La presentación de Cristina Kirchner, con retos a un senador aliado y tensión con opositores

Cristina Kirchner
Cristina Kirchner Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
Impuso su estilo para presidir el Senado y logró el quorum para avanzar con la ley
Maia Jastreblansky
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21 de diciembre de 2019  

Cristina Kirchner miraba de reojo a la pantalla para monitorear el quorum. Movía rápido su lapicera dorada y les susurraba a sus secretarios parlamentarios. Tardó unos segundos en darse cuenta de que su micrófono estaba abierto y manoteó para apagarlo. La jugada salió bien.

Pasadas las 19.10, bajaron al recinto los senadores del Frente de Todos y aliados. Las bancas de la oposición estaban vacías y la vicepresidenta habilitó así la sesión.

"Ah perdón... hay que votar para los dos tercios", dijo, como quitándole importancia. Los senadores del oficialismo votaron para habilitar el tratamiento del megaproyecto de emergencia que envió la Casa Rosada y que ya había recibido la aprobación de Diputados. Con los números asegurados, Cristina Kirchner terminó con éxito su primera experiencia como presidenta del Senado y se aprestaba a ofrendarle su primer gran triunfo legislativo a Alberto Fernández.

La sesión -en un inicio pautada para las 14- se había demorado dos horas por las modificaciones que tuvo la iniciativa en la Cámara de Diputados. Y se dilató aún más, hasta pasadas las 19, por el cuarto intermedio de una hora y media que pidió la oposición para, al menos, leer la iniciativa.

La vicepresidenta, según pudo reconstruir LA NACION, intervino activamente durante toda la mañana de ayer en la redacción fina de las modificaciones del proyecto en la Cámara baja. Y también monitoreó, durante todo el cuarto intermedio de la tarde, la negociación con la oposición para que el oficialismo alcance, en soledad, los dos tercios.

Cristina trabajó en contacto permanente con el titular del bloque del PJ, José Mayans; el senador (y un colaborador incondicional) Oscar Parrilli y la vicepresidenta del bloque, Anabel Fernández Sagasti y su secretaria administrativa María Luz Alonso, referente de La Cámpora y de confianza de Máximo Kirchner.

"Si, lo acabo de señalar, fue por unanimidad, sí", subrayó Cristina cuando se logró el tratamiento del proyecto ómnibus, a las 19.15. Había sellado su primer éxito.

Cristina había llegado al Congreso a las 14.45. Encabezó una reunión de labor con los jefes de bloque de unos 20 minutos y decidió aplazar dos horas el tratamiento del proyecto ómnibus de emergencia, a la espera de que el texto final fuera remitido a la cámara Alta.

El proyecto ingresó por mesa de entradas a las 15.50. Cuando los senadores de la oposición bajaron por primera vez al recinto, todavía no habían leído el proyecto.

La vicepresidenta marcó desde el minuto uno su estilo para conducir la sesión. Con gestos cordiales con la oposición, preguntó en todo momento si alguien quería tomar la palabra y se respaldó en sus secretarios parlamentarios para seguir la orden del día. Cuando se retiró del recinto para el cuarto intermedio, se estiró para darle la mano al radical Martín Lousteau, que asumió como vicepresidente de la cámara.

Eso sí, desde un inicio Cristina dejó en claro el trato que espera que le dispensen los legisladores. Cuando Mayans se dirigió a ella como "presidente", ella reaccionó enseguida. "Presidenta, por favor, presidenta", corrigió al senador formoseño de su partido. "Presidenta, senador Mayans... ta, ta, ta", le tuvo que repetir en otro tramo de la sesión, ya algo molesta. Le pidió que no fuera machista.

Cristina se llevó impreso en color las fotos de los nuevos senadores, con sus nombres, para reconocerlos . "Perdóneme estoy acostumbrándome a todas las caras, sorry", le dijo a Silvia Elías de Pérez (UCR), senadora desde 2013. "No corresponden las palabras en inglés, perdón", se volvió a corregir después. A algunos opositores ni los miró.

A las 17, Cristina le dio a palabra a Fernández Sagasti que leyó en el recinto los tuits de Alberto Fernández. El Presidente pidió, vía Twitter, ampliar las sesiones extraordinarias para terminar con las jubilaciones de privilegio del Poder Judicial y de los diplomáticos.

Alberto Fernández quiere que el Congreso trabaje en enero. Difícil. El Presidente estuvo en las últimas horas en contacto constante con Cristina Kirchner. También le adelantó el pedido para tratar las jubilaciones de privilegio a Sergio Massa, que ayer fue a la Casa Rosada al mediodía, tras la maratónica sesión de más de 19 horas en Diputados.

Polémica por el viaje a Cuba

Por lo pronto, Cristina Kirchner planificó la logística para pasar Navidad en El Calafate y viajar el sábado próximo a La Habana para Año Nuevo y hasta el 13 de enero.

El miércoles, el director general de administración del Senado dispuso el traslado de un custodio a Cuba, donde está siendo tratada Florencia Kirchner, para que la vicepresidenta pueda trasladarse entre el 28 de diciembre y el 13 de enero a pasar las primeras semanas del 2020 con su hija.

El agente tendrá habilitados $162.000 para el pasaje y US$3000 para viáticos y "gastos eventuales", a rendir, del fondo rotatorio del Senado.

"Es lo habitual para cualquier persona que ejerza la presidencia del cuerpo", dijeron desde el Senado a LA NACION ante la consulta por el gasto que deberá pagar el cuerpo.

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