La noche en que la unidad opositora entró en crisis

Los distintos proyectos presidenciales quedaron al descubierto
Jaime Rosemberg
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6 de diciembre de 2009  

Todo estaba preparado para dar el anhelado golpe de gracia conjunto al oficialismo en la Cámara de Diputados.

Pero la aparición furtiva del ex presidente Néstor Kirchner en la discusión por el reparto de los espacios de poder en la Cámara baja descolocó a la oposición, y puso a prueba la unidad en el heterogéneo espacio que va desde el peronismo de izquierda al macrismo, pasando por el radicalismo, la Coalición Cívica y el socialismo antikirchnerista.

Por eso, durante la jura de los diputados nacionales, los distintos bloques opositores se trenzaron en una dura discusión sobre qué estrategia adoptar luego de que el oficialismo, por orden del ex presidente, rompiera de forma temporal e intempestiva el acuerdo alcanzado con el bloque del Frente para la Victoria.

Los hubo halcones, los hubo moderados, y aunque todo terminó en paz y con una sensación innegable de triunfo, quedaron heridas. Será difícil, de ahora en más, consensuar un proyecto sin que los recelos, y las ambiciones a veces contrapuestas, salgan a la superficie pública.

La larga espera de los diputados opositores durante la tarde del jueves fue el inicio de la discordia opositora. Cuando Kirchner no aceptó que sólo la presidencia del cuerpo y la vicepresidencia segunda quedaran en manos oficialistas, comenzaron las discusiones.

Elisa Carrió (Coalición Cívica) insistía en que, sin acuerdo, la oposición debía imponer su mayoría y acaparar las tres vicepresidencias del cuerpo y el control en todas las comisiones. Recibió el apoyo del PJ disidente, que se resistía a ceder al oficialismo la vicepresidencia segunda. Allí militan el presidenciable Felipe Solá y el hoy candidato a gobernador bonaerense (que no descarta ser presidenciable), Francisco de Narváez. La relación entre ambos peronistas no pasa por su mejor momento.

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La centroizquierda, junto a la UCR y Pro insistían en que debía respetarse el acuerdo. Finalmente primó esta última postura, lo que generó recelos entre Carrió y el jefe del bloque radical Oscar Aguad (Córdoba). "Esto es un nuevo pacto de Olivos", se enojó Carrió cuando las idas y vueltas se hicieron permanentes, dentro y fuera del recinto.

Recelos

"Vimos que Aguad estaba negociando con Agustín Rossi (jefe del bloque) y Eduardo Fellner (presidente de la Cámara baja), a nuestras espaldas. Eso no se hace", coincidieron fuentes de la Coalición Cívica y dirigentes cercanos a De Narváez. El empresario y diputado peronista disidente puso el grito en el cielo cuando se enteró de que la vicepresidencia segunda no quedaría para su aliado Alfredo Atanasof, y sí para Patricia Fadel (FPV-Mendoza). La vicepresidencia primera, como fruto del acuerdo original FPV-UCR, había quedado para Ricardo Alfonsín.

-Así no estamos dispuestos a aceptar el acuerdo -le dijo De Narváez a Carrió, según testigos del encuentro en pleno recinto.

-Acá lo más importante es el futuro. Si ustedes no aceptan la vice tercera, nosotros tampoco -le contestó la ex candidata presidencial. Como fruto de estas divisiones quedó vacante la vicepresidencia tercera.

Cerca de Aguad defienden la actitud del jefe de bloque. "Buscó una salida razonable, era difícil negociar mientras se desarrollaba la jura", afirmó a LA NACION uno de los integrantes del bloque de la UCR. Desde ese espacio adjudicaron las críticas de Carrió a su pelea con Julio Cobos por la candidatura presidencial.

Mientras Patricia Bullrich (CC-Capital), Rubén Lanceta (UCR-Buenos Aires) y Esteban Bullrich (Pro-Capital) redactaban con sus pares oficialistas la lista de los lugares de cada bloque en cada comisión, las discusiones en el recinto continuaban.

Existió también, según otros testigos, una recriminación de De Narváez a Solá por aceptar que Atanasof no fuera vicepresidente segundo. "Si rompemos la unión, si empiezan aparecer las plumas de vedette la gente nos va a repudiar y no cumpliremos con el rol que vienen pidiendo los argentinos: el control, el freno al kirchnerismo en el buen sentido de la palabra, y algunas leyes nuevas", dijo Solá ayer.

Los temores, por cierto, están, pero también el optimismo. "Nada va a ser más difícil que el acuerdo que logramos el jueves", afirmó la radical Silvana Giúdici, como para dejar en claro que la intención opositora será acordar tema por tema. Más allá de las aspiraciones contrapuestas de cada sector.

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