La orden a los policías: hacerse invisibles

No estarán en contacto con los manifestantes
Hernán Cappiello
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27 de junio de 2012  

A pesar de los anuncios de la presidenta Cristina Kirchner de que no va a haber policías hoy para controlar la movilización de camioneros hacia la Plaza de Mayo, los hombres de seguridad sí van a estar presentes. Pero serán invisibles.

"Vamos a ser inteligentes y cumplir lo que dijo la Presidenta de no estar en contacto directo con los manifestantes, pero de ninguna manera se abandona la ciudad", dijo a LA NACION una fuente de la Policía Federal al tanto del operativo de seguridad que se terminaba de delinear anoche.

Lo contrario sería "una locura", admiten expertos en seguridad pública, incluso algunos del riñón kirchnerista. "Es inadmisible pensar en una movilización masiva sin nadie para evitar desmanes. Aunque sea tienen que estar por si hay incidentes y para evitar que después digan que fueron provocadores del Gobierno los que los generaron", opinó un especialista con experiencia de estar al frente de uniformados en manifestaciones callejeras.

La Presidenta, en su discurso de ayer, esgrimió un inusual argumento para sacar a la policía de la calle. Dijo que la presencia de uniformados, lejos de llevar tranquilidad, podía ser irritante. Pero añadió que los policías eran trabajadores y que no los quería exponer a "insultos y escupidas" de los simpatizantes de Hugo Moyano. ¿Era un mensaje dirigido a llevar tranquilidad a los agentes o a disuadir a sectores independientes que planearan ir a la Plaza de Mayo? La CGT anoche en un comunicado abonó esta idea al responsabilizar al Gobierno de eventuales incidentes.

En el Gobierno confiaron que la orden de la Presidenta se va cumplir, pero los policías van a estar fuera del camino de los manifestantes, aunque a una distancia que les permitiría intervenir si fuera necesario.

Según un jefe policial: "Va a haber un desplazamiento de fuerzas, pero no van a estar en contacto con los manifestantes. Van a estar preparados para actuar si pasa algo".

No es posible dejar el centro neurálgico de la ciudad sin seguridad pública, y mucho menos cuando se espera una multitudinaria manifestación de protesta. Por eso, los 150 hombres que a diario y con uniforme, divididos en cuatro turnos, vigilan el perímetro interno de la Casa Rosada y la parte externa van a estar allí. Sólo que no se los reconocerá por sus chalecos naranja, sino que usarán las ropas que visten cuando hacen investigaciones encubiertas.

Las fuerzas de Infantería, los carros hidrantes y grupos de despliegue rápido van a estar aprestados, aunque lejos de la vista del público.

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