La oposición advirtió sobre una "cortina de humo" del Gobierno y criticó el discurso

Todos los bloques coincidieron en que la Presidenta buscó desviar el foco de atención de la muerte del fiscal Nisman
Todos los bloques coincidieron en que la Presidenta buscó desviar el foco de atención de la muerte del fiscal Nisman
Laura Serra
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27 de enero de 2015  

La oposición coincidió en que el discurso de ayer de la presidenta Cristina Kirchner fue una "cortina de humo" para sacar el foco de atención de las pesquisas sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, centro de las mayores preocupaciones del Gobierno. Los dirigentes alegaron que, como parte de esa maniobra distractiva, la Presidenta prometió disolver la Secretaría de Inteligencia (SI) y descargó sospechas en la figura de Diego Lagomarsino, asesor de Nisman, al que vinculó con el grupo Clarín.

No hubo nadie en la oposición que no criticara anoche el discurso presidencial. Sobre todo su proyecto para reformar el sistema de inteligencia nacional: los opositores advirtieron que, de prosperar la iniciativa, las escuchas telefónicas quedarán a cargo de una funcionaria incondicional del Gobierno -la procuradora Alejandra Gils Carbó - y el director de la nueva Agencia Federal de Inteligencia, elegido por el kirchnerismo, perdurará más allá de este mandato.

"Cambiar para que nada cambie", sintetizaban ayer los opositores.

Además, alertaron que el jefe del Ejército, César Milani, mantendrá incólume su manejo de la inteligencia militar, el cual creció de manera exponencial durante el gobierno de Cristina Kirchner. La Presidenta no incluyó esta órbita dentro de su paquete de reformas.

El presidente de la UCR y precandidato presidencial, Ernesto Sanz, se mostró particularmente escéptico. Enfatizó que "la inteligencia del Estado no se corrige con una ley, sino con un cambio de gobierno". "Traslada las escuchas a Gils Carbó, que no es una fiscal independiente", enfatizó, y agregó: "Ofende a la inteligencia que la Presidenta diga que el problema es la SIDE, cuando en doce años de gobierno no hizo nada por modificarla".

"La Presidenta hizo un discurso mal enfocado, con frases estigmatizantes, en el que pretendió patear la pelota hacia afuera acusando a Clarín y descargando sospechas en Lagomarsino. Esta nueva agencia que promueve es de un enorme riesgo, porque las escuchas pasarán a manos de Gils Carbó, cuando, en realidad, deberían depender de la Corte Suprema", sostuvo, por su parte, el jefe del bloque de diputados del Frente Renovador, Darío Giustozzi.

El diputado Julio Cobos (UCR) instó a que no se abandone el foco central, que es la muerte de Nisman. "El Gobierno nos está corriendo el escenario, pero acá hay una denuncia muy grave contra la Presidenta y la muerte de un fiscal. Ése es el quid de la cuestión", sostuvo.

"El discurso no arroja grandes cambios -señaló, por su parte, la senadora Gabriela Michetti (Pro)-. Las escuchas, que tendrá que hacer la Justicia, pasarán por Gils Carbó y todos sabemos a esta altura a quién responde esta funcionaria."

La oposición cuestionó también el papel de víctima que, a su juicio, asumió la Presidenta durante su discurso. "Insistió con la teoría del complot en su contra y defendió el Memorándum de Entendimiento con Irán, acusando a la Justicia de haberlo paralizado cuando, en realidad, fueron los iraníes quienes nunca lo aprobaron en su país", insistió Patricia Bullrich (Unión Pro).

Los opositores insistieron en que el desmadre que se produjo dentro de los organismos de inteligencia fue responsabilidad del propio gobierno. "Fue el kirchnerismo el que convirtió al sistema de inteligencia en un organismo paraestatal, que ha sido más funcional a la política y a la persecución de los opositores que al combate del crimen organizado", opinó la diputada Margarita Stolbizer (GEN).

Desde la izquierda también cuestionaron el discurso presidencial. "Después de doce años, y a partir de una guerra abierta entre los propios servicios de inteligencia que el Gobierno cobijó, la Presidenta busca salir de la crisis en la que está sumido su gobierno con medidas que de ninguna manera podemos compartir quienes hemos sido víctimas de su política de alianzas con los servicios y las patotas sindicales", enfatizó el diputado Nicolás del Caño.

Desde la Coalición Cívica, el diputado Fernando Sánchez calificó como "maquillaje" el proyecto de disolver la SI. "Estamos ante el maquillaje del mismo estado de cosas; salió (Antonio) Stiusso, pero deja con poder y recursos a Milani y Aníbal Fernández, los verdaderos jefes de la inteligencia de Cristina Kirchner", enfatizó.

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