La ONU no puede dar efectivos propios

Debe delegar en otro tipo de fuerzas
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15 de diciembre de 2001  

Las Naciones Unidas no organizarán para Afganistán una tradicional misión de cascos azules. Al igual que en Kosovo, delegará un mandato de mantenimiento de la paz a una coalición internacional.

La diferencia no es menor y fundamentalmente tiene que ver con la cadena de mandos y los compromisos asumidos por sus integrantes.

La ONU necesita de manera urgente la llegada de contingentes militares a Kabul y aceptará la fuerza que se prepara en Londres.

Para entender por qué la ONU no puede por sí misma desplegar una fuerza inmediatamente será importante transcribir algunos conceptos de un contundente documento sobre misiones de paz presentado a pedido del secretario general, Kofi Annan, el año último. Su autor fue Lakhdar Brahimi, justamente el hombre que negoció el nuevo gobierno afgano.

Las siguientes son las conclusiones que se conocen como Informe Brahimi:

  • “Muchos observadores han preguntado por qué las Naciones Unidas demoran tanto en desplegar plenamente las operaciones después de que el Consejo de Seguridad las aprueba por una resolución. Está situación obedece a varias causas. Las Naciones Unidas no tienen un ejército permanente y hay actualmente muy pocos elementos básicos para que la ONU pueda adquirir y desplegar rápidamente los recursos humanos y materiales para montar una operación de paz compleja.”
  • “Pese a la falta de estadísticas detalladas sobre la respuesta de los Estados miembros, muchos de ellos se han negado a desplegar unidades militares constituidas en operaciones de mantenimiento de la paz dirigidas por las Naciones Unidas. En contraste con la larga tradición según la cual los países desarrollados han proporcionado el grueso de los contingentes de la ONU en los primeros 50 años, a fines de junio de 2000 el 77 por ciento de los contingentes militares estaban aportados por los países en desarrollo.”
  • “Los recuerdos de los efectivos de mantenimiento de la paz asesinados en Mogadiscio y tomados de rehenes en Sierra Leona ayudan a explicar las dificultades que tienen los Estados para convencer a sus legislaturas y a su opinión pública de que deben respaldar el despliegue de contingentes suyos en las operaciones de la ONU. Además, los Estados desarrollados tienden a desentenderse cuando no están en juego sus intereses estratégicos.”
  • “El secretario general puede hallarse en una posición insostenible. Puede contar con una resolución del Consejo de Seguridad, en la que se especifique, sobre el papel, la dotación de los contingentes, pero no sabe si recibirá efectivos para enviarlos al teatro de operaciones. Y los efectivos que lleguen pueden estar insuficientemente equipados. Algunos países han proporcionado soldados sin fusiles, o con fusiles pero sin casco, o con casco pero sin chaleco antibalas, o sin capacidad de transporte, ni siquiera camiones. Esto pasó.”
  • “Los problemas de mando y control que se presentaron en Sierra Leona son el ejemplo más reciente de una situación que ya no puede tolerarse. Los países que aportan contingentes deben cerciorarse de que estos comprendan plenamente la importancia de mantener una línea de mando integrada.”
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