La CGT oficial tensa la relación con el Gobierno

Caló rechazó límites para negociar salarios y exigió una "política de Estado" para combatir la inflación
Nicolás Balinotti
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14 de febrero de 2013  

Descontentos por lo que fue la "insuficiente" suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, y desorientados por el ninguneo desde el Gobierno, los 90 gremios que integran la CGT oficialista se reunirán en los próximos días en un plenario general abierto en el que escenificarán su malestar y diferencias con la Casa Rosada. Los sindicatos quieren que el Gobierno tome nota, entre varias cosas, de su inquietud sobre la incertidumbre inflacionaria y de la difícil tarea de negociar aumentos salariales a raya.

La cúpula de la CGT que encabeza Antonio Caló se reunirá mañana para definir la fecha del plenario de secretarios generales, que sería en dos o tres semanas. Pero las palabras de ayer del propio Caló sirvieron como anticipo de lo que será el tono de los mensajes del futuro encuentro. "Voy al supermercado y los precios de la canasta básica suben todos los días. El peor impuesto que tenemos es la inflación, y estoy preocupado. Congelar los precios por 60 días no sirve de nada. ¿Qué va a pasar el día 61? Necesitamos una política de Estado, con un acuerdo más amplio", reclamó el jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

El vínculo entre los gremios oficialistas y la Casa Rosada es cada vez más tenso. El fuego retórico ya se había abierto tras el anuncio sobre Ganancias, con quejas por considerar "insuficiente" el porcentaje y con críticas puntuales al jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray. Se acentuó el conflicto con el coqueteo sobre un posible acercamiento con la CGT de Hugo Moyano . Pero ayer hubo un hecho concreto que avivó el panorama: Caló convocó de urgencia a su tropa para debatir una agenda en la que se enumeran solamente reclamos.

Entre el listado de demandas gremiales se privilegia el pedido al Gobierno para universalizar o elevar los topes de las asignaciones familiares, cuyo beneficio es exclusivo para los trabajadores que perciben hasta $ 7000 mensuales o el grupo familiar que no supere los $ 14.000. Caló pidió compensar lo que fue la suba de Ganancias con una mejora en este rubro. También reclamarán para actualizar las escalas de los pagos por escolaridad y del seguro de desempleo, pedirán activar el reparto de los fondos de las obras sociales sindicales y exigirán que desde el Gobierno y las cámaras empresariales no fijen límites en las paritarias.

No está previsto, por el momento, romper la alianza con la Casa Rosada. Ayer, en una reunión de la mesa chica cegetista en la sede de Luz y Fuerza, los gremios unificaron sus posturas. La estrategia, por ahora, será plantear su desacuerdo y estar dispuestos siempre al diálogo, a pesar de que generó un fuerte malestar la decisión unilateral del Gobierno respecto de la medida del congelamiento de precios por 60 días.

"Lo bueno del congelamiento de los precios es que hubo un reconocimiento [oficial] de la inflación. Nada más. No sé si es la solución. Hoy no sabemos el verdadero precio del aceite", dijo Héctor Daer, referente de Sanidad y habitual vocero de la central. Y reconoció: "No estamos cerca ni lejos del Gobierno. Estamos para gestionar. Es cierto que se avanzó muy poco en algunas cosas, pero se logró activar una mesa de diálogo".

Daer también planteó su preocupación sobre otros conflictos que amenazan con profundizarse, como el discrecional reparto de dinero proveniente del Fondo de Redistribución Social. Por medio de la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS) se están distribuyendo unos $ 2000 millones que quedaron pendientes del presupuesto del año pasado. Aunque el reclamo más fuerte de los gremios tiene que ver con una vieja deuda de unos $ 15.000 millones, según sus cálculos. Para 2013, la CGT oficialista evalúa exigir el reparto de más fondos: pedirían $ 5000 millones.

"Hay inconvenientes técnicos para cobrar", reconoció ayer Daer. En diciembre pasado, la titular de la SSS, Liliana Korenfeld, argumentó ante un puñado de gremialistas que la falta de pago se debía al poco personal disponible que había en su organismo. El justificativo no cayó bien entre los sindicalistas, quienes tomaron el mensaje como una nueva provocación.

La CGT oficialista evalúa los costos de su alianza con la Casa Rosada. Por ahora, los gremios apuestan a subir la disputa retórica y tensar una relación que surgió guiada por la incomodidad. Lo de ayer es apenas un capítulo.

Los reclamos sin respuestas

La CGT oficialista enumeró sus demandas al Gobierno

  • Asignaciones familiares

    Piden la universalización del beneficio o elevar los topes. Hoy lo perciben los hijos de los trabajadores que cobran hasta $ 7000 o el grupo familiar que no supera los $ 14.000
  • Paritarias libres

    Rechazan las presiones del Gobierno y de los empresarios para cerrar acuerdos con límites. Piden un piso del 25%
  • Obras sociales

    Exigen una deuda millonaria que el Estado tiene con las obras sociales sindicales. Piden agilizar el reparto de fondos
  • Inflación

    Quieren que el Gobierno extienda el congelamiento de precios a un año. De esa manera, se combatiría la inflación, sostienen
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