La oportunidad que fue Valenzuela

Rosendo Fraga
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17 de diciembre de 2009  • 11:18

Diez años atrás, en 2000, Arturo Valenzuela, el subsecretario para América Latina de los Estados Unidos, visitaba la Argentina por última vez, con el mismo cargo que ocupa hoy, al finalizar el segundo mandato de Bill Clinton.

Entonces ya tenía una larga trayectoria, como académico y funcionario, en el área latinoamericana. Su libro sobre el parlamentarismo en la región, es un clásico en el área de la ciencia política del continente y desde la Dirección del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, realizó una intensa actividad económica sobre la región, antes y después de estar en la función pública.

En el primer mandato de Clinton, fue el director para América Latina del Consejo de Seguridad, antes de ocupar el cargo en el que hoy vuelve estar, ahora con Obama.

En los casi nueve años en los cuales no estuvo en la función pública, visitó la Argentina anualmente y algunos años lo hizo varias veces. Realizó actividades académicas, conversó con políticos, empresarios, periodistas y profesores. Es decir que le tomó el pulso al país.

Conocedor de la Argentina. Nunca llegó al cargo de mayor relevancia en los Estados Unidos para América latina, alguien con tanto conocimiento de la Argentina y tan actualizado sobre el país.

Además, por su personalidad es un moderado, un dialoguista, alguien que escucha, que reúne la doble condición de conocer la universidad y el poder, en la primera potencia del mundo.

Identificado con sectores progresistas del Partido Demócrata, su llegada a la Subsecretaria siendo Hillary Clinton la Secretaria de Estado, no fue del todo una sorpresa.

A ello agrega, que es el primer funcionario de los EEUU de esta envergadura, que inicia sus viajes por la región con el Mercosur, ya que en esta gira pasa por Brasil, la Argentina, Uruguay y Paraguay.

Por lo general, la política latinoamericana de Washington, ha estado dominada por los grupos hispanos de origen mexicano y cubano, por la sencilla razón de que estas comunidades gravitan electoralmente y crecen cada día más desde el punto de vista demográfico.

Cabe recordar que en en las elecciones en los Estados Unidos, votan más latinos de origen salvadoreño que brasileño.

En el caso de Valenzuela, tanto por origen, como por interés y dedicación, conoce bien América del Sur, lo que no siempre sucede con quienes tienen a su cargo la política de Washington para la región.

Comenzó la gira por Brasil, cuya relación bilateral con los Estados Unidos pasaba por un momento de cierto enfriamiento. En sus encuentros con el Ministro de Defensa (Jobim) y con el asesor de Lula en política exterior (García), logró encontrar coincidencias en aspectos de la crisis hondureña,- un tema que enfrenta regionalmente a Washington y Brasilia, que se hicieron públicas.

Cristina Kirchner siempre recibió al subsecretario para América latina de George Bush, Thomas Shannon. Lo hacía, aunque la imagen positiva del presidente de los Estados Unidos en la Argentina era de sólo 6%.

Obama tiene un apoyo en el país que de acuerdo con los sondeos supera 50%. Pese a ello, la presidenta argentina decidió semanas atrás no recibir a Valenzuela, como sí hacía con su predecesor.

La causa de esta actitud política no parece clara.

Sobre todo, porque la prioridad para el gobierno argentino en su relación con los Estados Unidos parece ser lograr que Obama en su posible gira por America del Sur en 2010, en la que visitará Brasil y Chile, incluya a la Argentina, destino que hasta el momento no está previsto en los planes de la Casa Blanca.

Interlocutor clave. Valenzuela es el interlocutor clave para alcanzar este objetivo, que debe remontar la mala impresión que dejó en los anales del Departamento de Estado la acritud del entonces presidente, Néstor Kirchner, frente a su colega norteamericano en la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata.

El visitante se limitó a comentar que había recibido de empresarios de su país, reclamos por la seguridad jurídica. No se trata de algo nuevo y además es constatado por todos los índices internacionales que miden calidad institucional, transparencia, corrupción y otros indicadores de este tipo.

Bastó este comentario para que por orden de la Presidenta tres ministros salieran a contestarle con duros términos. Brasil tiene más diferentas que la Argentina con Estados Unidos -una de ellas es Irán- y sin embargo con realismo trabajó sobre los puntos coincidentes, en cambio la Casa Rosada hizo lo contrario.

Cristina inició su gestión en diciembre de 2007, con una fuerte tensión con Washington por el llamado valijagate. La segunda parte del mandato, exactamente dos años más tarde, la comenzó habiendo hecho públicas diferencias con dicho país.

Pero lo más concreto es que Valenzuela, que es una gran oportunidad para que el Gobierno mejore su diálogo y relación bilateral con la Casa Blanca, fue desperdiciado, sin que esté claro muy bien por qué.

El autor es director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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