"La gente tiene derecho a sospechar"

Enrique Petracchi descarta que Kirchner procure, con los cambios de ministros, un tribunal adepto a su administración
Adrián Ventura
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23 de noviembre de 2003  

"Tuve ganas de renunciar. Me sentí frustrado." "La gente percibió que la Corte no era independiente." "Es malo que un gobierno quiera armar un tribunal a su medida." "No hay ninguna señal de que Kirchner quiera una Corte con mayoría propia, sino yo renunciaría a la presidencia."

Con esas pinceladas, Enrique Petracchi, un hombre inteligente, que siempre se manejó con seriedad y que la semana última fue elegido titular del cuerpo, repasa los años más turbulentos de la Corte Suprema.

Este confeso hincha de Boca -"imposible que un presidente sea de otro equipo", se ríe- conducirá el destino del cuerpo con un objetivo difícil de lograr: reconstruir la imagen de una de las instituciones más vapuleadas de nuestra democracia.

Hace pocos días cumplió 68 años, con dos matrimonios a cuestas y cuatro hijos, y el 23 del mes próximo, igual que Carlos Fayt y Augusto Belluscio, llevará veinte de permanencia en la Corte. En la dimensión temporal de las turbulencias políticas que caracteriza a la Argentina, es todo un logro.

Cuando asumió, no conocía al entonces presidente Raúl Alfonsín, pero "momentos antes de tomarnos juramento, nos dijo que tenía mucho respeto por el tribunal. Siento que puedo ser juzgado por ustedes, me dijo Alfonsín", recuerda Petracchi, y agrega: "¡Mire qué presidente!". Y no avanza más, para no comparar con lo que vino después. Es sabido que no simpatizaba con Carlos Menem. Ahora, está empeñado en darle a la Corte el rumbo de un tribunal independiente.

-Algunas versiones sostienen que Eugenio Zaffaroni hizo de puente con el presidente Néstor Kirchner para que usted llegue a la presidencia.

-Es una versión equivocada. A Kirchner lo vi hace muchos años, cuando su provincia litigaba contra el Estado nacional en la Corte y esta semana me llamó para felicitarme por mi nombramiento. Nunca más tuve contacto con él.

-¿Qué reformas piensa instrumentar en la Corte?

-Me propongo hacer más transparente la circulación de las causas y agilizar el tratamiento de los temas.

-En estos días se escuchan propuestas de reducir la composición de la Corte de nueve a cinco jueces.

-Creo que es mejor la Corte de cinco jueces. No sé si es la ideal, pero es mejor. Se puede trabajar con más tranquilidad.

-Usted, Belluscio, Fayt y Bacqué anticiparon las consecuencias de una Corte de nueve integrantes y, en 1989, cuando dictaron la Acordada 44 para oponerse a la ampliación, señalaron los problemas políticos que traería aparejada. Tenían razón, pero nadie los escuchó.

-Los pretextos que se invocaron para aprobar la ampliación de la Corte eran macanas. Se trabaja más rápidamente con cinco jueces que con nueve.

-¿Cuál es el perfil ideal del juez de la Corte?

-Debe estar muy capacitado. No alcanzan los estudios de grado ni de posgrado. Pero, además, debe ser un hombre culto, que no ignore la historia ni la economía de su tiempo. La independencia del juez es esencial. La realidad, sin embargo, nos muestra que hay una dificultad severa para alcanzar ese objetivo.

-Usted tiene fama de juez independiente. ¿De qué depende que un juez logre esa consideración pública?

-De muchos factores. Un juez debe ser independiente del grupo político que lo designó, de sus amigos, de los medios de prensa y de la opinión pública, y también de sus colegas. Además, no debería recibir a una parte o a sus abogados sin que esté presente la otra. Violar esta norma ética debería ser causal de mal desempeño.

Debe estar sano, mental y físicamente; darle a la Corte dedicación exclusiva; su estado patrimonial y su trabajo deben ser transparentes y, sobre todo, debe tener coraje para tomar decisiones difíciles.

-¿Qué se necesita para lograr mayor agilidad en la Corte?

-Suprimir varios recursos ordinarios. Uno de ellos, para atender los casos de los jubilados contra el Estado, que se creó a instancias de Domingo Cavallo. Y, en una eventual reforma constitucional, hay que modificar la competencia originaria de la Corte, para acotarla.

-Ustedes, ahora, estudian más de quince mil casos por año. ¿Cuál sería el número ideal?

