La Presidenta intenta afianzar vínculos políticos en la región

Fue a la asunción de Humala y hoy visita a Rousseff, para bajar tensiones con Brasil
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29 de julio de 2011  

LIMA.- Después del relanzamiento de la relación bilateral con el saliente mandatario, Alan García, llegó el tiempo de la consolidación del vínculo. Cristina Kirchner participó ayer de la asunción de Ollanta Humala como presidente de Perú y le regaló las últimas horas en las que podía hacer anuncios oficiales previos a las primarias del 14 de agosto con su presencia en esta ciudad vestida ayer de fiesta.

Y no sólo a él. Anoche la jefa del Estado partió a Brasilia donde hoy mantendrá una reunión bilateral con su par Dilma Rousseff, con quien debatirá, una vez más, sobre las constantes trabas comerciales entre ambos países. A su regreso ya no podrá, por las restricciones de la nueva ley, tomar medidas de gestión.

Fue una estada corta, de menos de 24 horas, pero suficiente para que Cristina Kirchner diera un gesto de fuerte sintonía política hacia Humala, un ex militar de izquierda que despierta tantas expectativas como dudas entre los peruanos y la comunidad internacional.

Cristina se movió tironeada entre los compromisos externos y la coyuntura argentina. Ya al tanto de las violentas muertes en Jujuy, la Presidenta llegó tarde a la foto oficial durante el brindis que dio Humala con todas las delegaciones invitadas. Eran cerca de las 15 (dos horas menos que en la Argentina), y la jefa del Estado recién se sumó al almuerzo en el Palacio de Gobierno cuando los flashes ya habían retratado a todos los mandatarios. Había avisado a las autoridades que llegaría tarde. Según pudo saber La Nacion, se quedó en el hotel Marriott, donde se hospeda, en el barrio de Miraflores, haciendo llamadas.

La Presidenta evitó todo contacto con los medios. Con escasísima comitiva: sólo estuvo con ella el canciller Héctor Timerman, que fue quien celebró públicamente la llegada al poder de Humala. "Damos la bienvenida a un nuevo proceso democrático. Va a profundizar la relación entre los países latinoamericanos", sostuvo. Sorpresivamente, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, que acompaña cada viaje presidencial, esta vez faltó, para ocuparse de la campaña nacional.

No fueron necesarias las palabras oficiales para mostrar simpatía hacia el nuevo hombre fuerte de Perú. La Presidenta vivió completo el día de fiesta de esta ciudad que se embanderó de rojo y blanco, y anoche participó de un encuentro de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), convocada extraordinariamente por el nuevo presidente.

El cielo estaba encapotado cuando, pasadas las 10, Cristina caminó una cuadra por entre los seguidores de Gana Perú, el partido que llevó a la presidencia al ex militar, para ingresar en el Congreso para el cambio de mando. Apenas se la veía. La organización la había ubicado detrás de Rousseff, que por su alta estatura la tapaba casi por completo. La jefa del Estado, como el resto de los 14 mandatarios que asistieron a la ceremonia, debió soportar un acto cargado de gritos, peleas e insultos. En una decisión que despertó polémica, Humala juró por la vieja Constitución de 1979, anterior a la reforma que realizó Alberto Fujimori, y despertó una guerra entre los congresistas.

La comitiva argentina se fue anoche conforme con la mirada hacia la Unasur que había tenido Humala. De todas maneras, el Gobierno aspiraba a conseguir en la declaración final de la cumbre una mención de apoyo al conflicto por las islas Malvinas, algo que no ocurrió.

Cristina pasó rápido anoche por el hotel y se fue a Brasilia. Ya aquí había tenido un largo día con Rousseff, con quien compartió asiento tanto en la ceremonia de asunción como en el almuerzo oficial. "Son estilos diferentes los de Dilma y Lula, pero ambas se llevan muy bien. No hay una relación fría", describió el vínculo el canciller de Brasil, Antonio Patriotta, a La Nacion, cuando charlaba con Timerman en una impasse de la cumbre. Reconoció que hoy hablarán de las trabas comerciales, pero dijo que sería "un tema más" entre tantos de la relación, en busca de distender el vínculo antes de la reunión de este mediodía, en la otra escala de la gira de la Presidenta antes de meterse de lleno en la campaña.

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