Kirchner pide más plazos para pagar la deuda externa

Dijo que el país tiene pocas o nulas posibilidades de cumplir
Gustavo Ybarra
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19 de mayo de 2003  

EL CALAFATE, Santa Cruz.- El presidente electo, Néstor Kirchner, afirmó que la Argentina buscará postergar el pago de la deuda con sus acreedores privados y con los organismos multilaterales de crédito para permitir una mayor recuperación de su economía interna.

Kirchner sostuvo que en la negociación "frente al sistema privado y a los organismos multilaterales" el país debe "conseguir un período de gracia que facilite la recuperación de la economía interna, amplíe sus posibilidades de pago y restablezca los marcos de expansión propios de una etapa de crecimiento, con inclusión social".

En una entrevista publicada ayer por el diario español El Mundo (de lo que se informa también en la Pág. 5), el mandatario electo dijo que, ante los acreedores, buscará demostrar que "en los primeros años" el nuevo gobierno contará con "pocas o nulas posibilidades de pagar los montos" exigidos por los organismos de crédito. Por otro lado, Kirchner afirmó aquí a LA NACION que su gobierno intentará concluir "antes de fines de año" la negociación para refinanciar la deuda con los acreedores privados perjudicados por el default soberano declarado por el país a fines de 2001. En ese acuerdo, afirmó, habrá una "quita de capital e intereses" sobre el total del pesado pasivo que tiene la Argentina.

En el último cuatrimestre del corriente año, cuando Kirchner se encuentre ya en el poder, la Argentina deberá afrontar vencimientos por más de 6000 millones de dólares con el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), suma que compromete el 57 por ciento de las reservas que posee el Banco Central (BCRA).

Sólo en septiembre los vencimientos alcanzan a los 3900 millones de dólares, mientras que para el año próximo esperan otros 4800 millones más.

En un diálogo exclusivo con LA NACION, Kirchner fundamentó su optimismo para conseguir una quita de capital y de intereses de la deuda con los tenedores de bonos.

"La deuda privada de 150.000 millones está cotizada en un 22 por ciento de su valor nominal y muchos "fondos buitres" la compraron al 10 por ciento de su valor", explicó. "Creo que se puede negociar muy bien", agregó.

Kirchner aseguró que desde ningún punto de vista piensa pagar deuda contrayendo nuevos empréstitos ante organismos de crédito. "No esperen una política de agresivo endeudamiento", advirtió el próximo presidente, en un nuevo intento por mostrar un estilo de conducción diferente del que ejerció Menem.

Como única excepción a la política que pretende aplicar el próximo presidente en cuanto a la posibilidad de solicitar ayuda externa en materia financiera, Kirchner citó los casos de "urgencias sociales" (como las inundaciones en Santa Fe) y la necesidad de fomentar la colocación de productos nacionales en el exterior.

Críticas y versiones

Ayer, antes de partir de esta ciudad -en la que comenzó a despedirse como gobernador de Santa Cruz-, el presidente electo prestó especial atención al tema de la deuda, aunque también realizó declaraciones de fuerte tono político. En particular, volvió a criticar a Carlos Menem y, por la noche, por TV, dijo que no pondrá impedimentos para que se activen en el Congreso los pedidos de juicio político a miembros de la Corte Suprema.

Como no podía ser de otra manera, Kirchner debió soportar ayer una nueva jornada cargada de expectativas sobre cuál será su futuro gabinete. En los breves contactos que mantuvo con la prensa durante la jornada, insistió en que la alineación inicial de su equipo de principales colaboradores la anunciará el miércoles próximo en Buenos Aires.

También remarcó que nadie recibió ningún tipo de ofrecimiento de su parte hasta el momento y que "no tiene operadores" que lo hayan hecho en su nombre. Esto a pesar de que, según destacó por enésima vez, ya tiene definido su gabinete.

En tren de desmentir las versiones que circulan sobre el tema, Kirchner agregó ayer un nuevo ítem a la lista. Negó que, como se especula, el 10 de diciembre realizará una renovación del gabinete en sintonía con la fecha en que comenzará a ejercer los cuatro años del mandato constitucional. Sucede que el período que irá del 25 de mayo al 10 de diciembre es, en rigor, el tiempo que debía ocupar el frustrado gobierno de Fernando de la Rúa.

"Es absurdo (pensar en un recambio). Yo espero que el gabinete funcione bien", afirmó el presidente electo, que aclaró que "eso de andar cambiando ministros todos los días sólo por cambiarlos" no es su estilo. "Lo importante son las políticas", sentenció.

Sin embargo, las versiones sobre quiénes integrarán ese primer equipo de ministros siguen circulando en Buenos Aires, aunque cada vez con menos fuerza, ya que se sabe que la decisión pasará exclusivamente por el presidente electo, poco afecto a que se filtre la información confidencial.

Por lo pronto, Kirchner logró cerrar ayer todas las vías de comunicación a sus colaboradores más cercanos en Santa Cruz, al imponer una estrategia de bajo perfil a su segunda jornada en esta ciudad.

De hecho, sólo salió de la residencia que los gobernadores santacruceños tienen aquí para almorzar en un restaurante en la avenida del Libertador, principal arteria de la ciudad y prolongación de la ruta 40 en su camino hacia el imponente ventisquero Perito Moreno.

Después se subió a una camioneta 4x4 para encabezar una caravana de autos hasta el aeropuerto internacional de El Calafate, desde donde despegó con el avión de la gobernación para arribar a Río Gallegos a las 17.

La jugada le permitió tener un día casi libre, ya que con la excepción de los contadísimos contactos con la prensa (entrevistas con una radio porteña, un diario español y el diálogo con LA NACION) su traslado en avión a la capital provincial lo alejó de los medios de comunicación que lo siguieron hasta esta ciudad y que se movilizan por vía terrestre.

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