La Argentina busca apoyo de Washington ante la Corte

Lorenzino se reunió ayer con un funcionario del gobierno de Obama e inició las gestiones tras el rechazo de los "buitres" a la oferta argentina
Silvia Pisani
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21 de abril de 2013  

WASHINGTON.- En plena asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, lo intentó primero con las estadísticas oficiales -en las que pocos creen- y lo reiteró ayer con la necesidad de apoyo ante los llamados "fondos buitre".

El funcionario aprovechó su presencia en la reunión de primavera del organismo para hacer un pedido de respaldo a la administración de Barack Obama en la estrategia para sortear el riesgo de un nuevo default ante el rumbo que toma el litigio con fondos especulativos en los tribunales norteamericanos.

Lorenzino se convirtió en el único representante de América latina que ayer tuvo un hueco en la agenda del subsecretario de Crecimiento Económico del Departamento de Estado, Robert Hormats, según pudo recoger LA NACION en fuentes locales. El norteamericano tuvo que estirar su tiempo para mantener, asimismo, encuentros pautados con autoridades financieras de China, Rusia y Egipto.

La cita con el argentino se acordó antes de que se conociera la respuesta que darían los holdouts a la oferta de canje. El rechazo que expresaron los fondos NML y Aurelius se produjo sobre la hora y agudizó el sentido de la cita. Si bien resta ahora el fallo de la Cámara de Apelaciones, crecen las posibilidades de que todo termine en la Corte Suprema de Justicia de EE.UU.

Es en esa instancia donde el gobierno de Cristina Kirchner espera contar, una vez más, con el apoyo de la Casa Blanca. Hasta ahora, el criterio de la administración demócrata ha sido el de rechazo a que los "buitres" cobren de la misma manera en que lo hacen quienes sí aceptaron el canje de papeles en 2005 y 2010.

No por respaldar explícitamente a la Argentina, sino por lo que un final adverso puede significar para la futura reestructuración de deuda en otros países.

Como contracara, Washington mantiene una firme posición para que el Gobierno "normalice" la situación con sus acreedores. "Con la Argentina tenemos asuntos pendientes, cuestiones de deuda y de pagos", afirmó el miércoles pasado el secretario de Estado, John Kerry. Lo hizo al referirse por primera y -hasta ahora, única vez- a nuestro país desde que asumió esa posición. Hormats, interlocutor de Lorenzino y de autoridades argentinas en recientes ocasiones, fue ayer su enviado al FMI.

La llamada reunión de primavera del Fondo bajaba ayer el telón con un documento en el que llamó a que sus miembros apliquen los "mecanismos de vigilancia" a los que están comprometidos.

Poco parece haber recogido la Argentina de ese mensaje. Según pudo saber LA NACION, la asamblea no prodigó "ningún cambio" en la resistencia que, desde 2007, mantiene el Gobierno a acatar el llamado "Artículo IV", que la obliga a permitir que se verifiquen los datos que informa de modo oficial. Entre ellos, los del Instituto de Estadística y Censos (Indec).

En forma más específica, los ministros del llamado G-20, grupo que integra nuestro país, se despidieron con un documento en el que acordaron, entre otros puntos, comprometerse a que su política monetaria "se oriente a mantener la estabilidad de los precios" internos. No se sabe qué papel tuvo la Argentina en esa elaboración.

Hasta que llegó el rechazo de los "fondos buitre", la moción de censura del organismo dirigido por Christine Lagarde fue el principal tema de conversación al hablar de la Argentina. Fue la primera vez que el país se presentó en una asamblea con ese estigma y, más aún, bajo la amenaza de otro castigo en septiembre si, para entonces, no hace progresos en la calidad de sus indicadores.

El anuncio oficial de que habrá un nuevo indicador el año próximo no pareció bastar para calmar los ánimos. "Su creación, por sí sola, no elimina ni neutraliza la sanción", dijo el subdirector del Fondo para América latina.

Consultadas por LA NACION, fuentes del organismo abundaron ayer en la posición. "Ocurre que las características del futuro indicador son desconocidas. Una vez que se informen, habrá que ver si se ajustan o no a los estándares internacionales", precisó. Mientras, el riesgo sigue en pie. Ajeno a eso, el Fondo informó para octubre su próxima asamblea general.

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