La derrota en Florencio Varela reavivó la interna en las intendencias del PJ bonaerense

Hubo armas y peleas en un plenario kirchnerista tras la primera derrota de Pereyra en 20 años
Nicolás Balinotti
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31 de octubre de 2013  

Como todos los martes, el gimnasio del club Nahuel se pobló de kirchneristas de Florencio Varela. En esta ocasión, había una particularidad: era la primera vez en 20 años que el intendente Julio Pereyra debía afrontar el plenario semanal tras una derrota en las urnas. Finalmente, el encuentro no pudo comenzar porque se desató una trifulca en la que, según testigos, se vieron armas de fuego y elementos punzantes.

Los incidentes se desarrollaron en las narices de Pereyra, que debió interrumpir el acto y huir a las corridas junto al jefe de la Anses, Diego Bossio. Ambos respiraron aliviados después de refugiarse en una de las camionetas en las que suele movilizarse el funcionario nacional. En el lugar también estaba el diputado Carlos Kunkel. Estaban todos allí porque en el acto se iban a entregar 700 créditos para acceder a las viviendas del plan Procrear.

Desde la intendencia de Florencio Varela acusaron de los desmanes a desconocidos e intentaron no vincularlos con el resultado de los comicios del domingo. "Jamás en los plenarios hubo peleas. Es un ambiente familiar. Hubo un grupo de infiltrados que intentó ingresar al lugar y se peleó con la agrupación sindical 8 de Noviembre. Vinieron con intenciones. Pero no hubo tiros ni apuñalados. Fue una pelea por un bombo", dijo a LA NACION el secretario de gobierno, Andrés Watson.

También la policía de la zona minimizó el enfrentamiento, aunque reconoció que hubo un herido a causa de los golpes y que se radicó una denuncia en la comisaría distrital. "Fue una pelea interna entre agrupaciones kirchneristas de Varela", señaló una fuente policial.

Un reconocido dirigente kirchnerista de Florencio Varela acusó de los incidentes a la barra brava de Defensa y Justicia, el club de fútbol más popular del distrito, y a un dirigente gremial con influencias en la zona y que el domingo jugó políticamente para la oposición. "Algún fierro se vio, pero tiros no hubo. Es una pena después de décadas sin violencia", lamentó un funcionario que frecuenta los plenarios en el club Nahuel.

Antes de las elecciones ya había habido un episodio violento entre punteros kirchneristas y del Frente Renovador, pero sin que el enfrentamiento pasara a mayores. Fueron sólo amenazas.

Pereyra es el jefe comunal de Florencio Varela desde 1992, cuando asumió interinamente. Y a partir del año siguiente, a fuerza de reelecciones, se aferró al cargo. El domingo pasado sufrió por primera vez una derrota en las urnas. En su territorio, como sucedió en otros municipios, hubo un fuerte corte de boleta. La lista de concejales que impulsó Pereyra obtuvo el 32,9% de los votos, casi tres puntos menos que la del Frente Renovador de Sergio Massa. "La caída tuvo que ver con el arrastre a nivel nacional", evaluó, casi a modo de autocrítica, un allegado del intendente.

La derrota en algunos municipios bonaerenses que hasta hace poco eran bastiones kirchneristas avivó una interna dentro del oficialismo. Se teme una fuga en tropa de los caciques del conurbano. Más aún después de revisar el fuerte impacto del corte de boleta, que en algunos casos, como en Ezeiza, alcanzó el 19%. El gobernador Daniel Scioli tomó nota de la situación y reconoció, hace dos días, en una entrevista con LA NACION, que intentará retomar el diálogo con los intendentes que se alejaron.

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