La Presidenta hace notar su desilusión con Barack Obama

No recibirá a Valenzuela, el enviado de la Casa Blanca; malestar por el caso Honduras
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13 de diciembre de 2009  

La llegada a Buenos Aires del encargado de Barack Obama para América latina, Arturo Valenzuela, pasado mañana, exhibirá una fotografía de cómo concibe la Argentina su relación bilateral con los Estados Unidos por estos días: en lo que pretende ser un símbolo de las disidencias oficiales respecto de la política norteamericana para la región, la presidenta Cristina Kirchner decidió no recibir al funcionario del Departamento de Estado, que sólo visitará la Casa Rosada para una audiencia con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Si la diplomacia se construye con gestos, el gesto, entonces, deja poco margen para dobles interpretaciones. El vínculo con Washington quedará representado con esa decisión de la agenda oficial, según explicaron a La Nacion altas fuentes de la Cancillería que conduce Jorge Taiana.

"No se busca dar la sensación de frialdad, pero tampoco sobrevaluar la visita. Es un punto intermedio, correcto y medido", dijo un funcionario de alto rango del Palacio San Martín.

La decisión de la Presidenta de no recibir a Valenzuela se explica, según las fuentes, por las disidencias que existen en la Casa Rosada respecto de las políticas que Washington desplegó para la región en los últimos meses. Y responde, en gran medida, a lo que puertas dentro del poder se describe como una suerte de "desilusión" oficial respecto de la gestión de Obama.

Según confiaron altas fuentes oficiales y diplomáticas a La Nacion, Obama había despertado fuertes expectativas en la jefa del Estado y sus colaboradores apenas asumió en la Casa Blanca. En la visión de la Casa Rosada y del Palacio San Martín, el presidente perfilaba un cambio en la concepción norteamericana para América latina cuando se lo comparaba con sus antecesores. Imaginaban un alineamiento ideológico con Obama.

"Empezamos el año con muchas expectativas respecto de Obama y lo cerramos con varias desilusiones", dijo un alto funcionario.

Las desilusiones oficiales se sustentan, dijeron las fuentes, en dos decisiones de Washington. La primera: las bases militares norteamericanas en Colombia, en medio de un fuerte revuelo entre los países de la región. Si bien la Argentina jugó un rol contemporizador al organizar una cumbre de emergencia de la Unasur en Bariloche, en la Casa Rosada se interpreta esa decisión como una velada intromisión en la seguridad regional y como una amenaza para la autonomía del sur del continente.

La segunda: el aval de la Casa Blanca a las elecciones en Honduras, que ungieron en el poder a Porfirio Lobo, tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya. La Argentina no reconoce el proceso eleccionario por considerar que hacerlo constituiría una legitimación encubierta del golpe. Y considera que Washington hizo menos de lo que podía en la materia.

"La sensación es que Estados Unidos no puso toda la voluntad para condenarlo, sancionarlo o buscar una solución", dijo un funcionario del Gobierno.

"Cordial, pero no tanto"

La decisión de no incluir a Valenzuela en la agenda presidencial tiene relación directa con aquellas desilusiones. Lo recibirá sólo el jefe de Gabinete. ¿Con qué propósito se resolvió esto? Con la intención de exhibir un gesto "cordial, pero no excesivo" con el enviado de Obama.

Si hubiera que ceñirse a los rangos protocolares y a los usos y costumbres de la diplomacia, Taiana debería haber oficiado como el interlocutor natural del secretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado. Ocurre que Taiana partirá de viaje el lunes por la tarde, horas antes de que aterrice en Buenos Aires el enviado de Obama.

Además, en otras épocas, los Kirchner recibieron en reiteradas ocasiones a Tom Shannon, que era el antecesor de Valenzuela en el cargo.

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