-Es muy bueno el de 150 o 200 casos por año como el que hace la Corte de los Estados Unidos. Pero para modificar el funcionamiento de la Corte y del Poder Judicial, es necesario el consenso de la sociedad. Por eso, es excelente el trabajo que hace la Mesa del Diálogo.

-¿Cuáles son los casos más importantes que tiene en estudio la Corte?

-En estos momentos, las leyes de punto final y de obediencia debida y los amparos contra el corralón. Pero hay otros asuntos de interés constitucional como los de libertad de expresión.

-¿Cuáles fueron los hechos que más dañaron la imagen de la Justicia?

-Mire, para saberlo con exactitud, habría que hacer una encuesta entre la gente para ver qué le cayó peor. Pero, mirando hacia el futuro, le aseguro que el prestigio de la Justicia se consigue con buenos fallos. Si la Corte hace siempre lo que quieren los otros poderes del Estado, pareciera que no es independiente. Durante los últimos años, la gente percibió falta de independencia. Esto es lo que más golpeó a la Corte.

-¿No le parece que también es perjudicial para la imagen de la Corte que cada gobierno quiera armar un tribunal a su medida?

-Sí, es pésimo. Pero, en este caso, no se olvide de que Carlos Menem y el Congreso habían previamente llevado la Corte de cinco a nueve jueces. Creo, como usted dice, que en principio la Corte no debe de ser tocada, salvo que se lo haga por los mecanismos que la Constitución establece.

-¿Cree que sus pares están siendo juzgados correctamente?

-No es tarea mía juzgarlos. Debe ser el pueblo el que lo haga y tiene derecho a tener sospechas porque, en muchas oportunidades, la Corte se acomodó a cada gobernante de turno.

-¿No teme que el Presidente conforme una Corte kirchnerista?

-La gente siente temor por la posibilidad de que el Gobierno cree una nueva Corte adicta. Tiene derecho a sospechar. Pero la designación de (Eugenio) Zaffaroni es una señal de que Kirchner no piensa en una Corte adepta. Zaffaroni, cuando fue juez y luego camarista, fue siempre independiente. No le van a torcer el brazo a los 63 años.

-En todo caso, ¿si la Corte terminara siendo kirchnerista, estaría dispuesto a seguir siendo el presidente del tribunal?

-No. Renunciaría a la presidencia y me encerraría en mi despacho a hacer disidencias, como las muchas que hice.

-Ya que habla de esto, ¿pensó alguna vez en renunciar al tribunal?

-Sí, frente a determinados fallos que se dictaron y que, me pareció, contrariaban mi sentimiento de justicia y mi modo de pensar el derecho. Muchas veces me sentí frustrado, pensando si mis disidencias servirían para algo. Me sentía mal con esa sensación. Pero después me convencieron de seguir y acá estoy.

-Durante los últimos años, ¿los jueces que no formaban parte de la mayoría podían debatir los temas?

-En lo formal, no había enfrentamientos, pero sí los había en los contenidos de las sentencias.

-Cuando en 2002 el gobierno de Duhalde lo sometió a juicio político, ¿no pensó en renunciar?

-Sí, en ese momento también lo evalué. Me sentí injustamente tratado. Pero me hicieron ver que el problema iba a pasar. Además, vi que la sociedad estaba muy herida con los políticos y con la Corte, y nos ponía a todos en la misma bolsa. Pero, de todos modos, me pareció injusto que se me colocara en ese sitio después de haber sufrido ese período.

-Después de haber visto y vivido como juez el funcionamiento de los poderes del Estado, ¿cree que en la Argentina es posible restablecer el equilibrio de los poderes, o el Poder Ejecutivo ya dominó a los otros dos?

-Creo que es prematuro saber si se logrará, pero es posible. El Poder Judicial es el más débil de los poderes y debe evitar la confrontación, porque siempre pierde.

"Sociedad machista"

-¿Por qué, salvo un caso excepcional, no hay mujeres en la Corte?

-Es simple. ésta es una sociedad machista. Es indispensable que una o más mujeres lleguen a la Corte. Pero no propongo que existan cupos. La existencia de cupos, a las mujeres, les hace mal. Deben llegar a la Corte por sus méritos.

-¿Conoce a alguna de las candidatas que se mencionan en estos días?

-Personalmente, no mucho. Leí los fallos de Aída Kemelmajer y me parecen excelentes. También Alicia Ruiz es una excelente jueza. A Hilda Kogan sólo la conozco socialmente.

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