Kirchner vaticinó una campaña de insultos

Al regresar a Santa Cruz dijo que Menem "está desesperado" y que aceptará sus críticas "por caridad" El candidato por el Frente para la Victoria negó que "haga la plancha", como lo cuestionó su rival No quiso adelantar su eventual futuro gabinete Reencuentro con la familia
Laura Rocha
(0)
11 de mayo de 2003  

RIO GALLEGOS.- A bordo de un helicóptero del Ejército, con gran optimismo tras la gira por Brasil y por Chile, llegó ayer el candidato presidencial por el Frente para la Victoria y gobernador de esta provincia, Néstor Kirchner, a la inauguración de obras de pavimentación en un tramo de la ruta provincial N° 5 que une Río Gallegos con las localidades de Río Turbio y El Calafate.

El candidato santacruceño fue recibido con una ovación por las más de doscientas personas que lo esperaban al borde de la ruta, en el paraje Las Horquetas, a 80 kilómetros de esta ciudad. Pero el acto se transformó en otra declaración de campaña del candidato que en siete días podría ocupar el sillón de Rivadavia.

Tras un breve discurso, Kirchner respondió a los ataques del ex presidente y su rival del Frente por la Lealtad, Carlos Menem.

"Hay quien dice que estoy haciendo la plancha. No es así. Estoy trabajando en un plan que permita reconstruir la Argentina. Lo que pasa es que algunos están acostumbrados a los estilos comunes o tradicionales de poder. Y para tomar las decisiones importantes las puedo tomar acá en Río Gallegos, en Buenos Aires o en otro lugar del país", aseveró.

Con ropa informal, distendido y acompañado por autoridades locales, en la única actividad oficial que tiene en su agenda para el fin de semana, compartió la mesa en donde se sirvieron sándwiches, fiambres, canapés y empanadas de jamón y queso con el vicegobernador de la provincia, Héctor Icazuriaga; con el intendente de Río Turbio, Matías Mazu; con el de 28 de Noviembre, José Banisevich, y con el presidente de Vialidad Provincial, Nelson Periotti.

Más tarde, en diálogo con la prensa, se refirió a la campaña de afiches en su contra que aparecieron en los últimos días en la ciudad de Buenos Aires. Aseguró que "bajo ningún aspecto" va a responder.

"Me van a agraviar, me van a descalificar, es decir, lo que ha hecho el menemismo con todos los argentinos hoy lo va a instrumentar como producto de la desesperación que tiene. Yo lo voy a aceptar con caridad cristiana. Creo que es una mecánica desesperada y perversa", asestó.

E inmediatamente ironizó sobre el papel de Ramiro Agulla, a cargo de la propaganda de campaña del ex presidente: "Yo siempre digo que Agulla tendría que tener un poco más de piedad con los argentinos. Primero nos puso a De la Rúa (Fernando) y ahora nos pone a Menem".

Cuando un cronista le preguntó si lo había puesto contento la declaración del candidato riojano al reconocer que está abajo en las encuestas, enseguida respondió: "¿Sabe lo que pasa? Que yo a Menem no le creo nada. Esto tampoco lo creo".

Satisfacción

Por otra parte, Kirchner reiteró el positivo balance que significaron las recientes visitas a Brasil y a Chile. Destacó la impresión que le causó Lula, de quien se permitió pronosticar que el domingo "va a estar pegado al televisor esperando los resultados".

A pesar de la insistencia de la prensa para que revelara los nombres que compondrán su gabinete en caso de ser elegido, prefirió mantener el misterio. "El gabinete lo voy a anunciar más adelante", dijo, y cuando se le sugirió la idea de que su esposa, Cristina Fernández, ocupe un lugar dijo: "Ella tiene su propio rol. Ha sido votada por el pueblo de Santa Cruz para ser senadora y así será".

"Se le anima a Menem pero no a Cristina", disparó uno de los cronistas. El, con una sonrisa, contestó que "ella tiene pensamiento propio, es inteligente. A mí me encanta. Siempre dice la verdad de las cosas y es bueno tener siempre un cable a tierra".

Kirchner aprovechó su regreso a Santa Cruz para compartir una comida íntima familiar para celebrar el 28° aniversario de casados con su esposa. En la mesa de la residencia estaban su madre, María; su hermana mayor, Alicia; su mujer, Cristina, y sus hijos.

Pero la estada junto a su familia no se prolongará mucho más. Hoy, a las 15, el candidato volverá a Buenos Aires, donde terminará de definir las últimas estrategias de campaña con vistas al ballottage.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.