La Corte se prepara para definir en 2019 las prisiones preventivas de los detenidos por corrupción

Hernán Cappiello
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31 de diciembre de 2018  • 11:45

Volvió la tranquilidad a la Corte Suprema de Justicia, pero nada de eso garantiza calma. Las vacaciones de verano serán en todo caso un espacio para que los jueces y sus diferencias se tomen un respiro y comience a tomar forma la agenda de casos que resolverán en 2019, que incluye causas sensibles como los límites a la prisión preventiva para los casos de corrupción, entre una decena de causas que los magistrados están consensuando.

Claro que el hecho de que prime la urbanidad y la templanza, no implica que se hayan dejado de lado los conflictos de fondos y reine la desconfianza, que llevará mucho restablecer entre los magistrados.

De todos modos, avanzaron en los últimos días en buscar acordar una lista de casos para resolver en 2019 y ponerles una fecha. En la feria judicial de enero, los jueces se repartirán las semanas: las dos primeras estará Juan Carlos Maqueda, la tercera Horacio Rosatti, la Cuarta Carlos Rosenkrantz y la quinta Elena Highton. En ese tiempo completarán la lista de sus temas para tratar el año próximo y les pondrán una fecha, al menos una quincena, en la que pueda salir la sentencia.

La detención de exfuncionarios acusados de corrupción en prisión preventiva fue una novedad saliente del 2018 que se acaba. El juez de la Cámara de Casación Martín Irurzun inauguró una doctrina que avaló los encarcelamientos de ex funcionarios con el argumento de que conservaban poder para apretar testigos, entorpecer la investigación o recursos económicos para huir.

Así quedaron presos, Julio De Vido, Norberto Baratta, José López, José María Olazagasti, Rafael Llorens, Hernán Gómez y Walter Fagyas, todos ex funcionarios del kirchnerismo. También está detenido el ex general César Milani. Sigue preso el exlíder de Quebracho Fernando Esteche, quien ya fue condenado anteriormente y Víctor Manzanares el contador de los Kirchner.

Entre los empresarios están presos Lázaro Báez, Jorge Chueco, Daniel Pérez Gadín, Cristóbal López, Fabián de Souza y el acusado del caso de los cuadernos Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería.

Además de este asunto están en la lista de temas otro asunto sensible como es la prisión domiciliaria en los casos de crímenes de lesa humanidad, ya que a los acusados por estos delitos se les viene negando este beneficio que si se les da a otros acusados de delitos comunes.

También en el primer semestre la corte debería dictar un fallo por el caso Farmacity para determinar si puede abrir sus locales en la provincia de Buenos Aires. Ya hubo audiencias públicas y los tres jueces que intervienen Juan Carlos Maqueda, Elena Highton y Ricardo Lorezetti tal vez no lleguen a un voto unánime y deban llamar a conjueces.

Asimismo es posible que entren en la agenda otros casos como el de la laguna La Picasa, o caos un caso de acceso a la información patrocinado por el CELS y otro de libertad de expresión de Cecilia Pando versus la revista Barcelona.

A estos temas se sumarán los que conversaron como posibles los ministros en la última reunión de 2018: la inconstitucionalidad de los topes para las jubilaciones, un asunto de alto impacto económico, y otro caso en que se cuestiona la posibilidad de aplicar el impuesto a las ganancias sobre las jubilaciones más altas. También se discute incluir en los temas a resolver si los casos de un estado contra el gobierno de la ciudad son de competencia originaria de la Corte. Se analiza debatir también la potestad de los municipios para aplicar gravámenes sobre las antenas de telefonía, por ejemplo, un asunto sensible para las empresas, y la extensión del juicio por jurados a todo el país.

A la hora del balance de 2018 en la Corte hay ganadores y perdedores. Ricardo Lorenzetti perdió la presidencia a manos de Carlos Rosenkrantz, pero se rearmó y replanteó sus alianzas tácticas con Horacio Rosatti, hasta hace poco su rival más serio, para condicionar a Rosenkrantz como presidente. Lorenzetti perdió, pero al final del día se aseguró una cuota de poder para seguir batallando.

Rosenkrantz ganó porque llegó a la presidencia de la Corte, pero lo fagocitaron. Rosatti, Lorenzetti y Maqueda se reagruparon en una mayoría que le quitó el poder de decidir por sí mismo contratos y gastos. Ahora hace falta la firma de tres jueces.

Rosatti se mantuvo haciendo equilibrio y posibilitando los cambios. Apoyó alternativamente a Rosenkrantz para ser presidente luego se aunó con Lorenzetti para jaquearlo. Pero logró un cambio en la presidencia, repartir del peor de decisión en el máximo tribunal y a la larga fue el fallo de la Corte el que hizo al Congreso aprobar una ley casi por unanimidad para limitar la aplicación del beneficio del 2 por 1 a los represores.

Maqueda sobrevive con su cuota de poder y Elena Highton, si bien presionada en la nueva configuración de la Corte, logró permanecer en el tribunal, con los beneficios que ello conlleva.

El Gobierno se declaró prescindente y dejó a Rosenkrantz a su suerte. Apenas si Elisa Carrió salió a darle una mano y criticar a Rosatti, a quien recomendó para el tribunal.

Así todos los jueces tuvieron motivos para brindar a fin de año. Algunos más otros menos. Pero lo cierto es que este escenario abre en 2019 un panorama incierto y de poder repartido en el máximo tribunal.

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