La mayor marcha contra Botnia paralizó Entre Ríos

Unas 130.000 personas volvieron a reclamar la relocalización de la pastera
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30 de abril de 2007  

GUALEGUAYCHU.- Las palabras estaban de más, ayer, sobre el puente internacional General San Martín, que une a la Argentina con el Uruguay. En la mayor movilización de la que se tenga memoria en la historia de esta ciudad, unas 130.000 personas manifestaron con su presencia un contundente y renovado rechazo a la instalación de la pastera Botnia en la vecina Fray Bentos, mediante un abrazo simbólico al río Uruguay.

Familias enteras, chicos en bicicleta, parejas de adolescentes, abuelos con el mate bajo el brazo e incluso barcos en el agua... Prácticamente todo Gualeguaychú formó parte de la protesta realizada por la asamblea ambiental del pueblo, organización que, luego de recibir la medición de la Gendarmería, fue la encargada de dar a conocer el nivel de participación en los actos. A la luz de los hechos, el reclamo por las papeleras parece haber cobrado un nuevo impulso, a contrapelo de las alternativas planteadas en la reapertura del diálogo que protagonizaron los gobiernos de Néstor Kirchner y de Tabaré Vázquez en Madrid, dos semanas atrás.

Más aún: la hipótesis de solución sugerida a instancias españolas de crear en la zona donde operaría Botnia un espacio de altos estándares medioambientales que cuente con el control de un organismo internacional de prestigio encontró poco eco entre los manifestantes y vecinos de esta ciudad, que sólo quieren que la planta sea relocalizada.

"Nada de todo eso es posible si se plantea con la hipótesis de que la planta sigue funcionando donde está instalada ahora. Primero, Botnia se relocaliza, y después se estudia todo lo demás", dijo a LA NACION el vicegobernador entrerriano, Pedro Guastavino, uno de los pocos dirigentes de la provincia que formaron parte de la multitud que caminaba por el puente.

"Estamos todos de acuerdo en que no es considerada una opción válida ni viable si no se mueve Botnia antes", manifestó el asambleísta Alfredo De Angelis.

Con ellos coincidió Sebastián Bel, secretario de Turismo de la intendencia de Gualeguaychú y coordinador de prensa de la marcha. "Todas las propuestas son bienvenidas, pero sabiendo que lo único que no negociamos es que Botnia se vaya del río. De ahí no nos movemos, porque es más fácil mover la planta que a los 82.000 habitantes de Gualeguaychú", afirmó.

En rigor, la marcha, pacífica de principio a fin, constituyó todo un mensaje político para la Casa Rosada, que aspira a que el conflicto social en esta provincia ceda y se depongan los cortes de las rutas que conectan con el Uruguay.

Gesto simbólico

Es ese anhelo oficial producto de la necesidad de llevar la discusión con el vecino país a carriles diplomáticos, algo que encuentra múltiples condicionamientos pues la administración uruguaya ha puesto como condición que no negociará nada con los puentes cerrados.

El gesto simbólico de la marcha fue acompañado por la lectura de un documento elaborado por la asamblea ambiental de Gualeguaychú en el que se exigió la relocalización inmediata de Botnia.

"Botnia es ilegal y no tiene ni tendrá la licencia social de estos pueblos", leyó un locutor desde un escenario montado a pleno rayo del sol, a la entrada del puente binacional. "Exigimos que Botnia y Finlandia se retiren de la cuenca del río Uruguay", agregó el hombre, con la mirada fija en el texto que estaba enunciando. "No queremos plantas de celulosa en el río Uruguay. Defendemos el río, sus arroyos y sus tierras de todo tipo de contaminación presente y futura", aseveró. Y completó: "Responsabilizamos al gobierno uruguayo por permitir que estas empresas avancen con sus proyectos".

Tal fue el tono ciudadano y espontáneo que tuvo la manifestación que ningún miembro activo de la asamblea ambiental fue orador del acto. Tan sólo dos locutores se alternaban ante el micrófono para leer adhesiones y acompañamientos a la protesta. "Se planteó así para que no hubiera protagonismos de ningún tipo y para que los medios nacionales no confundieran esto con un acto político: la asamblea y el reclamo son horizontales y expresan la voluntad del grueso de los entrerrianos", explicó el asambleísta Bel.

Hubo, de todos modos, una organización logística de los asambleístas activos.

Fueron éstos quienes se encargaron de planificar la circulación de vehículos por la ruta 136 que lleva al puente y de diseñar los sitios de estacionamiento para los miles de autos que se estacionaron en la zona.

Sin incidentes

Toda la movilización fue pacífica: los vehículos repletos de gente comenzaron a llegar al puente cerca de las 11.

Los actos comenzaron formalmente allí a las 15. Primero se pasó por los altoparlantes el Himno Nacional Argentino y el del Uruguay, y luego se dio lectura al documento, que llevó por título "Honrar la vida".

Antes de llegar al puente, los carteles plagaban la ruta. "Kirchner: Gualeguaychú es nuestro Calafate", decía un pasacalle instalado en una casilla de madera, al costado del camino.

En los parlantes de las radios de los autos sonaban los hits antipapeleras locales, como el que, en clave de chacarera, reza: "Trinchera de Arroyo Verde, que no se apague tu luz, donde resiste mi pueblo, para curarse en salud".

Pasadas las 15, al término de las lecturas, hubo un festival de música al aire libre con bandas en vivo. Se ratificó también el corte en Arroyo Verde, a la altura del kilómetro 28 de la ruta, hasta las 22 de ayer, y la prolongación de la medida de manera intermitente para los próximos días.

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