"La gente no está dispuesta a esperar los tiempos de la política"

Así lo expresó el analista político Rosendo Fraga, quien en diálogo con LA NACION LINE señaló que el Gobierno debe encauzar la crisis económica y social y demostrar que puede resolver los problemas concretos de los argentinos para restaurar la confianza
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26 de enero de 2002  • 15:46

El análisis de la masiva manifestación sucedida anoche requiere ubicarla en un contexto amplio, ya que según explica Rosendo Fraga, "la Argentina vive la recesión más prolongada de su historia: nunca tuvimos como ahora 43 meses seguidos de recesión, la tasa de desempleo supera el 20 por ciento y en las elecciones de octubre se desarrollaron con el mínimo voto positivo desde que tenemos elecciones obligatorias en 1902".

"Todos éstos son indicadores de la existencia de un mínimo de credibilidad en la dirigencia política argentina", expresó.

"En este contexto, el llamado corralito -que congeló los depósitos para evitar un colapso del sistema financiero- fue el detonante de esta situación. La consecuencia del corralito es que generó una movilización genérica de los sectores medios de la población. El cacerolazo muestra a una clase media que no se siente representada a través de los partidos políticos.

Fraga consideró que el cacerolazo de ayer "es una señal muy importante para el Gobierno, ya que indica que la gente no está dispuesta a esperar los tiempos de la política para resolver los problemas".

"La pérdida de confianza es un proceso, no un hecho. Lo que el Gobierno tiene que lograr es, ante todo, encauzar la crisis económica y social. Mientras la política no logre demostrar que puede resolver los problemas concretos de la gente no va a haber forma de lograr restaurar la confianza", indicó el analista político.

Al ser consultado sobre si considera que aún son efectivos los cacerolazos como medida de protesta, sostuvo: "Demostraron la capacidad de revelar crisis políticas pero no demostraron la capacidad de que sean controladas por el Estado. Sirven y sirvieron como medida de protesta, incluso cumplieron un papel en la caída de De la Rúa y Rodríguez Saá, pero lo que no tienen los cacerolazos, al no tener un encuadramiento político, es la capacidad de orientar las crisis políticas".

Fraga consideró que las protestas continuarán hasta que no se resuelva el tema del corralito y advirtió sobre la posible aparición de estallidos dedibo a la desesperación de la gente.

Por otro lado, descartó que en la Argentina se pueda producir una guerra civil. "No hay condiciones para que se produzca una guerra civil. Sí hay condiciones para nuevos estallidos sociales. Lo que sí hay que tener en claro es que el restablecimiento del orden va a ser lento".

Al preguntarle acerca de si es posible que intervenga en la política del país un organismo internacional, en el caso de que fracase la gestión de Duhalde, Fraga respondió: "Lo que la Argentina enfrenta es la crisis político-institucional que enfrentaron otros países de América latina en los últimos años, como el caso de Venezuela, de Perú con Fujimori, de Paraguay, etc. Si en la Argentina se intensificara la crisis institucional tendríamos, mediante la OEA, de la cual también participa EE.UU., un marco de contención como lo tuvieron otros países de latinoamérica".

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