La esposa de Juárez asumirá en la gobernación santiagueña

Reemplazará al renunciante Díaz, aunque se sospecha que dejará pronto el cargo
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25 de noviembre de 2002  

SANTIAGO DEL ESTERO.- La Legislatura provincial tratará mañana la renuncia con carácter de indeclinable elevada por el gobernador peronista Carlos Ricardo Díaz y hará efectivo el traspaso del poder a la vicegobernadora, Mercedes Marina Aragonés, esposa del todopoderoso caudillo local, el peronista Carlos Juárez.

En los últimos días, Aragonés había amenazado con renunciar si no lo hacía Díaz, sospechado de conspirar contra el poder juarista, con absoluto control de la política interna.

Respaldada por la totalidad del bloque peronista de la Legislatura, Aragonés asumirá el cargo, aunque se sospecha que sea por poco tiempo. La esposa de Juárez había renunciado a la vicegobernación a mediados de 2001 y a la banca de diputados que ganó pocos meses después. Si lo hiciera, obligaría a resolver en el Poder Legislativo un sucesor hasta 2006.

La renuncia de Díaz, presentada en la noche del sábado, fue el corolario de una febril y agotadora jornada de reuniones que contó por protagonistas a los 35 legisladores justicialistas, encabezada por el ex quíntuple gobernador Juárez.

Carta abierta

Al término de las deliberaciones, quedó redactada una "carta abierta" de los diputados dirigida a Aragonés, conocida como la señora Nina, en la que se alude a la "consternación y preocupación" que genera la decisión de renunciar a su cargo electivo "a causa de una inconducta moral de la superioridad que la agravian y la ofenden".

En esa carta, que se publicó ayer en forma de solicitada en el diario El Liberal, los legisladores expresan "una súplica (a Aragonés) para que revea la valiente y ejemplar decisión adoptada", en aras "del bien y del porvenir" del pueblo santiagueño.

El documento fue rubricado por la totalidad de los componentes del bloque y por casi todos los legisladores nacionales que representan a la provincia en el Congreso.

Ante el carácter de la proclama, Díaz quedó acorralado: había llegado al poder en 2001 como reemplazante legislativo de Juárez y de Aragonés, cuando ambos decidieron renunciar al gobierno. Hace sólo dos meses, con la bendición del veterano caudillo, ganó por más del 60 por ciento la elección provincial.

Díaz escribió en su dimisión: "No estoy dispuesto a soportar una humillación más sobre mi integridad personal al pretenderse permanentemente mancillar mi buen nombre y honor con infundios sin sustentos en la realidad".

El hermetismo ganó en las horas posteriores a los ámbitos y protagonistas centrales de este episodio, que si bien es cierto sorprendió, tampoco estuvo exento de que podía producirse en cualquier momento, según lo anticipaban insistentes rumores.

Las versiones precisamente ya habían copado los corrillos públicos en el sentido de que el gobernador proyectaba corporizarse políticamente dentro de las esferas del PJ para ensayar así un distanciamiento de la égida de Juárez y de la poderosa influencia política de su esposa.

Estos movimientos se manifestaron antes del 30 de octubre, fecha en la que Díaz asumió el cargo. En esa oportunidad, su compañera de fórmula prefirió no jurar, valida de una cláusula constitucional, por razones de salud. Y pidió una prórroga por 30 días para prestar el juramento como vicegobernadora.

En ese tiempo, Juárez (de 86 años) mantuvo reuniones permanentes con legisladores, dirigentes y sindicalistas que le son leales para impedir cualquier movimiento contra su manejo de las estructuras peronistas.

Al propio tiempo se daba forma legal en Diputados, como otro elemento complementario de esa estrategia, a la creación de la figura del jefe de Gabinete, una suerte de superministro, cargo confiado a Carlos Pena, ex ministro de Gobierno en la última gestión juarista.

El diferendo

El diferendo se manifestó a partir de que el gobernador intentó conformar su propio bloque legislativo conformado por cinco representantes del PJ más otros de la oposición con el presunto propósito de quebrar la hegemonía de los dos tercios que el justicialismo dispone por sí solo.

Fuentes del PJ local indicaron que Juárez le pidió a Díaz la dimisión, y ante la respuesta negativa que recibió concretó la urgente convocatoria de todos los diputados.

Durante el cónclave hubo retractaciones de quienes estarían señalados como parte del proyecto de conformación del nuevo bloque en apoyo a Díaz. De ese modo, quedó finalmente ratificado el irrestricto apoyo al caudillo y a su esposa, expresado en la declaración pública que precipitó la renuncia del primer mandatario.

Cuando se acepte la renuncia de Díaz no se habrá producido acefalía en la conducción del gobierno porque todavía puede asumir la vicegobernadora. Pero en caso de que Aragonés decida luego dejar el cargo por los mismos motivos de salud que expuso para no jurar, se debería elegir el sucesor de entre los legisladores peronistas. Se menciona a Darío Moreno como principal candidato a ocupar la gobernación en caso de que se cumpla esa hipótesis.

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