Kirchner quiere que los Juárez asuman la crisis hasta el final

Intervenir sería sólo el "último recurso" El Presidente se niega a negociar con la gobernadora y espera que continúen las investigaciones judiciales Teme que, si renunciara, podría presentarse como candidata en dos meses
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26 de febrero de 2004  

"Digale al Presidente que estoy dispuesta a renunciar." El ofrecimiento secreto de la gobernadora de Santiago del Estero, Mercedes Aragonés de Juárez, fue al ministro del Interior, Aníbal Fernández. Lo hizo en dos oportunidades, la última hace una semana. Cuando Fernández informó a Néstor Kirchner de la salida política ofrecida para la crisis provincial, la orden fue terminante: "Ni la voy a recibir, y decile que si quiere renunciar que lo haga en la Legislatura".

LA NACION reconstruyó con dos fuentes de máxima confianza presidencial la negociación reservada que intentaron los Juárez con el Gobierno, las sospechas que tiene el Presidente y las razones ocultas de por qué Kirchner no se decide por la intervención. Aníbal Fernández dijo que no sólo no se descarta esa medida sino que comenzó a ser analizada.

El Presidente empezó a madurar la idea de la intervención, aunque sería como última alternativa. "Todavía no están dadas la condiciones objetivas para hacerlo", admitió ayer a LA NACION el ministro del Interior. Esa medida respuesta se explica, según dos fuentes del círculo íntimo presidencial, por las dudas que tiene Kirchner sobre una intervención como salida a las graves denuncias que pesan sobre el matrimonio Juárez.

Kirchner no tiene un candidato para la intervención ni un equipo de gobierno para trasladar a Santiago del Estero. No quiere que se repita el fracaso de la intervención de Juan Schiartti, en 1993, que terminó con el contundente triunfo del juarismo dos años después.

"Ni loco intervengo. Que la solución salga de la provincia, no de nosotros", suele decir Kirchner en su despacho. Pero la situación en Santiago lo preocupa y sabe que no podrá sostener su postura prescindente en la crisis santiagueña que sale en la tapa de los diarios, algo a lo que el Presidente le presta mucha atención.

Una señal

Hubo una señal en los últimos días: fue un llamado del jefe de bloque de diputados del PJ, José María Díaz Bancalari, al despacho de un funcionario para avisar que había "buena disposición de los muchachos" para votar la intervención en Santiago pero no hubo indicación alguna.

¿Por qué el Presidente toma la medida? Quiere que los Juárez caigan sin que el Gobierno pague el costo político. Está enfurecido con quienes dominan la provincia desde hace 40 años. Sospecha que la oferta de renuncia que hizo Aragonés esconde un plan: que los Juárez tengan su propio 17 de octubre.

Un hombre que habló con el Presidente del tema contó a LA NACION que Kirchner cree que si la gobernadora renuncia, luego se organizaría una gran manifestación en favor de los Juárez, dejarían acéfalo el gobierno, y llamarían a elecciones en 60 días para retomar el poder fortalecidos.

En tan poco tiempo, el Gobierno calcula que sólo asistirá a una nueva consagración del juarismo. Por eso, el Presidente espera que avancen las investigaciones judiciales contra los Juárez (la última denuncia contra la gobernadora fue por presunta autoría ideológica del asesinato del ex gobernador César Iturre en 1997), y en tal caso el pedido de desafuero que podría concretarse para la segunda quincena de marzo.

Cuando el ministro del Interior le dijo a la gobernadora que Kirchner la mandó a renunciar en Legislatura la situación se tensó y la gobernadora exigió que Kirchner le pida la renuncia. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo a LA NACION que eso es un disparate.

Sin salida

Después del fallido intento de Carlos Juárez para que lo recibiera Eduardo Duhalde, a quien él apoyo cuando intentaba trabar la candidatura de Carlos Menem en 2002, los gobernantes de Santiago del Estero quedaron solos.

Al principio de la crisis, Duhalde habría sugerido al Presidente que no interviniera la provincia. El caudillo santiagueño siempre se acomodó a los tiempos del peronismo, con Menem, con Duhalde y hasta con Kirchner. Pero la protección de Duhalde termino con la gravedad de la situación.

"Don Carlos, esta película ya la vi en Catamarca (donde el crimen de María Soledad terminó con la hegemonía de los Saadi). Ustedes no tienen acción política y saben todo del crimen de La Dársena. Nosotros vamos a tirar del hilo y el que viene, viene", advirtió Fernández a Juárez en una charla a solas.

En la intimidad del Presidente, admiten que el argumento oficial de que no hay hoy razones objetivas para la intervención es sólo una excusa. "Si hubiera decisión política rápidamente objetivizaríamos las miles de razones subjetivas que existen para la intervención", dijo una fuente con acceso directo a Kirchner.

La suerte de los Juárez esta echada. Aníbal Fernández ni siquiera abrió la carpeta (ni sabe dónde la puso) que le dejó el esposo de la gobernadora hace una semana con datos para rebatir la denuncias en su contra.

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