La mesa de diálogo reclamó gestos a políticos, banqueros y empresarios

Duro documento de los referentes de la concertación, con pedido de renunciamientos La Iglesia, las Naciones Unidas y los referentes del Gobierno pidieron la rápida instrumentación de una reforma política Reclamaron el fin del corralito financiero y gestos de apoyo
Jaime Rosemberg
(0)
31 de enero de 2002  

Ver las Bases para el Diálogo Argentino

Documento enviado por AICA - Agencia Informativa Católica Argentina(archivo .doc - 47Kb)

Todos deben asumir su responsabilidad en la crisis. Y empezar a actuar en consecuencia.

Esta parecería ser la síntesis más acabada a la que llegó la mesa del denominado Diálogo Argentino que ayer emitió un severo pronunciamiento conjunto. En un documento la Iglesia, funcionarios del Gobierno y las Naciones reclamaron una urgente reforma política, el fin del corralito financiero, un plan social de emergencia y una mayor comprensión de la crisis a los organismos financieros internacionales y de las empresas privatizadas.

El documento, de nueve carillas, fue el fruto final de varias jornadas de trabajo de la mesa de concertación.

Ayer por la mañana, los delegados del Gobierno en la mesa de diálogo, el vicejefe de Gabinete, Juan Pablo Cafiero; el diputado José María Díaz Bancalari (PJ-Buenos Aires) y el senador Antonio Cafiero (PJ-Buenos Aires) habían acordado con el residente Eduardo Duhalde el borrador del documento de la concertación que más tarde se haría público.

Retoques finales

Hacia el final de la tarde, y luego de sucesivos retoques, quedó listo el documento final, que según los organizadores resume las inquietudes y propuestas recogidas durante las tres semanas de trabajo que lleva la concertación con sectores políticos, sociales y económicos.

Uno de los reclamos más importantes de la Iglesia, que fue hecho público por monseñor Juan Carlos Maccarone, es el de la reforma política.

En este sentido, el texto de la mesa de diálogo destacó: "La ciudadanía espera una urgente racionalización del aparato político y administrativo del Estado nacional, provincial y municipal, que permita reforzar y hacer más eficiente y transparente la gestión de las instituciones democráticas".

Topes al gasto de las legislaturas, a las administraciones provinciales; restricciones y control al financiamiento de los partidos políticos, y la habilitación de candidaturas para ciudadanos independientes son algunas de las acciones reclamadas en el contexto de la mentada reforma política.

Pero los reclamos no recayeron sólo en los políticos. También la mesa de diálogo solicitó gestos concretos a los bancos y a las empresas privatizadas.

"Tienen que instrumentarse cuanto antes medidas tendientes a liberar las restricciones financieras", apuntaron los obispos y representantes del Gobierno. Y solicitaron a las entidades bancarias que aseguren "el cumplimiento de los contratos con los ahorristas y deudores, y su derecho a la propiedad".

También pidieron a las empresas de servicios públicos la adaptación a los nuevos tiempos del país.

"Hay que definir nuevas reglas de juego y espacios de regulación en beneficio de usuarios y consumidores", advirtieron en abierta alusión a la renegociación de tarifas que se aproxima, donde las empresas bregarán por aumentar los precios de sus servicios a raíz de la devaluación del peso.

Por otra parte, el documento expresa: "La ayuda a los que menos tienen debe implementarse de inmediato".

"El Plan de Emergencia Social debe tomar en cuenta las carencias alimentarias y de medicamentos, la atención de la salud y un ingreso familiar básico", reza otro de los párrafos del documento, que a la vez pide partidas especiales para sustentar el PAMI y atender los requerimientos básicos de hospitales y jubilados.

Los autores del documento también se ocuparon de la transparencia en el Estado y, en este sentido, solicitaron a todos los funcionarios y dirigentes que presenten sus declaraciones juradas de bienes ante la Justicia.

Los representantes de la Iglesia, el Gobierno y las Naciones Unidas reflejaron sobre el papel lo que venían sosteniendo en reuniones privadas desde hace varios días: se habla mucho, pero faltan hechos que respalden las buenas intenciones, concluyeron.

Los obispos habían adelantado su posición el lunes último, cuando en un comunicado conjunto pidieron "gestos concretos" y actos de "renunciamiento" a los distintos sectores que tomaron parte del denominado Diálogo Argentino.

Monseñor Juan Carlos Maccarone, que junto a los obispos Jorge Casaretto y Ramón Staffolani conforman la representación de la Iglesia en la Concertación, fustigó la actitud de algunos sectores frente al diálogo.

"Uno quería creer que lo dramático de la situación implicaba actitudes más generosas", dijo el obispo, quien también atacó a "quienes proponen que esto explote, porque entonces nacerá algo nuevo".

Minutos antes de la difusión del pronunciamiento, el ministro de Trabajo, Alfredo Atanasof, presentó uno de los primeros frutos concretos del diálogo: la conformación de la Mesa de Concertación Socio-Laboral Productiva, con la participación de las organizaciones sindicales y empresariales.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?