La petrolera de Cristóbal López, a un paso de la convocatoria de acreedores

El empresario dejó de pagar a la AFIP las deudas impositivas de Oil Combustibles y mudó la sede de la compañía a Chubut; afirma que es "víctima de una persecución política"
Hugo Alconada Mon
Pablo Fernández Blanco
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26 de marzo de 2016  

Cristóbal López colocó a su petrolera Oil Combustibles a un paso de la convocatoria de acreedores al ordenar a los bancos con los que opera que no le debiten más el dinero requerido para hacer frente a las cuotas mensuales de los planes de pago que acordó con la AFIP . Así, ya no devolverá los $ 8000 millones que adeuda en impuestos.

La indicación de López -conocida en la jerga bancaria como "poner un stop debit" a los pagos desde una cuenta- se produjo en los últimos días. En paralelo, el empresario aceleró los trámites para mudar la sede de la petrolera desde sus oficinas porteñas hasta Comodoro Rivadavia, su pago chico, donde confía en que recibirá un mejor trato judicial.

López y su socio y lugarteniente en el Grupo Indalo, Fabián de Sousa, decidieron que sólo pagarán lo que corresponda a partir de ahora por el Impuesto a las transferencias de los combustibles (ITC) en todas sus estaciones de servicio, pero no los $ 8000 millones que adeudan por no haber abonado ese tributo en los últimos años del kirchnerismo. Y, al mismo tiempo, comenzaron a rever sus relaciones comerciales con varios de sus acreedores -a los que les piden tiempo- y proveedores, que replantearon sus condiciones.

Contactados por LA NACION, voceros del Grupo Indalo indicaron que consultarían a López y a De Sousa, pero hasta anoche no habían respondido. Ambos empresarios les dijeron durante los últimos días a sus allegados que se sentían víctimas de una "persecución política".

Pese al incumplimiento, el stop debit a través de una clave bancaria uniforme (CBU) por esa multimillonaria deuda fiscal no conllevará la caducidad automática de los planes de pago, ya que la letra chica de esos regímenes incluyen un par de meses de gracia. De todas maneras, implica una nueva señal sobre cuál es la estrategia que adoptó el Grupo Indalo.

El objetivo de López y De Sousa incluye el traslado del domicilio social de la petrolera desde la sede histórica de avenida Córdoba 657, en la ciudad de Buenos Aires, a Hipólito Yrigoyen 4250, en el barrio industrial de Comodoro Rivadavia, Chubut, donde comenzó el imperio económico de López. Así, los eventuales reclamos judiciales de la AFIP o de cualquier otro acreedor público o privado deberían sustanciarse en la ciudad donde el "zar del juego" goza de una notable ascendencia, por lo que se descuenta un mejor trato en los estrados.

La movida de los dueños del Grupo Indalo cuenta con un antecedente reciente en esa misma senda. A mediados del año pasado la familia Kirchner intentó pasar a la justicia federal de Santa Cruz la causa Hotesur, donde se investigaba el presunto lavado de dinero. El cambio de domicilio social de Oil Combustibles se encuentra ahora a un par de pasos de completarse, según verificó LA NACION en los registros comerciales. Sólo falta que la Inspección General de Justicia (IGJ) dé su visto bueno final y que se publiquen los edictos en el Boletín Oficial de la provincia de Chubut.

La IGJ era también el destino obligado para López y De Sousa desde que anunciaron la división del Grupo Indalo. Pero todos esos trámites inevitables quedaron en el olvido desde que, tras la denuncia por "insolvencia fiscal fraudulenta" que radicó la AFIP, dieron marcha atrás con la separación. En Oil Combustibles, en cambio, López y De Sousa están más avanzados. Dieron el primer paso para la mudanza a mediados del año pasado, aunque aceleraron el ritmo cuando el fin de ciclo kirchnerista se tornó evidente y Mauricio Macri se perfilaba como el futuro ocupante de la Casa Rosada.

Así, según surge de los registros comerciales, López y De Sousa dicen que celebraron dos reuniones de directorio y, el 8 de julio pasado, una supuesta asamblea extraordinaria de accionistas (fuera del cronograma habitual), en la que acordaron mudar la sede de Oil Combustibles a Chubut. El siguiente paso, sin embargo, recién lo dieron casi cinco meses después. El 2 de noviembre, publicaron en el Boletín Oficial nacional la decisión de mudar ese domicilio social. La fecha resulta sintomática. Se publicó ocho días después de la primera vuelta electoral que colocó a Macri en el ballottage, así como después de la reunión que el Presidente mantuvo con López en la casa de su padre, Franco Macri. Ese encuentro resultó insatisfactorio para ambos, según indicaron colaboradores de Macri y López a LA NACION.

El último paso de López y De Sousa para mudar al Sur la sede de Oil Combustibles ocurrió el 7 de marzo, cuando se presentaron ante la IGJ para registrar el cambio de jurisdicción. Ese trámite se encuentra, desde el 9, en "proceso de estudio".

De completarse, la mudanza a Comodoro Rivadavia aportaría un respiro a los dueños del Grupo Indalo, porque tanto un concurso como una quiebra deberían tramitarse en Chubut, en tanto que López y De Sousa podrían plantear que -dado que el cambio de domicilio comenzó el 8 de julio pasado- cualquier causa penal debería enviarse al Sur.

Proveedores en rebeldía

Varios proveedores comerciales del Grupo Indalo -en particular de sus negocios petroleros- decidieron alterar las condiciones con las que operaban hasta que el domingo 13 de marzo LA NACION reveló la situación tributaria de Oil Combustibles, lo cual provocó una rebelión entre productoras de crudo. Esas empresas lo justifican en una particularidad del sector: cualquier operación implica millones de dólares.

Hace aproximadamente 10 días varias empresas productoras se resistieron a venderle a la compañía de López, dueña de un 6% del mercado de combustibles, en las mismas condiciones en que lo venían haciendo. LA NACION confirmó que empresas como YSUR (un activo de YPF, bajo control estatal), la norteamericana Chevron, la brasileña Petrobras y CGC, de Eduardo Eurnekian, demoraron o redujeron las ventas a Oil para disminuir su riesgo financiero ante un eventual problema en los cobros. La filial de YPF volvió a venderle crudo en los últimos días, pero en condiciones férreas. Sólo carga petróleo en el barco que lo trasladará hasta la refinería de López y De Sousa en San Lorenzo si Oil paga de antemano. Si no, se cae la operación.

El mismo camino siguieron las demás empresas. Chevron difirió una entrega hace aproximadamente una semana, pero comenzó a normalizarlas en los últimos días. Sí le cortó el crédito hasta que se clarifique la situación. La petrolera norteamericana le vende unos 2400 barriles de crudo por día, que cuestan más de un millón de dólares por semana. CGC, por su parte, le vendió petróleo el viernes. Sólo cargó lo que estaba acordado desde hacía tiempo, unos 7500 metros cúbicos, la mitad de lo que Oil Combustibles pretendía.

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