La larga espera de los exceptuados

Ayer hubo colas de enfermos y mayores de 75 años buscando salir del corralito Quienes fueron despedidos después de julio de 2000 también están considerados En algunos bancos se produjeron demoras La gente se queja de que falta información
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30 de enero de 2002  

Ni la lluvia de la mañana, ni el calor sofocante del mediodía, ni los años, ni la desilusión del desempleo frenaron a los ahorristas exceptuados del corralito a hacer largas colas en sus respectivos bancos para informarse acerca de los requisitos.

Ayer empezó a regir la excepción al corralito para los mayores de 75 años, para quienes tienen que someterse a tratamientos médicos y para los que fueron indemnizados después de julio de 2000 o cobraron un seguro personal. Eso era todo lo que se sabía entre la gente que consultó LA NACION.

"Nadie sabe nada, han dicho tantas cosas", comentó Otto Schibber. La única certeza que tiene este jubilado de 84 años, técnico aeronáutico, es que si le devuelven pesos pierde parte de sus ahorros. Junto a su mujer, Ema Olezza, de 87 años, está sentado en el hall de la casa central del BankBoston esperando que lo atiendan. Quiere abrir una caja de ahorro con su plazo fijo.

"Tengo una indemnización y necesito asesoramiento. ¿Qué es lo que tengo que presentar para salir del corralito?", preguntó a LA NACION Gustavo Demergasso. "Sé que puedo pesificar hasta 30.000 pesos, pero no debe ser a partir de hoy porque éstos (por los empleados del banco) no saben nada", comentó desde la fila. Vestido con bermudas y mocasines, Demergasso se llevó el diario al banco para informarse en el tiempo muerto de la espera.

"Estoy por cumplir 80 años, estoy enfermo del corazón y no soy más dueño de los dólares que tenía guardados", comentó apesadumbrado Augusto Rodolfo Wallasch. "Hice de todo en mi vida", dijo, mostrando sus manos curtidas. "Nunca robé un peso y por eso me duele que me roben."

"Me dijeron que me despedían después de 15 años, pero que me daban la opción de renunciar porque había sido buena empleada. Ahora quedé fuera del seguro de desempleo y no sé si en el banco me van a exceptuar del corralito porque tengo un telegrama de renuncia y no de despido", explicó Stella Maggi, de 55 años.

Arturo Sánchez usa anteojos gruesos como fondo de botella y con sus manos temblorosas sostiene un bastón con mango de carey. Con 82 años,y acompañado por su enfermera, fue al Banco Nación a abrir una caja de ahorro para transferir los fondos que tiene en plazo fijo. "Durante 37 años fui empleado bancario", comentó. "Confío en el banco y voy a dejar mis ahorros aquí. Sólo quiero autorizar a mi empleada para que saque la plata por mí, porque yo no puedo venir todos los días", explicó.

Sin amedrentarse por la lluvia, aferrados a sus bastones, documentos de identidad y certificados de enfermedad, jubilados, enfermos e indemnizados hacían cola desde las 8 de la mañana para conseguir un turno en el Banco Nación de Entre Ríos 1201.

Sofía Gandolfi tenía el número 1. "Justo antes de abrir se les cae el sistema y ahora no nos dejan entrar", se quejó. Viuda, jubilada y de 78 años, explicó que tiene "un plazo fijo de 2500 pesos y una deuda de 2100". A una hora de abierto el banco, los que intentaban salir del corralito ya podían ingresar y esperar sentados dentro de la entidad. Arrinconados al fondo del salón, armados de paciencia, esperaban tras el mostrador el turno para ser atendidos.

"Tengo 70 años, no estoy enfermo ni fui indemnizado. Pero tengo una hija discapacitada. ¿Quién le paga el tratamiento?", preguntó Juan Carlos Dominé. Vino a buscar los mil pesos que tiene en plazo fijo, a ver si lo dejan. "Desde los 8 años que trabajo de canillita, tenía el puesto en la parada de Buquebús -explicó-. Vengo a sacar mis ahorros para pagar los remedios de mi hija."

Maitena de Amorrortu

Un caso en Formosa

  • FORMOSA.- Una docente, cuya identidad no trascendió, obtuvo del juzgado federal el amparo solicitado para saltar el corralito en la sucursal local del Banco Galicia, convirtiéndose en el primer caso en una entidad crediticia privada en la provincia. La damnificada no quedó conforme, ya que en la caja sólo había disponibles dólares que cubrieron la mitad del plazo fijo por US$ 23.000 que tenía. El juez subrogante Walterio Mercado Salaberry atendió el recurso de la docente, que tiene una deuda en dólares en el Banco Nación que no podia cubrir.
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