La intención oficial es mantenerse firmes y desafiantes ante Griesa

El Gobierno cree que los sondeos le dan margen para endurecerse ante los fondos buitre
Mariana Verón
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21 de agosto de 2014  

Con la idea de mantener la iniciativa, la presidenta Cristina Kirchner apuró la puesta en marcha del cambio de sede de pago de la deuda y el lanzamiento de un tercer canje para retomar con propuestas el pulso político favorable que le deparó en su imagen la pelea con los fondos buitre.

La estrategia oficial será tensar la relación con nuevas medidas , según lo definió un funcionario, siempre con la mirada clavada en los sondeos de opinión que le dan margen a la Presidenta para avanzar en su idea de acorralar el discurso que considera inflexible de los litigantes.

"Estamos dejando en evidencia que no aceptan ninguna propuesta", reformó el concepto un diputado del bloque oficialista al tanto de la estrategia que emprendió la Casa Rosada. El eje sobre el que trabaja el Gobierno se basa en mantener la pelea en el centro del debate nacional e intentar tensionar la relación para obligar tanto al juez Thomas Griesa como a los fondos buitre a tomar una definición.

La fecha límite que se imaginan en los despachos oficiales es febrero del año que viene, momento en el que deberían darle un cierre al conflicto. En paralelo, la orden con la que trabaja el ministro de Economía, Axel Kicillof, es controlar las variables económicas para que no se dispare una suba del desempleo.

La estrategia, según contaron fuentes oficiales, es mantener una posición firme y de desafío frente a Griesa y los fondos buitre, y al mismo tiempo, lanzar a nivel local medidas tendientes a recomponer el consumo.

En el Gobierno no tienen datos certeros de la adhesión que el cambio de jurisdicción y el tercer canje pueda tener entre los bonistas y aquellos que no ingresaron a la reestructuración.

"Lo que se buscó no es tanto el efecto concreto que podrá tener, que es impredecible, sino mostrar a un Gobierno dispuesto a darle propuestas para solucionar el conflicto", explicó un funcionario con llegada al equipo económico.

En el despacho de Kicillof están convencidos de la pelea. "Hay un clima generalizado de que se puede ganar la batalla", agregan, pero explican que el anuncio de ayer buscó acelerar los tiempos. No sólo para tener un escenario preparado para el próximo vencimiento de deuda, el 30 de septiembre, sino para ir dejando sin argumentos a los fondos buitre. "Más allá de febrero no se puede extender", apuntan en la Casa Rosada.

Para el propio Gobierno, es un interrogante el futuro cercano. Ayer, de hecho, Kicillof se negó a vaticinar lo que podría pasar a la espera de la respuesta que deberá dar el juez Griesa a la propuesta argentina.

Desde la Casa Rosada insisten en destacar que la Presidenta mostró voluntad de acuerdo y que la inflexibilidad llegó de parte de los fondos en litigio. Incluso en los despachos oficiales celebraban el fracaso de los bancos privados tanto nacionales como extranjeros para comprarle la deuda. "Eso nos dio argumentos", refuerzan.

Informes económicos

Los informes económicos que le llegaron a la Presidenta muestran un repunte de la economía internacional en el primer trimestre del año próximo, con lo que la posibilidad de conseguir mayor ingreso de dólares por el comercio exterior es la variable para llegar en mejores condiciones a la elección presidencial si no se logra destrabar el conflicto.

La idea sigue siendo la misma que cuando comenzó la discusión. Y así lo resume un funcionario: "La apuesta es resolver con épica nacionalista para poder conseguir fondos externos".

En el Gobierno sostienen que el trazo grueso del proyecto de ley estaba redactado desde hacía semanas. De hecho, la propia Cristina había anunciado que iría por ese lado cuando hizo una anterior cadena nacional, la noche en la que la Corte Suprema de los Estados Unidos ratificó la decisión de Griesa.

Puertas adentro de Balcarce 50 había conmoción por el quiebre que mostró la Presidenta durante el final de su mensaje de anteanoche. La explicación que daban funcionarios cercanos a la jefa del Estado es que se siente sola, peleando vertiginosamente contra los poderes preestablecidos. "Es una batalla que le da buena imagen, pero que conlleva una incertidumbre muy grande", interpretaban.

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