La falta de transporte será clave, una vez más, en la huelga

Piden mantener los servicios mínimos
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13 de diciembre de 2001  

El Gobierno cambió la aguerrida Patricia Bullrich por el conciliador José Gabriel Dumón en el Ministerio de Trabajo para mejorar su relación con el sindicalismo, pero no podrá evitar hoy el séptimo paro general en su contra desde que comenzó la administración De la Rúa.

La medida de fuerza, que comenzó a la medianoche y se prolongará por 24 horas, fue dispuesta en contra de las nuevas medidas económicas del Gobierno y está organizada por todo el espectro sindical: tanto las dos CGT (la oficial de Rodolfo Daer y la disidente de Hugo Moyano) como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Como respuesta oficial a las medidas de fuerza, el Ministerio de Trabajo decidió subordinar el paro al decreto 843 que obliga a prestar servicios esenciales a la comunidad.

En una resolución, el titular del área, José Gabriel Dumón, indicó que "en orden a los servicios públicos esenciales, el Estado tiene facultades indelegables de ejercer su poder de policía" y además debe asegurar la prestación de los mismos. Los gremios no respondieron a la requisitoria, pero, según dijo a LA NACION un especialista en derecho del trabajo "siempre los sindicatos cumplen con ellos a través de guardias mínimas. Sólo que no los comunican al Gobierno para no aparecer sometidos a una decisión política oficial horas antes de hacer una huelga".

A pesar del pedido, el Gobierno desestimó declarar ilegal la huelga. "Hubiese sido un grave error", dijo un funcionario a LA NACION.

El panorama

Una de las llaves para el éxito de la huelga volverá a ser nuevamente la falta de transporte.

  • La Unión de Tranviarios Automotor (UTA) prometió que no habrá servicio de colectivos ni de subterráneos (aunque la empresa Metrovías dispondrá de un servicio de emergencia cada 10 minutos aproximadamente, según la línea, desde las 5) y los peones de taxi se sumarán a la medida.
  • El paro en los ferrocarriles también será total. No trabajarán los maquinistas (La Fraternidad), la Unión Ferroviaria ni los señaleros, con una agravante: el primero de estos sindicatos ampliará el paro 24 horas más (desde la medianoche del viernes), si el concesionario del ferrocarril de carga Ferro Expreso Pampeano (de Bahía Blanca a Rosario) no revierte su decisión de devolver al Estado el servicio.
  • También se plegarán los trabajadores aeronáuticos, desde las azafatas y los técnicos hasta los pilotos.
  • Los camioneros no recolectan los residuos desde las 21 de anoche hasta hoy a la misma hora.
  • Mientras, los estatales enrolados en ATE y UPCN adherirán a la huelga y lo mismo harán los docentes primarios y secundarios de la provincia de Buenos Aires (Ctera y Suteba), ya que en la Capital terminaron las clases, los privados (Sadop), los docentes universitarios (Conadu) y los trabajadores universitarios (Fatun).
  • El gremio bancario resolvió no cumplir tareas, aunque los bancos decidieron abrir sus puertas.
  • En los hospitales habrá sólo servicios de emergencia, igual que en las centrales de energía.
  • Habrá libre estacionamiento en todas las calles y avenidas de la ciudad, a excepción de la 9 de Julio, General Paz, Lugones, Cantilo y Dellepiane, y la libre circulación en el microcentro y en los carriles exclusivos del transporte público de pasajeros.
  • En los comercios el acatamiento será dispar. El gremio mercantil adhirió. Algunos pequeños comerciantes no abrirán sus puertas y otros, aunque lo harán, apoyan el paro. Los supermercados decidieron atender, pero supeditarán la atención al público a la concurrencia de personal.
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