La pérdida del poder, algo más que soltar el bastón

Diego Sehinkman
Diego Sehinkman PARA LA NACION
(0)
8 de diciembre de 2015  

Cuenta Dante Caputo que hace muchos años asistieron con el ex presidente Raúl Alfonsín al traspaso de mando de un país sudamericano que, por cortesía, prefiere no revelar. Resultó que en el momento cumbre, cuando el presidente saliente le pasaba el bastón al sucesor, desde las gradas empezaron los silbidos, los insultos y pronto empezaron a volar objetos. El ex canciller se tienta cuando relata el final: "Entonces Alfonsín, que se negaba a usar malas palabras, me miró y me dijo: ¡qué calamidad el subdesarrollo!".

Desde tiempos ancestrales, dos homínidos tironean de un fémur de la caza del día. Un garrote. Un cetro. Un bastón. Todas metonimias de lo mismo. Cuanto más velos civilizatorios -protocolos, modales, ceremonias- escondan aquella escena primaria, más avanzadas son las sociedades. Por eso Alfonsín se impresionaba en aquel traspaso, como nos impresionamos todos ahora, con la pulseada entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri. Demasiada desnudez en el tironeo de ella.

Toda pérdida obliga a un duelo, también la pérdida de poder. El proceso de duelo es un ramal de cinco estaciones: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Malas noticias para los pasajeros: la formación de Cristina Kirchner se encuentra varada en la segunda. Todas sus últimas acciones son consecuencia de este inconveniente ferroviario. Desde la firma de decretos y nombramientos hasta la negativa de pasar el mando en la Casa Rosada.

Allí, parada en el doloroso segundo andén, la Presidenta redactó la carta de la que todos hablan, donde despliega su repertorio habitual, incluida la visión conspirativa: "Hasta que hoy vi la tapa de Clarín y sus titulares: (Letras tipo catástrofe) "Macri le dijo a Cristina que el traspaso será en la Rosada". Y entonces comprendí inmediatamente. Lo de ayer no fue una llamada telefónica (de Macri) para hablar sobre ninguna ceremonia. Fue simplemente una operación mediática más en donde la sociedad debía leer: Macri le ordenó a Cristina Kirchner que tenía que entregarle la banda y bastón en la Casa Rosada".

De la carta pueden sorprender el tenor y el momento. Pero no el contenido. Es otro intento (exitoso) de conservar la centralidad. Por eso la pregunta no debería seguir siendo por Cristina Kirchner, sino por los nuevos actores: ¿quién es verdaderamente Macri desde lo emocional e ideológico?

La Presidenta, hábil en detectar las vetas de inseguridad del otro, señaló el lugar donde explorar: "Federico Pinedo (de Pro) dijo que tenía que ser en la Casa Rosada por una cuestión de generar "una imagen de autoridad en el presidente electo". ¿Imagen de autoridad? Pero si lo acaban de elegir presidente con el 51% de los votos? Está bien, el 49% no lo votó, pero la democracia es así, se gana o se pierde por un voto".

Allí la tendremos a Cristina Kirchner, golpeando con su pico sobre ese destello de duda que creyó ver en Mauricio aquel día de la reunión en la residencia de Olivos. ¿Macri es débil o fuerte? ¿Neoliberal o desarrollista? Desde la vuelta de la democracia casi ningún presidente terminó siendo lo que se suponía de él. El pájaro se conoce en el vuelo.

El traspaso ya está hecho

Será en la Casa Rosada o en el Congreso de la Nación. Con ella o sin. Pero el traspaso de poder está hecho. Ya está.

Por eso vamos a ocuparnos finalmente del otro bastón de mando: el del peronismo. ¿Cristina lo entregará? ¿Hay alguien con espalda suficiente para arrebatárselo? "Hasta acá llegó mi amor", le dijo la Presidenta a Mauricio en su carta del domingo. ¿Es la misma frase que le dirá el peronismo a ella? Parece difícil. En el último almuerzo con los gobernadores del Partido Justicialista les impuso todo. Los sciolizó.

Para quienes dudaban si gradualismo o shock, la respuesta quedó a la vista: shock.

De esta manera debutó Cristina Kirchner como líder de la oposición. Sin pedir permiso y armando una polémica que dio la vuelta al mundo. El interrogante es si la bancada justicialista en el Congreso aceptará seguir siendo la prolongación del aparato psíquico de la señora.

MÁS LEÍDAS DE Politica

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.