La coincidencia inesperada de Mauricio Macri y Alberto Fernández

Sergio Suppo
Sergio Suppo LA NACION

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15 de noviembre de 2019  • 21:17

A continuación, sus principales conceptos:

  • Quizás no sea casual que el presidente Mauricio Macri y su sucesor Alberto Fernández, dos dirigentes políticos que se han esmerado para ponerse en las antípodas políticas, hayan iniciado sus gestiones hablando de la crudeza de la pobreza en la Argentina. Fernández está lanzando una cruzada contra el hambre, particularmente, contra el hambre infantil. Macri dijo que quería ser juzgado como presidente si lograba bajar la pobreza; el juicio fue adverso, la pobreza aumentó.
  • Fernández, para este proyecto está tratando de acumular gente. Hacer número y cubrirse de un estado de opinión pública favorable: difícilmente pueda discutirse en el país la necesidad de atender la urgencia del hambre. El tema no es el qué, sino el cómo.
  • A Fernández le da una cobertura de opinión pública la presencia que excede el marco técnico o político. Estaba Marcelo Tinelli, por ejemplo, pero también la CGT, los movimientos piqueteros, la Iglesia, las cámaras empresarias y los productores de alimentos.
  • Esto es parte de una política que Fernández viene desarrollando en las últimas semanas y con la que quiere llegar al gobierno. Esto es, acumular gente que rodee las políticas esenciales sobre las que se va a enfocar. Esto será un consejo consultivo de quien seguramente será el ministro de Desarrollo Social de Fernández, Daniel Arroyo.
  • Arroyo es reconocido como un especialista en la materia, fue viceministro en la época del kirchnerismo y el jefe de los equipos técnicos de Sergio Massa en materia social.
  • La función que cumplirá este consejo consultivo a partir del 10 de diciembre es recoger inquietudes, llevar propuestas, y también dar un marco de contención y de opinión pública favorable para un proyecto que Fernández considera urgente y también estratégico: atiende ahí a una clientela electoral que requiere de una ayuda inmediata.
  • Hoy se habló, concretamente, de atacar el hambre perentorio que alcanza a muchos chicos y que llega a una indigencia de aproximadamente ocho o nueve puntos, concentrada en el conurbano bonaerense pero también en el interior profundo del país. Se trata de una política para garantizar los alimentos básicos.
  • Después, hay otra cuestión que no se trató hoy. Las políticas para la obtención de alimentos de los sectores pobres: muchos de ellos tienen trabajo, pero no llegan a fin de mes. Eso va a requerir un nivel de complejidad que puede exceder al futuro ministro Arroyo. Porque obligará a pensar políticas económicas tales como, ver si los alimentos en la Argentina se pueden conseguir a un precio desacompasado del valor internacional que tienen como commodities. Esa es una vieja discusión económica y política del país sobre la que no hay acuerdos ni coincidencias, hay mucho discurso en ambos sentidos, pero en el cómo realizarlo hay una incapacidad manifiesta.
  • Ha habido fracasos bastante rotundos en esta materia, respecto de que, cuando uno pretende desenganchar precios, desalienta inversiones y genera escasez. Y se genera un círculo ruinoso.

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