetivo central es preservar al ministro.

El encargado de transmitir hacia afuera y hacia adentro esa decisión presidencial fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. "No hay ningún dato que indique que Julio De Vido esté involucrado en esto. Esta idea de escalar sobre De Vido me parece muy nociva", dijo Fernández.

"Además, yo vi a De Vido que ha colaborado y ha aportado para saber lo que realmente pasó", agregó el jefe de ministros, en un reportaje a la revista Debate que se publica hoy y que en la Casa Rosada repartían ayer a los periodistas. Según se supo, la orden tajante del Presidente fue: "Defiendan a De Vido, a toda costa".

Este apoyo presidencial, no obstante, no oculta -sino que demuestra- el extremo grado de debilidad del ministro de Planificación luego de que Kirchner dispuso las renuncias de Fulvio Madaro, titular del Enargas; Néstor Ulloa, gerente del Nación Fideicomisos, y de Raúl Rodríguez, subsecretario de Obras Públicas. Todos operaban bajo el ala de De Vido.

"Julio está golpeado; no se puede negar; pero está bancado por el Presidente", dijeron a LA NACIÓN fuentes de la Presidencia.

No sólo las renuncias golpean al ministro. También algunos reemplazos. Juan Carlos Pezzoa era vicejefe del gabinete de Alberto Fernández y sustituyó a Madaro en el Enargas; su primera medida fue desplazar a todo el directorio que respondía a De Vido. "Y eso lo debilita aún más: eran personas de De Vido, que quedan en la calle y que luego el ministro debe darles contención [trabajo]", confiaron en la Casa Rosada.

En el Ministerio de Planificación existe un creciente nerviosismo, en ese sentido, por las derivaciones y la posibilidad de nuevos desplazamientos. Los nombres que todos observan, como posibles futuros renunciantes, son tres. El secretario de Energía, Daniel Cameron, y el subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, están en la lista de la Justicia para ser indagados. Una citación judicial los pondría fuera del Gobierno, según dijo Kirchner.

El otro mencionado es el secretario de Obras Públicas, José López, que dirigía al pampeano Raúl Rodríguez, su subsecretario, en la firma de convenios de obras con municipios. Pero en el peor de los casos, la hipotética salida de Cameron, Folgar y López también sería preventiva para proteger a De Vido.

A la inversa

Kirchner busca hacer a la inversa que el ex presidente Carlos Menem, que sostenía a sus colaboradores acusados y los casos de corrupción crecían en intensidad. "A más limpieza de funcionarios, menos sospecharán la sociedad y los jueces", dicen en Balcarce 50.

Lo cierto es que De Vido ya está descartado para el gabinete futuro en un eventual gobierno de la actual primera dama, Cristina Kirchner, desde diciembre próximo.

Los "devidistas" le apuntan a Alberto Fernández por varios de sus males: el nombramiento del "albertista" Pezzoa (que en rigor decidió Kirchner) y un informe de la Sindicatura General de la Nación (Sigen), redactado por su titular, Claudio Moroni, también leal a Alberto Fernández. Ese informe denunció sobreprecios en el Enargas.

Cerca de De Vido cuestionan a Fernández. ¿Por qué dijo que cada funcionario que sea citado será echado, si Miguel Campos, ex secretario de Agricultura, no fue desplazado cuando fue procesado y ahora es asesor de Fernández? La respuesta del jefe del Gabinete: fue una decisión del Presidente.

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