La concertación dependerá de Cavallo

El ministro de Economía deberá acordar con los gobernadores del PJ los términos del ajuste que le exigió el Fondo Monetario
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11 de diciembre de 2001  

Puertas afuera, todo siguió como siempre: ayer, desde Mendoza, el presidente Fernando de la Rúa confirmó una vez más su interés por alcanzar la demorada concertación nacional. Y expresó que coincide con el "acuerdo patriótico, sin mezquindad, sin partidismo" que propuso el ex presidente Carlos Menem para sacar a la Argentina de su larga recesión.

Puertas adentro, sin embargo, hubo un cambio sustancial: De la Rúa ordenó que el futuro inmediato de la concertación quede en manos del ministro de Economía, Domingo Cavallo, y no ya del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo.

En pocas horas, Cavallo deberá acordar con los gobernadores del peronismo un plan que conforme al Fondo Monetario Internacional (FMI), y que resuelva la principal crítica que ese organismo le había planteado durante su viaje a Washington: que la Argentina no cuenta con ingresos (recaudación) suficiente para alcanzar el déficit cero.

Y que para lograrlo deberá recuperar ingresos por unos 4000 millones de pesos. ¿De qué forma? Eso es, precisamente, lo que Cavallo intentará acordar con los 14 mandatarios de la oposición.

¿Desautorizó De la Rúa a su jefe de Gabinete? Todo lo contrario, explicaron cerca del funcionario. El éxito de Cavallo es indispensable para que Colombo pueda seguir con la segunda parte de la concertación, la "política" (que incluye a los empresarios, los gremios y la Iglesia). "Hasta que el Mingo no tenga más precisiones de cuál va a ser la propuesta a los gobernadores peronistas, el resto queda en veremos", admitió una alta fuente del Gobierno.

Un dato demuestra la importancia de los próximos pasos de Cavallo: anteayer, por la noche, Colombo se sentó a comer junto con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, en la casa del titular de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren.

Poco después llegaron los sindicalistas Rodolfo Daer y Juan Manuel Palacios, Jorge Remes Lenicov y hasta el banquero Eduardo Escasany.

Parecía una ocasión única para darle lustre a la concertación, que había quedado en veremos luego de que Cavallo anunció la limitación del uso de dinero en efectivo. Pero todo se enfrió, y nuevamente por un anuncio de Cavallo. Justo a esa hora, el ministro de Economía dio a conocer la decisión de eliminar los planes de competitividad para las empresas (que equivaldrían, según cifras de Economía, a unos 4500 millones de pesos).

"Si es así, esto es muy negativo", se quejó De Mendiguren.

Colombo se mostró comprensivo, pero no hizo nada por cambiar la decisión de su par de Economía. Un secretario de Estado dijo a LA NACION que Colombo es consciente desde hace tiempo de que los planes de competitividad (impulsados por el propio Cavallo) nunca dieron los frutos que el Gobierno esperaba: pese a las exenciones impositivas concedidas, fueron muy pocas las empresas concretas que adhirieron a los acuerdos. Y menos las que crearon nuevos puestos de trabajo.

Cavallo atendió su juego

Cavallo también tuvo que entender su parte. Luego de que la relación quedara al rojo vivo, cuando Colombo lo acusó de impulsar "planes mágicos" sin el consenso necesario, ambos funcionarios conversaron varias veces por teléfono, incluso mientras que el ministro de Economía negociaba con el FMI en los Estados Unidos.

Ambos comprendieron que se necesitan irremediablemente para salir del atolladero.

Cavallo tiene por delante la misión de acordar tres puntos con los gobernadores del peronismo:

  • El plan que se presentará al FMI, y que como primer tema deberá contemplar, a pedido de ese organismo, un mayor control del gasto provincial
  • El canje de la deuda.
  • El proyecto de presupuesto para 2002.
  • Ayer, el titular del Palacio de Hacienda tuvo su prueba de fuego en las artes de la concertación: se reunió en reserva con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.

    El mandatario del PJ viene experimentando graves problemas financieros en su provincia, y es uno de los que han reclamado con más firmeza a Colombo que Cavallo se siente a consensuar sus medidas.

    Mientras eso sucedía, De la Rúa le enviaba un nuevo espaldarazo desde Mendoza: dijo que Cavallo "pone un enorme esfuerzo, se juega por lo que tiene que hacer y trabaja con toda intensidad ante las enormes dificultades que debe afrontar. Por eso tiene mi confianza".

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