La lucha por volver a extraer carbón y una usina inmóvil

Los mineros trabajan para despejar un viejo derrumbe que obstruye la ventilación
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10 de septiembre de 2017  

A diario, unos 1000 mineros se reparten el día en seis horas de turnos rotativos. Mameluco azul, casco y luz. El uniforme obligatorio se completa con un cinto en el que cuelgan la batería y un rescatador, un sistema que entrega 40 minutos de oxígeno en caso de emergencia.

Pico y pala. En el interior de la mina se trabaja en la remoción de derrumbes
Pico y pala. En el interior de la mina se trabaja en la remoción de derrumbes

En total, unos 10 kilos adicionales.

Con ese equipo, LA NACION ingresó a la mina para conocer el epicentro de los trabajos: el derrumbe.

A 400 metros de la entrada de "mina 4", y a unos 200 de profundidad, está el llamado "chiflón 3 de mina cuatro". En ese lugar, desde hace años, la montaña le ganó a la mina. Un derrumbe de 100 metros interrumpió una galería de la llamada red troncal de ventilación.

Esta red es clave para el yacimiento. Sucede que no todas las galerías de la mina son para explotación. La red de ventilación, por caso, es la encargada de generar los ductos para que el aire entre y salga de la mina. Sin esas galerías despejadas, no se puede producir. Sucede que al desprender el mineral de la beta, se liberan varios gases como metano. Si la evacuación no es rápida, el yacimiento se convierte en un polvorín.

De un lado y de otro del derrumbe, los mineros despejan piedra por piedra. "Hace un año que trabajamos acá. Eran unos 100 metros y ya estamos a 18 metros entre un lado y otro", dice Julio Giordano, un técnico minero que está a cargo de una de las cuadrillas que a diario remueven piedras.

En este oscuro rincón, la montaña se ahuecó y rompió el techo de la galería. Los mineros, además de desobstruir el túnel, construyen una suerte de "yenga" con potentes maderas para apuntalar aquel hueco que dejó el cerro.

Según Omar Zeidán, el interventor de YCRT, este derrumbe es una prueba de que la anterior gestión no tenía intenciones de explotar la mina. "Sin ventilación no se puede producir. Y este derrumbe al menos, tiene más de cinco años", dice.

En otra parte de la mina, se prepara todo para cuando la ventilación esté terminada. La producción, propiamente dicha, se compone por dos galerías de 1200 metros, se cavan paralelas a 280 metros de distancia. Al final, se unen en lo que se llama "frente de producción". Allí se colocan las máquinas que sostienen la montaña. Desde el fondo de aquellas galerías, el frente avanza y saca el carbón. Cada uno de estos frentes tiene 500.000 toneladas. Hay dos armados y se prepara un tercero. "Para abastecer la usina, tenés que tener dos en producción y dos en preparación. Cada uno te lleva un año y medio de trabajo", dice Walter Geréz, gerente de Abastecimiento. Todo está listo, a la espera de la ventilación y sobre todo, la usina.

La historia de la usina de carbón está detenida. "Se realiza una revisión técnica y legal del contrato y de la obra para determinar las opciones más convenientes para finalizar el proyecto. La idea es separar el pasado, que está bajo revisión a partir de auditorías realizadas, y encontrar la mejor solución para continuar y terminar la obra, dada la importante inversión ya realizada por el Estado", contestan desde el Ministerio de Energía. Isolux, la empresa contratista, está en concurso en España y esto genera algunas restricciones para avanzar en la solución definitiva. La usina cuenta con dos calderas. La uno está terminada en un 93% y la dos, tiene un avance del montaje mecánico de 70 por ciento.

En plena campaña electoral de 2015, la ex presidenta Cristina Kirchner quiso tener su propia inauguración. La planta no estaba terminada, pero los caprichos presidenciales no cedieron ante las explicaciones técnicas. La caldera uno funcionó 35 días, después de ser inaugurada el 4 de septiembre de 2015. Despachó por tres días hasta que se detectaron desperfectos por lo que requirió ser detenida para una revisión . Después funcionó durante 32 días y generó energía eléctrica entre el rango de 40/50 MW. Con un pico aproximado de 80 MW.

El apuro de Cristina Kirchner tuvo su costo. "Se dañó y tuvo que ser reemplazado un módulo del sobrecalentador radiante, falló el equipo de sincronización, se lo reemplazó por el de la caldera dos y ya se hizo el pedido a Siemens. Se tuvo reemplazar un servo control completo de la válvula stop de turbina que también se lo reemplazó por el de la otra máquina", detallaron en el ministerio que conduce Juan José Aranguren.

Para el encendido, se montó un camarín para Cristina Kirchner y llegó la producción de televisión. Como el acto se iba a televisar, el equipo audiovisual de la Casa Rosada montó el set. Unos 30 plasmas y varios equipos de audio le daban marco al anuncio. En directo, las imágenes de la central humeando se reproducían en la pantalla. Duró poco y salió caro.

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