La flotación cambiaria regirá en 15 días

En dos semanas sólo habrá un tipo de cambio libre y único; para entonces llegaría la asistencia del Fondo Monetario
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30 de enero de 2002  

La flotación de la moneda es un hecho: en unos quince días, el Gobierno dispondrá que la cotización del peso con relación al dólar quedará librada a los vaivenes del mercado. Así lo confirmó anoche a LA NACION una alta fuente del Banco Central. Con ese objetivo llegarán hoy al país Claudio Loser y Tomás Reichmann, los funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) que supervisan el caso argentino.

Hasta ahora, existe un tipo de cambio oficial de 1,40 peso por dólar por el que se liquidan las operaciones de comercio exterior y algunas transacciones financieras, y un dólar libre para el resto de las operaciones. La modificación del régimen cambiario llegará cuando esté lista la ayuda del FMI (el organismo siempre reclamó la unificación del tipo de cambio), cuyo objetivo será fortalecer las alicaídas reservas del Banco Central.

La previsión oficial es que, con los actuales niveles de liquidez de la entidad monetaria, dejar flotar hoy el peso sin tener aún la asistencia financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI) podría disparar el precio del dólar a límites insospechados.

Sobre este tema, ayer, en declaraciones radiales, el viceministro de Economía, Jorge Todesca, dijo que el dinero que se reciba de los organismos financieros internacionales servirá para engrosar las reservas de divisas “para poder flotar serenamente, con menos olas y un salvavidas más grande”.

En tren de dar alguna precisión, en diálogo con LA NACION una alta fuente del Ministerio de Economía sostuvo que la flotación del peso no será parte de los anuncios que el ministro Jorge Remes Lenicov realizará el sábado: el programa girará en torno de la pesificación de los depósitos y los préstamos y cuáles serán los mecanismos para facilitar la movilidad de los depósitos dentro del sistema.

Lo cierto es que los US$ 9000 millones que el Gobierno espera con ansiedad que sean liberados por el FMI (y que quedaron en suspenso en diciembre último, cuando estalló la crisis) serán destinados a fortalecer las reservas, pero también para restablecer el debilitado sistema financiero.

Con ese objetivo, Economía se apresta a comenzar las negociaciones con los países del G-7 y otros que no integran ese selecto grupo con el objetivo de buscar un paquete de asistencia financiera mucho más importante que lo que brindará el Fondo.

Sobre los análisis que predicen una hiperinflación tras los anuncios del sábado, la fuente de Economía le restó importancia. “Están jugando a que se licuen sus deudas para barajar y dar de nuevo”, dijo.

Pesificación

Del programa que se anunciará en las próximas horas lo que está claro ya es que los créditos que ya han sido pesificados a la paridad 1 a 1 quedarán como están y no serán objeto de modificación alguna. Es una ley de la Nación, y por lo tanto no puede ser modificada sino mediante otra ley.

Esto abarca a los préstamos hipotecarios que no superen los 100.000 dólares; los prendarios menores a 15.000 para compra de autos; los destinados a refacción de viviendas menores a 30.000; menores a 100.000 para adquirir transporte de cargas y de pasajeros y los personales de hasta 10.000 dólares. También las obligaciones de las Pyme por menos de 100.000 dólares.

Los depósitos de los ahorristas que tenían sus dólares en los bancos se pesificarían con un índice indexatorio y no a un valor fijo de $ 1,40 por dólar, explicó ayer un integrante del equipo económico. “Van a existir distintos mecanismos de atenuación (bonos, tasas, etcétera) para todos los casos. Se mantendrá la capacidad adquisitiva que la gente tenía”, dijo la fuente de Hacienda. En el caso de las deudas no bancarias, todo seguirá como hasta ahora, pues los cambios que anunciará Economía sólo tienen que ver con créditos del sistema financiero.

Según explicaron asesores del Palacio de Hacienda, el Departamento Legal y Técnico está estudiando si el Ejecutivo tendría capacidad regulatoria sobre ese punto, aunque la idea es que para que pueda intervenir en las situaciones puntuales de las deudas no bancarias se debería modificar la ley de emergencia económica.

Con esto, los créditos no bancarios superiores a los 100.000 dólares se cancelarán a 1,40 (dólar oficial), mientras que los inferiores a esa cifra, y si el Congreso finalmente sanciona la ley de quiebras (con media sanción del Senado), los deudores hipotecarios no bancarios, con créditos inferiores a los 100.000 pesos, pagarían 1 a 1. Pero eso está aún por verse, pues no está confirmado que hoy Diputados vaya a sesionar para tratar el proyecto.

Sobre estos temas, el viceministro Todesca reconoció que el Estado no cuenta con fondos para tratar a todos los deudores por igual, y que por eso “necesariamente habrá una selectividad”.

Con los anuncios que realizará el sábado Remes Lenicov, antes de subirse a un avión con destino a Nueva York, también se darán a conocer los nuevos mecanismos que se podrán utilizar para disponer de los plazos fijos que hasta ahora tienen prohibida su utilización.

Ayer, Remes Lenicov se comunicó con representantes del Tesoro norteamericano y también del FMI, cuyos contactos por estas horas ya resultan periódicos.

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