La Presidenta instó a sus militantes a trabajar por otra "década ganada"

El oficialismo exhibió su capacidad de convocatoria al reunir una multitud en Plaza de Mayo; Cristina reiteró que no se considera "eterna", pero negó que haya un "fin de ciclo"; hizo una fuerte defensa del peronismo y cuestionó a los empresarios y a la prensa
El oficialismo exhibió su capacidad de convocatoria al reunir una multitud en Plaza de Mayo; Cristina reiteró que no se considera "eterna", pero negó que haya un "fin de ciclo"; hizo una fuerte defensa del peronismo y cuestionó a los empresarios y a la prensa
Mariana Verón
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26 de mayo de 2013  

En busca de cohesionar a las fuerzas políticas propias y en un clima de fiesta, la presidenta Cristina Kirchner llamó ayer a mantener su proyecto político por una década más . En el festejo de los 10 años del kirchnerismo en el poder, la jefa del Estado dijo que no es ni quiere ser eterna y en un gesto hacia su propia tropa pidió "empoderar" al pueblo para mantener el modelo.

"Quiero convocar a todos los argentinos para que a esta década ganada le siga otra más . No soy eterna ni tampoco quiero serlo", lanzó durante su discurso transmitido por cadena nacional ante una multitud que llenó la Plaza de Mayo y que se extendió hasta la avenida 9 de Julio. Con una fuerte movilización de las organizaciones sociales kirchneristas y el aporte de los sindicatos afines a la Casa Rosada, el Gobierno mostró ayer una gran convocatoria después de la masiva protesta del 18-A que obligó al oficialismo a recuperar la calle.

"Es necesario empoderar al pueblo con estas conquistas para que nadie pueda arrebatárselas", planteó Cristina Kirchner en uno de los párrafos más aplaudidos de su discurso. Sobre el gigantesco escenario, todos los ministros y gobernadores, incluido Daniel Scioli, acompañaron a la Presidenta en su celebración.

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Con recuerdos de Néstor Kirchner, la fiesta kirchnerista buscó unificar el frente interno. "Hablan de fin de ciclo. Se están refiriendo en realidad a que todo esto se va a acabar cuando yo me vaya", planteó Cristina en referencia a las mejoras en el salario o la asignación por hijo. Después volvió a excluirse de la carrera presidencial: "Tenemos el deber de no depender de una persona. Es necesario empoderarnos a nosotros mismos", insistió.

Un atril lumínico repetía una y otra vez la última consigna del oficialismo, "La patria es el otro", mientras desde las dos pantallas gigantes ubicadas a ambos lados del escenario se repetía la imagen presidencial. "Mal que les pese a algunos, es una década ganada. No por el Gobierno, ganada por el pueblo", insistió la jefa del Estado.

La Presidenta reiteró su idea de movilizar a la militancia organizada para controlar la inflación y culpó a los empresarios por la suba de precios . En un fuerte mensaje a la clase trabajadora que incluyó incluso elogios al peronismo, planteó: "Los precios no los ponen los trabajadores ni el Gobierno. Los fijan los empresarios y los monopolios". Entonces, la columna de La Cámpora, la más populosa y la única de las organizaciones que llegó hasta el escenario, ubicada contra las vallas, le cantó a la Presidenta.

"Mi obsesión es que se organicen", apuntó Cristina a sus seguidores. Los lugares centrales frente al escenario fueron reservados para familias con chicos no identificados con remeras partidarias. Hubo organizaciones que se quedaron sobre Avenida de Mayo, como el Movimiento Evita. También movilizó Kolina, el partido de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella, como los más concurridos. Los sindicatos rompieron su apatía de los últimos años y también sumaron su gente.

El clima colaboró con el show en una soleada tarde y el frío dio tregua. La Presidenta decidió adelantar su discurso dos horas. Comenzó puntual, a las 18, con el himno interpretado por el acordeón de Horacio Chango Spasiuk junto al grupo de percusionistas La Bomba de Tiempo. Una mujer volaba por el aire vestida con los colores celeste y blanco desde una gigantesca grúa apostada a metros del escenario mientras sobre el Cabildo se proyectaba un mapping con imágenes de los 10 años del kirchnerismo.

Hacia el interior del Gobierno, el discurso fue interpretado como un llamado a mantener la unidad y como una respuesta a los cacerolazos recientes. "No se trata de quién llena una plaza, sino de tener un proyecto a futuro", coincidían dos funcionarios ya dentro de la Casa Rosada, tras escuchar a Cristina.

Con la mira en las elecciones, la jefa del Estado recordó la suba en las asignaciones por hijo y el salario familiar que había decidido el miércoles pasado. Mientras tanto, en el palco de los funcionarios, una tarima a la izquierda del escenario, varios se esperanzaban con las medidas por venir, como la suba a las jubilaciones, el salario mínimo vital y móvil y algún retoque hacia la clase media, como eximir del pago del impuesto a las ganancias al próximo medio aguinaldo.

En una referencia a la clase media, Cristina dijo que los diarios no habían advertido a la sociedad que los bancos se quedarían con sus ahorros en 2001, y hasta pidió perdón por la decisión de no reprimir los cortes de calles. "Sabemos que el que se queja tiene razón y le pido perdón. Pero no voy a ser una presidenta que dé palos a nadie", agregó.

Hubo una fuerte reivindicación del peronismo, movimiento al que pocas veces la Presidenta homenajea. Dijo que ella y Néstor Kirchner habían sido los políticos más agredidos de la historia después de Eva y Juan Perón, y llamó a sus seguidores a no responder los insultos. "No van a lograr lo que quieren, que es dividirnos. Conmigo no van a poder", cerró.

Las frases más salientes

La Presidenta llamó a defender su gobierno
  • "Quiero convocar a todos los argentinos para que a esta década ganada le siga otra más"
  • "No soy eterna ni tampoco quiero serlo"
  • "No van a lograr lo que quieren, que es dividirnos. Conmigo no van a poder. No van a escuchar una sola palabra de ofensa"
  • "Hablan de fin de ciclo. Se refieren en realidad a que todo esto se va a acabar cuando yo me vaya"
  • "Después de Perón y Evita, Néstor Kirchner y yo fuimos los más difamados y ultrajados"
  • "Si no se organizan, si no participan, van a venir por todos ustedes"
  • El palco y el pullman del kirchnerismo

  • JUNTO A LA PRESIDENTA

    Cristina Kirchner compartió el escenario con las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, su Gabinete y todos los gobernadores kirchneristas. Ubicados justo detrás de la Presidenta, aprovecharon los primeros planos Gildo Insfrán (Formosa) Eduardo Fellner (Jujuy), Sergio Urribarri (Entre Ríos) y Juan Manuel Urtubey (Salta). También, el músico Ignacio Copani
  • EN EL CORRALITO

    Inexplicablemente, otros hombres de primera línea del Gobierno quedaron ubicados en un palco aparte, junto a un centenar de funcionarios de segunda y tercera línea. De lejos vieron el acto el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el titular del Afsca, Martín Sabbatella; la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont y el diputado Edgardo Depetri
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