La jugada peronista en el Consejo calmó las aguas agitadas del Senado

Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli
El acuerdo del PJ para garantizarse cuatro lugares en la Magistratura frenó el intento de un grupo de gobernadores por desbancar a Pichetto de la jefatura del bloque
Gustavo Ybarra
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19 de noviembre de 2018  

Un acuerdo político para garantizarle a un PJ acuciado por múltiples denuncias de corrupción un estratégico blindaje en el Consejo de la Magistratura , que le cerró los caminos al Gobierno, se convirtió en el dique que logró frenar la ola que amenazaba con desbancar a Miguel Pichetto (Río Negro) de la conducción del Bloque Justicialista del Senado .

"El acuerdo por el Consejo ha logrado cicatrizar algunas de las heridas abiertas", admitió a este diario un senador de la principal bancada de oposición de la Cámara alta, dejando en un segundo plano la interna con el kirchnerismo y el reclamo de algunos gobernadores por la restitución del fondo sojero, causa esgrimida por los críticos de la conducción del rionegrino para agitar los fantasmas de una fractura.

De hecho, al menos dos legisladores peronistas destacaron el hecho de que aquella rebelión haya sido encabezada por Gildo Insfrán (Formosa) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero).

El formoseño es protagonista de una causa por la cual se investiga la poco justificada participación de la firma The Old Fund, la misma que intervino en la adquisición irregular de la imprenta Ciccone, como operador de la provincia en la negociación de la deuda provincial con la Nación durante el gobierno de Cristina Kirchner, del que Insfrán fue un firme aliado durante toda la gestión.

En el caso del santiagueño, hay varias explicaciones. Una de ellas señala que es inminente la aparición de pruebas que lo ligarían con una de las estafas perpetradas por la gestión kirchnerista con la fundación Sueños Compartidos, vinculada a Madres de Plaza de Mayo, en la construcción de viviendas populares.

No son los únicos peronistas, pero sí los más beneficiados, que respirarán aliviados al saber que el Gobierno ya no podrá tener el control de los dos tercios del Consejo de la Magistratura, poderosa llave a la hora de proponer nuevos magistrados al Senado, pero, por sobre todo, para enjuiciar a aquellos jueces sospechados de fallar con la mira puesta más en lealtades políticas que en el Código Penal.

Ese riesgo quedó acotado luego de que el jueves último el Bloque Justicialista lograra retener dos de los tres representantes del Senado en el Consejo de la Magistratura.

La maniobra se completó al día siguiente, con un amplio acuerdo peronista en Diputados (desde el kirchnerismo hasta el massismo) que logró arrebatarle la condición de mayoría a Cambiemos y le permitirá quedarse también con dos de los tres sitiales de la Cámara baja en el Consejo.

Como en el billar, la jugada peronista en el Senado tendrá efecto a varias bandas.

Ganadores

Así, Pichetto no solo logró frenar una sangría que había empezado con los tucumanos José Alperovich y Beatriz Mirkin y que amenazaba con agigantarse. También sumó poder al convertirse en uno de los dos representantes del PJ en el Consejo de la Magistratura.

La designación le llega al rionerino justo cuando empezará a transitar el último año de su mandato, el tercero desde que llegó al Senado, en 2001; y el que amenaza ser el último si se toma en cuenta que perdió peso en el PJ de Río Negro a manos del intendente de General Roca, Martín Soria, y que difícilmente pueda competir por una nueva reelección.

Si bien sus allegados lo niegan, fuentes de la bancada peronista aseguran que la permanencia de Pichetto no llegará al año, ya que una de las "cláusulas" del acuerdo que le permitió mantener unido el bloque estipula que dentro de seis meses renunciará al Consejo, dejándole su lugar al kirchnerista moderado Mario Pais (Chubut).

Más allá de si ocupará la poltrona hasta diciembre del año próximo o no, lo cierto es que el rionegrino logró ubicarse en un sitial desde el que podrá actuar como aduana política a la que deberán ir a presentar sus respetos muchos peronistas con problemas judiciales.

El otro beneficiado es Zamora. Luego de la rebelión por el fondo sojero logró que una de las senadoras del Frente Cívico de Santiago del Estero, la peronista Ada Itúrrez, fuera designada para el Consejo de la Magistratura.

El gobernador recupera así, igual que la senadora, el sitial que supo ostentar durante el kirchnerismo.

Pero Zamora también logró otro beneficio: destrabó el pliego del presidente del Superior Tribunal de Justicia de su provincia, Sebastián Argibay, para juez federal en Santiago del Estero.

El miércoles pasado, tras permanecer en pausa durante una semana como castigo por su participación en la rebelión contra Pichetto, el PJ aceptó estampar sus firmas, junto al kirchnerismo, en el dictamen en la Comisión de Acuerdos.

La estabilidad de este entramado es una incógnita, pero todo indicaría que la tregua peronista seguirá hasta febrero.

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