La Argentina y Brasil tendrán políticas comunes frente al FMI

Consensuarán una estrategia conjunta para negociar; Bielsa calificó el acuerdo como "histórico"
Mariano Obarrio
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28 de febrero de 2004  

CARACAS.- El presidente Néstor Kirchner vino a Venezuela a buscar un respaldo del Grupo de los Quince (G-15) a la renegociación de la deuda argentina en default con los acreedores privados y se llevó más que eso: un trascendente acuerdo con el presidente del Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Ambos países diseñarán una estrategia conjunta para negociar ante los organismos financieros. "Este es un episodio histórico, porque acordamos la necesidad de trabajar con Brasil sobre abordajes comunes ante los organismos de créditos internacionales", confirmó anoche el canciller Rafael Bielsa, en una sala del hotel Hilton, al borde de la euforia.

Explicó que en los próximos días se trabajará en los detalles del anuncio y se analizarán acciones comunes, y que la primera reunión formal para dar el primer paso será el 10 del mes próximo, en San Pablo, entre los presidentes Lula y Kirchner, los cancilleres, los ministros de economía y otros técnicos de las áreas financieras. El Presidente se había sacado un peso de encima. La espina que Kirchner tenía clavada en su relación con Lula se refería precisamente al abandono que sentía del mandatario brasileño sobre las tratativas de ambos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Nuestro problema es que Lula no va a fondo con el FMI. Si Lula fuese a fondo, la postura de ambos países sería mucho más sólida", dijo en las últimas horas ante hombres de su confianza.

En los albores del mandato de Lula, el presidente argentino lo había visitado en Brasilia y habían acordado una alianza estratégica, que incluía algún modo de negociar en conjunto ante el mundo. Luego Lula montó su propia estrategia. Incluso cerró un acuerdo con el FMI que preveía un superávit fiscal primario del 4,5% del PBI para 2004. Y cuando Kirchner se plantó ante el Fondo en septiembre último, en una pulseada en la que no cedió a las presiones para aceptar un excedente mayor que el 3% del PBI para este año, para no asfixiar el crecimiento de la economía, Lula fue el único presidente aliado de América latina que no llamó para respaldarlo.

La relación entre ambos había quedado enrarecida desde entonces.

Kirchner tuvo la primera oportunidad seria de conversar con Lula ayer, en el palacio Miraflores, sede del gobierno venezolano; del encuentro participó como anfitrión el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. En un desayuno a solas, los tres conversaron de las deudas argentina y brasileña.

Chávez respaldó también a Kirchner en privado. Luego, ante el plenario de G-15, que reúne a diecinueve países subdesarrollados, el líder venezolano expresó su apoyo a la Argentina: "Damos un sólido respaldo a todo lo que esta haciendo el presidente Kirchner en defensa del pueblo argentino".

El jefe del Estado argentino dijo luego a algunos periodistas, escuetamente: "Me siento muy agradecido".

Cierto nerviosismo rodeó a Kirchner y a los miembros de su comitiva, desde la reunión matutina con Lula. Habían acordado con Lula en el palacio de Miraflores preservar el secreto del acuerdo y continuar la charla en el hotel Hilton, pero por la tarde.

El encuentro

En una sala improvisada del hotel se congregaron luego Kirchner, Bielsa, el gobernador Felipe Solá y el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, por nuestro país, y Lula, el canciller Celso Amorin y el asesor en política internacional Marco Aurelio García, por Brasil.

El encuentro duró una hora. Convinieron, al terminar, que cada país haría el anuncio por separado.

Cerca de Kirchner consideran ahora que el Presidente logró lo que se proponía: involucrar a Brasil a las negociaciones y conformar una masa crítica que tendrá un peso político propio ante los organismos y ante los acreedores, más allá de cuál resulte la letra fina del acuerdo, aún en pañales. Dicen que así el esfuerzo conjunto incidirá más que una estrategia aislada e individual de cada uno de los países.

Tal como se había pactado, Amorin reunió a los periodistas brasileños y les dijo: "Hemos dado todo el apoyo de Brasil a la posición argentina y una total solidaridad con la Argentina, cuando se decidió a negociar sus cuestiones". Cuando se lo consultó sobre el superávit del 3% pactado por Kirchner con el FMI, agregó: "No podemos hacer un juicio de eso. Comprendemos que tienen necesidad de crecimiento social, como nosotros también tenemos".

Amorin señaló: "Los organismos internacionales deben entender el valor que tiene que se encuentren más facilidades para el crecimiento y así atender la deuda". Primera señal de que Brasil podría adoptar una estrategia similar de negociación diseñada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que consiste en atar el pago de las obligaciones externas caídas a la expansión de la economía.Y exhortar así a los países centrales, donde se registran la mayor cantidad de bonistas individuales, a que colaboren a un proceso de crecimiento.

"Hubo una amplia solidaridad de Lula respecto a la negociación que llevamos adelante con el FMI", señaló Bielsa. Se refería al proceso de segunda revisión de las metas del acuerdo que el Fondo debería aprobar en breve, según descuentan cerca de Kirchner.

De la garantía de ese visto bueno depende que Kirchner resuelva cumplir el vencimiento de 3100 millones de dólares del 9 de marzo próximo con los organismos financieros. "Se pagará si hay garantía y no al revés", dijo un miembro de la comitiva de Kirchner.

"El episodio histórico es que hemos acordado la necesidad de trabajar con Brasil sobre abordajes comunes para definir estrategias frente a organismos multilaterales de crédito", agregó Bielsa. "Para llevar a cabo esto, hemos determinado una reunión en San Pablo, con el presidente Lula, Kirchner, con los ministros de Relaciones Exteriores, de Economía y de Inversión, el 10 de marzo", agregó.

"Todo lo que les estoy mencionando marca un paso de calidad definitivo de relaciones bilaterales entre la Argentina y Brasil", agregó Bielsa.

Sobre la letra fina del proyecto no se explayó. "Lo más productivo sería formular un programa completo que atienda las necesidades y las posibilidades económicas de Latinoamérica. Significa un gran compromiso de trabajo; esto lo tenemos que tener formulado en unos 60 días", añadió.

Bielsa dijo que una "actitud seria y profesional" consistiría en presentar este programa al FMI en forma conjunta y discutirlo paso por paso. Sin embargo, aclaró que mientras tanto seguirán las negociaciones de ambos países con el FMI en forma separada.

"No lo limiten a la deuda; la propuesta de generar estrategias comunes es respecto de todos los organismos multilaterales de crédito: FMI, Banco Mundial, BID. Es una propuesta más ambiciosa que la coyuntura inmediata", sostuvo el canciller.

Bielsa admitió que esa estrategia conjunta comprendería acuerdos en toda la macroeconomía y no sólo el superávit fiscal primario. Incluiría la expansión monetaria, la balanza de pagos, destino de los excedentes, el tema tributario, obras públicas de integración, resolución de controversias.

Sin comentarios

  • En el Ministerio de Economía no quisieron ayer hacer comentarios sobre el acuerdo entre la Argentina y Brasil para negociar con el FMI. En Buenos Aires, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, tuvo la última reunión con el enviado del FMI, John Thornton que mañana regresa a EE.UU. para elevar un documento al directorio en el que recomendará que se apruebe la segunda revisión.
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