La Iglesia condiciona su continuidad en el diálogo

Reclamó gestos concretos de todos los actores sociales Los obispos presentaron un documento crítico hacia la concertación Hablan de la falta de compromisos de los distintos sectores Bancos, empresas y la Corte Suprema, en la mira
Reclamó gestos concretos de todos los actores sociales Los obispos presentaron un documento crítico hacia la concertación Hablan de la falta de compromisos de los distintos sectores Bancos, empresas y la Corte Suprema, en la mira
Jaime Rosemberg
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29 de enero de 2002  

No dieron un portazo, pero pusieron condiciones para seguir adelante.

Los obispos que participan de la mesa del denominado Diálogo Argentino advirtieron ayer que las múltiples reuniones realizadas con distintos actores políticos, sociales y económicos son más espuma que sustancia.

Y condicionaron la continuidad de su tarea a la aparición de gestos de renunciamiento concretos de todos los actores sociales: bancos, empresas privatizadas, sindicalistas y el propio Gobierno, entre otros.

En este sentido, se espera que en los próximos días la mesa de diálogo suscriba un documento con medidas concretas tendientes a pedir gestos de renunciamiento a todos los sectores.

Los obispos Juan Carlos Maccarone, Ramón Stafolanni y Jorge Casaretto eligieron la sede del Episcopado, en Suipacha al 1000, para expresar a viva voz su disconformidad con la marcha de la concertación que la Iglesia auspicia junto con el Gobierno y las Naciones Unidas.

"Hemos comprobado que si bien son muchas las propuestas que se van recibiendo, son pocos los ofrecimientos de renuncias personales o sectoriales que permitan pensar en una verdadera voluntad de cambio", dijeron los obispos en una parte del comunicado conjunto leído en la sede eclesiástica.

Los obispos habían comenzado su jornada desde muy temprano. Por la mañana los recibió la comisión ejecutiva del Episcopado, presidida por monseñor Estanislao Karlic y conformada por el cardenal Jorge Bergoglio y monseñor Eduardo Mirás.

Allí, los representantes del equipo dialoguista expresaron su preocupación por la cantidad de tiempo transcurrido, sin resultados concretos o gestos que den alguna esperanza de concertación real.

Hacia el mediodía, y después de tres horas de debate, decidieron posponer toda reunión y dar forma al comunicado de dos carillas en el que expresaron sus reparos al Diálogo Argentino.

Los obispos, que leyeron cada uno a su turno una parte del escrito, intentaron dejar claro el papel de la Iglesia en la convocatoria al diálogo.

"Estamos aquí para reclamar la fundación de un tiempo nuevo y no para el intercambio sectorial de beneficios económicos o réditos políticos", advirtieron. También cargaron contra los sectores que aceptaron participar. "Desconfían unos de otros y buscan en las culpas ajenas la responsabilidad total de lo que ocurre", aclararon coincidentemente.

Cómo generar cambios

Los obispos se preguntaron cómo generar cambios con los mismos protagonistas que generaron la crisis actual. "Es una de las claves más difíciles de resolver", se sinceraron.

El documento pide "signos y gestos concretos", aunque no especifica ni cuáles son ni quiénes deben darlos.

El Gobierno no se mostró sorprendido. "Pienso que tienen razón. Somos conscientes de que sin gestos esto se muere", razonó el diputado José María Díaz Bancalari, hombre del presidente Duhalde en el Diálogo Argentino.

El legislador aceptó que los obispos también reclamaron acción al Gobierno. "Nos piden celeridad. Y la respuesta la tendrán el sábado, cuando el Presidente anuncie las medidas económicas", dijo Díaz Bancalari.

Encargados de la organización expresaron que el documento firmado es una "advertencia para fortalecer el diálogo" y especificaron que en un plazo máximo de 72 horas la mesa de concertación en pleno publicará un documento con algunos puntos de consenso básicos.

Fuentes del Gobierno aclararon que allí habrá varios reclamos concretos: a los bancos se les pedirían medidas tendientes a dar un mayor respiro a los ahorristas; a las empresas privatizadas, que acepten cobrar sus tarifas en pesos; al Gobierno, que acelere sus planes de ayuda alimentaria y lucha contra la desocupación.

Los líderes que participan de la mesa de diálogo también pedirían que los jueces de la Corte Suprema se adapten a los tiempos de crisis y que, por ejemplo, comiencen a tributar el impuesto a las ganancias o que se realice una reforma judicial como la que se propone encarar el ministro de Justicia, Jorge Vanossi, que prevé, entre otras cosas, una reestructuración del sistema burocrático.

Otras iniciativas se relacionan con la derogación de algunos privilegios considerados irritativos hacia la sociedad y que podrían ser blanco de críticas serían las jubilaciones de privilegio o las pensiones graciables.

Más allá de los reclamos puntuales, los obispos quieren que el diálogo corra por el carril fijado desde el comienzo. "Estamos para ayudar a la búsqueda sincera de la verdad y el bien de todos, con permanente preocupación por los más pobres", sostiene el comunicado difundido ayer.

Agenda abierta

Hoy: llegarán a la sede de Caritas representantes del Centro Industrial de Laboratorios Medicinales (Cilfa). También, el diputado Darío Alessandro (Frepaso), quien acercará al equipo coordinador su proyecto de reforma política.

Pendientes: sectores de la ciencia, la educación, la cultura y el arte también están invitados para los próximos días.

Rechazos: hasta ahora, desistieron de participar la diputada de ARI, Elisa Carrió, y la legisladora Patricia Walsh, de Izquierda Unida.

Interior: integrantes del equipo coordinador se trasladarán en breve a las provincias argentinas para escuchar las propuestas de los distintos sectores políticos, sociales y productivos del interior.

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