La Iglesia se reunió con Cristina para bajar la tensión

El encuentro fue en Olivos, tras la fuerte polémica por el documento sobre la violencia en el país
Mariano De Vedia
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16 de mayo de 2014  

Con la preocupación del papa Francisco como telón de fondo, la presidenta Cristina Kirchner recibió ayer en Olivos al presidente del Episcopado, monseñor José María Arancedo, luego del duro documento de la Iglesia, que hace una semana advirtió que "la Argentina está enferma de violencia".

El fuerte diagnóstico y las reacciones que había generado el pronunciamiento quedaron atrás y el encuentro, que se desarrolló en un clima cordial, durante una hora y diez minutos, permitió neutralizar el conflicto y recomponer la relación entre el Gobierno y la Iglesia.

Fuentes eclesiásticas y de la Casa Rosada coincidieron en que el único tema abordado fue el documento episcopal y que el "diálogo distendido" permitió limar asperezas.

"No hubo ninguna intervención desde Roma", aseguraron en la Casa Rosada y también en fuentes del Episcopado, que destacaron los gestos de ambas partes y la disposición para el diálogo.

La reunión había sido acordada en reserva el martes entre el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y el secretario general del Episcopado, monseñor Enrique Eguía Seguí, en medio de las desinteligencias surgidas a raíz de la interpretación del documento, que pusieron al descubierto incluso lecturas divergentes dentro de la propia Iglesia.

El Gobierno consideró como una "aclaratoria" de la posición de la Iglesia la nota de opinión que el arzobispo Víctor Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), publicó el martes en Página 12, en la que llamó a releer el documento episcopal. "La rectificación de Fernández destrabó el enfrentamiento, luego de que la filtración anticipada de algunos párrafos sacados de contexto desvirtuaran el sentido del documento", interpretó una fuente gubernamental.

Además de Arancedo y de Eguía Seguí, concurrió al encuentro con la Presidenta monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar de Buenos Aires y de estrecha confianza del papa Francisco, a quien secundó durante 13 años cuando Jorge Bergoglio se desempeñaba como arzobispo porteño.

Sucunza participó de las deliberaciones del Episcopado y el sábado asistió al acto de homenaje al recordado cura villero Carlos Mugica, en el que Cristina Kirchner respondió con duros términos el documento de la Iglesia. "Cuando hablan de una Argentina violenta, quieren reeditar viejos enfrentamientos", advirtió, en ese momento, la Presidenta.

Ayer, en cambio, la Iglesia y el Gobierno bajaron decididamente el tono del desencuentro. Oliveri pasó a buscar por la tarde a los tres obispos por la sede del Episcopado para acompañarlos a Olivos.

"Arancedo y Cristina Kirchner entendieron que hubo filtraciones incompletas y distintas interpretaciones en torno al documento. Tuvieron un diálogo cordial y fraterno", reflexionó una fuente que los vio entrar a la residencia presidencial.

"Hay que calmar los ánimos. El texto del Episcopado es un documento de reflexión. No es momento para tirar leña al fuego", interpretó una fuente cercana a la Iglesia, consciente de las distintas lecturas que suscitó el documento. Entre otros sectores políticos, el Partido Demócrata de la ciudad dijo que el texto "describe en pocos trazos la crírica situación de nuestra patria".

En el texto episcopal, además de hacer hincapié en el problema de la inseguridad y la violencia, los obispos citaban palabras del propio papa Francisco, que en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium define la corrupción como "un verdadero cáncer social". Según pudo saber LA NACION, cerca del Pontífice se interpretó que "el Papa no está predicando en una parroquia porteña, sino al mundo".

La superación del más fuerte enfrentamiento entre el Gobierno y la Iglesia desde la asunción de Francisco se produce diez días antes de que la Presidenta vuelva a concurrir al tedeum del 25 de Mayo en la Catedral porteña, que será encabezado por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli.

En la Casa Rosada había satisfacción por el encuentro, que permitió profundizar el camino del diálogo. Una fuente oficial destacó las "buenas condiciones" por las que atraviesan las relaciones entre Cristina y Francisco y, si bien negó en forma terminante que hayan conversado en los últimos días, deslizó que "siempre hay alguno que lleva un mensaje".

La audiencia de ayer fue la sexta reunión entre la Presidenta y Arancedo desde que el arzobispo de Santa Fe asumió al frente del Episcopado, en diciembre de 2011, en reemplazo del cardenal Bergoglio. La última había sido el 12 de diciembre del año pasado, por pedido de la propia Cristina Kirchner, tres días después de que el Episcopado difundiera un muy crítico diagnóstico sobre el avance del narcotráfico y la complicidad de los poderes del Estado.

SECUENCIA DEL DESENCUENTRO

Viernes 9

Documento El Episcopado denunció que "la Argentina está enferma de violencia".

Sábado 10

Respuesta "Cuando hablan de una Argentina violenta, quieren reeditar viejos enfrentamientos", respondió Cristina Kirchner.

Martes 13

Acercamiento El arzobispo Víctor Fernández llamó a evitar "la violencia de no saber leer". Oliveri y Eguía Seguí acuerdan la reunión entre Arancedo y la Presidenta.

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